28.12.08

Carl Zeiss Vario-Sonnar 24-70 mm f/2,8 ZA


La prueba del objetivo Carl Zeiss Vario-Sonnar 24-70 mm f/2,8 ZA sobre una Sony Alfa 900, en DSLR Magazine, no ha sido precisamente cuestión baladí.

Los objetivos Leica y Carl Zeiss son casi míticos y poder analizarlos a fondo es una complicada mezcla de privilegio y reto técnico. Hacerlo sobre la nueva Alfa 900 suponía un aliciente adicional.

Se dice, por voces muy autorizadas (1), que Canon y Nikon han establecido un acuerdo semisecreto de “no agresión”, de tomarse las cosas con calma a la hora de presentar nuevos modelos de alta gama.
Ese pacto vendría avalado por la amistad personal de los presidentes de ambas compañías.

Si eso fuese verdad, no es menos probable que el supuesto pacto esté sugerido precisamente por la irrupción de Sony con su Alfa 900 en el terreno de las cámaras SLR digitales de alta gama.
Aunque los responsables de la firma no la proponen directa y estrictamente como “cámara profesional”, no parece caber duda de que “apunta muy buenas maneras”.

Le falta, todavía, “sistema”, sistema de objetivos “ad hoc”, entre otras cosas. Pero los Carl Zeiss comienzan a demostrar estar a la altura de las circunstancias. Y aunque algunos si los emplean sistemáticamente, no todos los fotógrafos profesionales necesitan una gama absolutamente completa, dotada de enormes teleobjetivos “de Agencia”. Y la Alfa 900 ofrece prestaciones a un precio muy interesante. Estoy en disposición de poderlo avanzar.

Y el rendimiento del Carl Zeiss Vario-Sonnar 24-70 mm f/2,8 ZA sobre la Alfa 900 no es... ninguna broma.

(1) Erwin Puts

17.12.08

Adiós al Readyload

A través del link proporcionado en la sección de comentarios por parte de Paco Rocha, he podido redactar una breve entrada en DSLR Magazine, acerca de la decisión de los responsables de Kodak de dejar de suministrar este formato de película profesional.
¡Adíos Readyload!

7.12.08

Pruebas, comparaciones y opiniones II

Tal como comento en mis post anterior, hacer pruebas de equipos, resulta interesante y hasta divertido.
Otra cosa es conseguir crear un buen protocolo de pruebas, dependiendo de el grupo de usuarios a que vaya dirigida la prueba, un protocolo que a ser posible, tenga lógica y no adolezca de “agujeros” y del que puedan conseguirse resultados repetibles.
Algunas pruebas pueden parecer no tener lógica, pero son perfectamente legítimas, y quizá precisamente por ello resultar muy atractivas. Lo malo es si, bien por culpa de un planteamiento no lo suficientemente estricto, bien por no aclarar debidamente las bases de la prueba, bien por una lectura quizá apresurada, se puedan extraer conclusiones cuando menos discutibles.

Todavía recuerdo una prueba que se hizo hace unos 45 años: un crucero de pasajeros muy moderno y un Ford Cortina (*), partieron al mismo tiempo –con despedida en el muelle de partida– de Ciudad del Cabo hacia un puerto de Inglaterra, que no recuerdo.
¿Se imaginan, no ya hace 45 años, sino ahora mismo, el recorrido por toda Africa y Europa, sin túnel de la Mancha, y sin asistencia externa, solo el piloto y el copiloto a bordo de ese Cortina de serie?
¿Absurdo? Para mi, muy bonito. Por cierto: cuando el barco supermoderno llegó a puerto, en el muelle estaba esperándole... ¡el Ford Cortina y su equipo!
La sonrisa de circunstancias del capitán del crucero (que seguro que “le dio zapatilla" a base de bien durante el recorrido), en la foto de llegada, era digna de verse.

Ahora bien, creo que sería erróneo decir que el mejor método para viajar de Ciudad del Cabo a Inglaterra sea en coche.... ¿nos entendemos?

Pues bien: el por méritos propios altamente respetado Michael Reichman, de Luminous Landscape, publica una entretenida prueba de una compacta Canon, la G10 (aprox. 15 megapíxeles) frente a una Hasselblad (You’ve Got to be Kidding! o ¡Tienes que estar hablando en broma!) dotada de un magnífico respaldo digital de formato medio y 39 megapíxeles y a los pocos días, la Web está inundada de reseñas y notas de las que se puede extraer la conclusión de que …”se puede conseguir la misma calidad de imagen (si no superior) con una pequeña compacta digital que con una Hasselblad para formato medio que costaba en el momento de su adquisición aproximadamente 20 veces más”….
Y eso no es cierto en sí mismo. Y si se lee hasta el final, en el apartado “To Be Clear”, el propio MR lo explica con todo detalle.
Y sin embargo, lo malo es que el concepto erróneo de que “una buena compacta da la misma calidad que una cámara de formato medio, ambas digitales, “ahí queda”, como una leyenda urbana más que se magnificada por las propiedades víricas de la Web.

En mi modesta opinión, la razón radica quizá en una lectura apresurada, con la superficialidad a la que no es inmune la web, y por otro lado en el protocolo, o en el planteamiento de las conclusiones, lo que estimo no es el caso, salvo en alguna matiz menor.
.
Entre otros detalles que a primera vista pueda parecer “correcto” es la utilización de objetivos que podrían parecer comparables: el zoom 28-140 mm equivalentes de la Canon G10 frente al imponente zoom 55-110 mm (aprox. equivalente a un 35-70 mm) de la Hasselblad H2. Pero no debemos olvidar la enorme diferencia del tamaño del formato a cubrir, y para ese matiz, recomiendo leer atentamente mi post anterior. Pero más, luego. (1)

Posteriormente, se realizaron copias a 33,02 x 48,26 cm (2), y se sometieron a la evaluación visual de siete expertos (en fotografía profesional e industria fotográfica) y el resultado fue, a decir de MR, que …”al final, en conjunto, el porcentaje de aciertos respecto a que imagen había sido captada con cual de las dos cámaras, era de 50/50…”
En definitiva: no se podía notar la diferencia.
¿Dónde está el fallo, si puede denominarse como tal?

En mi opinión, en el tamaño de las copias, y en base a ello, en el planteamiento, no de la prueba en si, en su parte de toma, sino en la forma elegida para la evaluación por parte de los siete expertos, un numero, por otra parte, quizá relativamente reducido.

La razón no sería otra que el auténtico reinado de una cámara (o respaldo) de formato medio (en este caso digital), arranca precisamente en los formatos grandes de impresión, sean copias digitales, marquesinas o cartelería de mayor tamaño: una copia a 30 x 48 cm es insuficiente para apreciar esas diferencias. Copias a 1,5 x 2 metros hubiesen, como dicen los anglosajones, “separado a los hombres de los chicos”.
La impresión, sea en chorro de tinta o en RA-4, es –como en cierta forma la muerte– una gran igualadora, y ello especialmente en lo que concierne a ruido y resolución de detalles finos.

Por otra parte, solo los que hayan podido o tenido que trabajar sobre archivos digitales obtenidos a partir de una cámara digital de formato medio y los propios de una compacta sabrán bien los recursos que ofrecen los primeros respecto a los segundos, especialmente en lo que se refiere a margen en luces y sombras, y posibilidades de usar la máscara de enfoque en Photoshop.

¿Son “igual de buenas” una G10 y una Hassel digital para hacer copias a 30 x 48 cm?
"Si, por supuesto", de la misma manera que puede ser “igual de bueno” ir en coche que en crucero de Ciudad del Cabo a Inglaterra.
Solo que son herramientas distintas para fines distintos, y los resultados finales, idénticos a simple vista..... son muy distintos.

En suma: si leemos todo absolutamente lo que escribe Michael Reichman en su artículo, hasta el final, parece que también todo está claro, y sin embargo, las conclusiones generalmente extraídas, publicadas y diseminadas, parecen indicar lo contrario, y eso es lo peligroso: a la hora de publicar online, va a ser cuestión de ir pensando en “colocar” al principio –en lugar de al final– los planteamientos y caveats.

(1) Por las mismas razones que expongo en mi post anterior, el diseño óptico del zoom para el formato medio puede haber sufrido más concesiones que el destinado a cubrir el minúsculo captor de la G10.
(2) En una impresora de chorro de tinta, sobre papel inkjet baritado
(*) Un coche de serie, de tracción solo a las ruedas traseras, de carácter más bien burgués, te potencia inferior a los 90 caballos en la versión utilizada. Nada que ver con el Ford Cortina Lotus, de competición.





6.12.08

Pruebas, comparaciones y opiniones I

Hacer pruebas y pruebas comparativas, no solo es libre sino que puede resultar divertido.
En todo caso, parece que sería deseable una cierta claridad de criterios a la hora de plantear las pruebas por parte del que las lleva a cabo, expresando inequívocamente los parámetros de las mismas. Ello debería ir acompañado, por parte de los que lean dichas comparativas, de una no menos clara y profunda lectura de las mismas, a fin de no extraer conclusiones definitivas que corren el riesgo de adolecer de superficialidad, y que se tienden a propagar por la red de forma vírica.

Por supuesto, debemos asumir que somos seres imperfectos que vivimos en un mundo imperfecto, y por mi parte, lo que sigue, son –desde luego– meras opiniones, absolutamente discutibles.

Y resulta indiscutible el prestigio del portal Luminous Landscape, y de Michael Reichman (en adelante, MR), pero quizá por eso mismo, y tras mucho pensarlo, me tomo la libertad de discrepar con algunos de sus más recientes puntos de vista. Todo comenzó con su comparativa entre una Canon G10 y una Hasselblad HS, dotada de un respaldo Phase One P45+, pero se ha concretado con su análisis de la nueva G1 de Panasonic, y su relación con el formato Cuatro Tercios .... así que comenzaré con esto último.

Como bien es sabido, la nueva Panasonic G1 representa una evolución del sistema “Cuatro Tercios” (FTS) hacia una nueva generación de cámaras con óptica intercambiable y de visor electrónico (“EVIL”), liberadas del sistema réflex tradicional, el nuevo estándar denominado “Micro Cuatro Tercios” (MFTS).
Pues bien: en el comentado análisis de la G1, MR comienza diciendo, en traducción libre …”Los lectores habituales recordarán que, desde su concepción, no he sido precisamente un gran “fan” del formato Cuatro Tercios”…

Nada que objetar, por mi parte.

Y sigue: …”Escribí que, personalmente, contemplaba el el formato Cuatro Tercios como un callejón sin salida desde el punto de vista de su evolución. La razón para esta actitud es que las cámaras en si mismas no eran mucho más pequeñas que aquellas de sensor de tamaño reducido (APS-C)”…

Sigue MR razonando que el resto de los fabricantes ha ido produciendo cámaras más y más pequeñas, y que por lo tanto la ventaja de tamaño no se ha mostrado relevante.
Igualmente, MR hace referencias a que el uso de un sensor más pequeño (sic) que el del APS-C es por cuestiones económicas de los costes de los sensores y su evolución en el tiempo en este sentido.
Cuando llega a las ópticas, MR comenta: …”Los objetivos para el Cuatro Tercios mostraron ser algo más pequeños, pero por razones probablemente solo conocidas para Olympus, los (objetivos) realmente buenos, son, por lo general, más caros que los comparables de otras marcas”…
Tras diversos argumentos, MR decanta su opinión en el sentido de que …”no han conseguido posicionar (Olympus) el nuevo formato de ninguna manera convincente”…

Si cuando, personalmente, llegué a leer la cuestión del tamaño de las cámaras, ya pensé que el respetado MR erraba, al llegar al párrafo anterior, llegué a la conclusión de que MR es humano, y que –en lo que se refiere al Cuatro Tercios– y siempre en mi modesta opinión, no anda muy centrado, si bien no es menos cierto que no es el único. Su comentario final en el sentido de que …"no sabe si la G1 de Panasonic emplea un captor de Panasonic o uno de Kodak"… me hace pensar que su nivel de posible despiste en lo que se refiere a Panasonic, Japón y el "bushido" puede correr parejo con el que parece adolecer –en mi opinión– respecto al FTS...

Para comenzar, el formato utilizable del FTS no es mucho más pequeño que el de un APS-C, y ello sin entrar en disquisiciones de que ni siquiera existe una norma para ese concepto APS-C y que cada fabricante opta por tamaños y proporciones distintas. Desde el punto de vista de formatos de monitor, tamaños habituales de papel, etc., el FTS parece ser más racional en proporciones que el 3:2 y el 16:9, aunque en este aspecto se ha argumentado, con bastante lógica también lo contrario.

¡Pero es que simplificar, banalizar el concepto del FTS a una cuestión de tamaño es errar el blanco por completo! Y además, resulta curioso constatar que se trata de un error muy extendido, por desconocimiento, quizá de ciertos aspectos de límites de diseño, óptica y producción.

Señores: el concepto FTS es un concepto de equilibrio. De equilibrio entre límites de calidad de imagen en el “ballet” que debe bailar la óptica con el sensor, de límites de la calidad y formato de impresión final que realmente necesita producir un fotógrafo (2), y solo en último lugar, de límites de peso y dimensiones de los equipos para producir esa calidad de imagen. Hay más cosas, pero parece claro que es en el punto clave de la óptica donde a MR le faltan datos, cuando hace referencias a que …”por razones probablemente solo conocidas para Olympus, los (objetivos) realmente buenos, son, por lo general, más caros que los comparables de otras marcas”…

Por un lado, el argumento, desde mi punto de vista, no parece exacto: Olympus, que no debemos ignorar no es el único fabricante de ópticas para el FTS, ofrece ópticas que no son comparables a ninguna otra. Solo voy a citar unas pocas, en su equivalencia al “35 mm” que parece ser es el estándar asumido: ZD 300 mm f/2, ZD 600 mm f/2,8, ZD 28-70 mm f/2, ZD 100-400 mm f/2,8-3,5. Y podíamos seguir.
En ópticas “comparables”, en las gama “Top Pro”, “Pro” y “Estándar” la mayoría, si no todas, son comparables en precio.

Pero hablemos de calidades ya que no de gama, que es muy superior. Hace menos de 48 horas que un portavoz de una de las dos grandes firmas con cámaras “full fame” en el mercado, reconocía públicamente que sobre esos sensores (24 x 36 mm aprox.) solo unos cinco objetivos (de ellos tres son especiales, Tilt and Shift) cumplían con los requerimientos de calidad deseados... y que de momento no se preveía la comercialización inmediata de otros.

Y esa es la cuestión: guste o no guste, las leyes de la óptica están ahí, y resulta que son más duras para sistemas de registro digital que analógico.
Y existe una relación muy íntima –por cierto, tanto para digital como analógico– entre el tamaño del formato a cubrir y los requerimientos hacia la óptica: cuanto mayor es el formato, más difícil es conseguir, luminosidad y corrección de aberraciones y distorsiones. Ello puede hacerse, al nivel deseado, aumentado el diámetro de las lentes (a igualdad de diseño y de calidad de vidrios), con el consiguiente aumento de peso, volumen y precio. Ese aumento, de hecho, puede llegar a límites que hagan inviable una óptica equivalente... o “comparable”.

¡Y esa es -de nuevo– la cuestión! Parece que nadie es capaz de “metérselo en el coco”: el Cuatro Tercios es una cuestión de equilibrio entre formato a cubrir y calidad óptica. ¡No se trata de una mera cuestión de reducción de tamaño!

Solo para ese equilibrio se pueden fabricar –hoy por hoy– objetivos telecéntricos, que garanticen buena iluminación de esquina a esquina, y la mínima influencia posible de las aberraciones cromáticas. Para ser telecéntricos, los objetivos tienen que gozar, no ya de un numero comparativamente mayor de lentes en su diseño, sino que además, éstas lentes tienen que ser de mayor diámetro. Por ello, con tamaños mas reducidos pueden ofrecer el equivalente a, por ejemplo, ese 300 mm f/2, o si se prefiere, en el caso de algunas ópticas concretas, con tamaños similares a otros objetivos “comparables” de otros fabricantes, niveles de distorsión muy, muy inferiores.
Y por eso, no solo Olympus entiende acerca de su precio, sino toda persona que entiende de lo que lleva un objetivo por dentro y del delicado equilibrio que existe entre formato a cubrir, diseño, calidad de imagen y dificultades de producción.

Mucho se ha argumentado también acerca de la importancia o no de la telecentricidad, pero la dura y clara realidad es que el resto de “los otros fabricantes”, ha ido evolucionando, calladamente en esa dirección: y si no, señores... ¡desmonten sus objetivos y vean! También les invitamos a que comparen pruebas serias de rendimiento, no solo las curvas MTF de los propios fabricantes. Y por cierto: no es lo mismo telecentricidad que utilizar solo una parte central del círculo de cobertura de un objetivo o telecéntrico... aunque pueda parecer lo mismo.

Podría entrar mucho más a fondo en el tema, pero no hay tiempo ni espacio.
Una cosa es clara: el FTS no es una religión, como si parece serlo la “fullframemanía”, y puede no ser la mejor solución para fotografiar con mínimo ruido a índices de 1.600 y superiores (1), pero, guste o no guste, ha sido y es el primer estándar digital normalizado basado en el equilibrio de los parámetros de la óptica y el medio digital.
Si acaba siendo “un callejón sin salida desde el punto de vista de la evolución”, quizá se deba al reiterado desconocimiento de analistas y usuarios de algunos de los aspectos más arriba mencionados. ¡Qué le vamos a hacer!

El FTS no es la mejor herramienta para todos los trabajos, queda claro hasta en las presentaciones de la propia firma, pero con esto del FTS nos pasará un poco como en la cuestión del Mac vs el PC: personalmente nunca trato de convencer a nadie para que “use Mac” exclusivamente, ni mucho menos para que “se pase de PC a Mac”. ¡Faltaría más!: que cada uno sea feliz con lo que quiera.
Personalmente, no soy un hombre de una sola herramienta, y de la misma manera que uso Mac, también uso algún PC. Ello no quita, que –desde un punto de vista personal– tenga bastante claro qué sistema operativo me parece mejor.
Y en cámaras lo mismo: uso cada herramienta –marca, formato, soporte– según los requerimientos del encargo.
Pero como amante de la fotografía y sus herramientas, me gusta, dentro de lo posible... la precisión y la claridad de conceptos, aunque eso, a la hora de opinar, tenga su precio.

Y en el próximo post hablaré de esa “comparativa” entre una G10 y una “Hassel” de formato medio digital…

(1) En la mayoría de las cámaras para formato APS-C y “full frame” se han podido comprobar, recientemente, que los índices ISO supuestamente ofrecidos están “hinchados” y que la sensibilidad real es menor que la nominal.
(2) En mi modesta opinión el “siguente” formato digital lógico sería el nuevo de la Leica S2 o el ya clásico de 36 x 48 mm del “formato medio” digital.