Un numero determinado de unidades de las nuevas D800 y D4 de Nikon muestran problemas varios, de una y otra índole.
Entre los solucionables por actualización de firmware –todavía no disponible– está el bloqueo intempestivo de la cámara, que debe “reiniciarse” extrayendo la batería y volviéndola a insertar. De momento, el fabricante recomienda desactivar la indicación del histograma RGB y el aviso de “luces quemadas” para evitar la incidencia.
El problema de hardware detectado es, al parecer, una imagen en el visor desenfocada, por algún tipo de desajuste óptico interno en unas pocas unidades del modelo D800.
Entre unas cosas y otras, una consecuencia inesperada es que la conocida tienda online Amazon ha cancelado las reservas previas que se habían realizado de este último modelo, “por dificultades en el suministro”, lo que ha generado un considerable malestar entre los que ya se habían comprometido con el encargo.
Llegados a este punto, si bien cabe diferenciar entre fallos de hardware y de firmware –los segundos no requieren retornar la cámara para reparación– usuarios y fabricantes deberían plantearse si no “estamos” haciendo innecesariamente complicadas las cámaras actuales.
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Vamos a ver, una Nikon F del año 1963, en su configuración básica ofrecía los siguientes ajustes:
• Dial de tiempos de obturación, con valores de 1/1000 de segundo a 1 segundo mas “B” y "T".
• Aro de aberturas de diafragma sobre el objetivo, de f/2 a f/16 en este caso
• Una funcional escala de profundidad de campo, incluso codificada con colores para cada valor de abertura de diafragma
• Cierre de espejo –mecánico, manual– y autodisparador
Y nada más: no disponía de exposímetro –aunque existía como opción de prisma con medición– y la sensibilidad y “ajuste de blancos” se decidía al elegir el tipo de película que se cargaba.
El avance de fotograma a fotograma era manual, y la cámara funciona, hoy todavía, impecablemente sin necesidad de batería alguna.
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Esa simpleza, esos “menús” espartanos no impidieron a generaciones de fotógrafos de todas las especialidades –de guerra, de reportaje en general, de la Casa Blanca, de estudio, a Annie Leibovitz– obtener imágenes soberbias. E incluso a David Hemmings, quedar guapo y "poseer" a sus modelos en el estudio, mediante su Nikon F, en "Blow Up".
¡Ojo! No abogo por la vuelta al pasado, y entiendo que la fotografía digital requiere de algún ajuste adicional, si... ¿pero tantos y tan inútiles?
Es seguro o al menos estoy convencido de ello, que la enorme cantidad de líneas de código necesarias para hacer “correr” todos los menús y funciones es la responsable de que aparezcan “loops” y “bugs” que luego vuelven locos a usuarios, ingenieros, distribuidores, puntos de venta...
Autoenfoque, esquema PASM de exposición, medición en tiempo real y autoenfoque funcionaban perfectamente bien en generaciones cámaras anteriores a la era digital.
¿No podrían los diseñadores ser algo más modestos en la oferta de 1001 funciones en las cámaras digitales? ¿De verdad hacen falta hasta cuatro o siete opciones distintas para cada parámetro configurable?
¿Se trata de un tema de ego en el desarrollo? ¿Se vendería menos una cámara profesional robusta con las funciones básicas?
Es posible. Pero si se empeñan en fabricarlas así, por favor sométanlas a pruebas serias antes de cargar al usuario con trastos que no acaban de funcionar a la primera.
Y de nuevo, ¡ojo!: no hablo solo de Canon o Nikon, sino de todo fabricante de buena voluntad.

