Todo a raíz de que al encontrarnos le comenté que el recorrido de “Metro” me había tropezado con hordas de jóvenes a los que al parecer nadie les ha explicado que el territorio no es exclusivamente suyo, por muy supuestamente elevada que sea su misión...
Pero mira tu por dónde, al volver a base me encuentro con que ha comenzado otra de las plagas bíblicas estacionales: ¡la de las alegres comunicaciones de las distintas firmas en el sentido de “nos han concedido el premio TALCUAL, a .... ponga aquí el nombre del producto”.
El problema principal viene de que, puesto que ocurre que al igual que en las fiestas de los parvularios, hay un premio para todos y cada uno (aunque aquí hay pasta por medio), el bombardeo de plastas es notable.
Ya lo hemos dicho en más de una ocasión: la alternativa es protegerse de esta contaminación ambiental mediante un traje NBQ, pero la verdad es que es un latazo ponérselo y quitárselo.
Una solución sería sugerir a la EISA y la TIPA que otorgasen sus famosos premios en las mismas fechas y así solo tendríamos que poner y quitar el complejo traje protector una sola vez...
Pero claro, se entiende que para ordeñar a las vacas hay que dejar un tiempo de carencia y de ahí que lo de la misma fecha no funcione.
En fin....
Por cierto, que en unos archivos hemos localizado una fotografía curiosa: se trata al parecer de un premio que había quedado sin llegarse a entregar, por despiste: entre tanta maraña de categorías de lo más exótico (dicen las malas lenguas que llegan a 40), es fácil que un premio se llegue a olvidar.