21.7.11

Nueve, diez, once y... ¡doce!

Han comenzado a rodar las primeras imágenes de la supuesta cámara Nikon CSC, o más concretamente de su supuesta montura.
De ser ciertas esas imágenes, se confirmaría nuestra noticia avanzada hace meses, en DSLR Magazine, en el sentido de que el captor sería de menor tamaño que el Micro Cuatro Tercios y que el APS-C, pero lo que más nos ha interesado de esa fotografía de la supuesta nueva montura de bayoneta no es el tamaño del sensor, que parece muy similar al de la diminuta Pentax Q, sino... el numero de contactos.

Nosotros contamos 12.

Y el dato curioso es que las cámaras para el Micro Cuatro Tercios (Olympus y Panasonic) emplean 11 y hay que destacar que pasaron de los 9 del Cuatro Tercios a esos 11 ...“a fin de poder controlar bien el sistema de autoenfoque por contraste y la grabación de vídeo”...

También hay que observar que las Sony NEX parecen “apañarse” con diez contactos...
Así pues, ¿qué podrían hacer esas “perversas” (EVIL) nuevas Nikon con 12 contactos?
¿Quizá accionar objetivos zoom motorizados?
¿Alguna otra idea?

Ver: Nikon Rumors


17.7.11

Dilbert os hará sonreir, y sobre todo, os mantendrá en guardia

Siempre he sido un entusiasta de los “cómics” de Dilbert, el simpático ingeniero de sistemas de la corbata deformada en ángulo, que vive su vida entre cubículos de oficina y los especímenes que pueblan esa jungla urbana.
Creo que no es la primera vez que lo nombro y quizá no sea la última. Cada día Scott Adams publica una tira de tres viñetas y los fines de semana una de seis.

Los libros y los personajes relacionados con Dilbert tienen tal relevancia que, en algunas librerías de U.S.A. se pueden encontrar, en el mismo establecimiento físico, en dos secciones: humor... ¡y negocios!

Y es que las historietas de Dilbert son imprescindibles si quieres sobrevivir en un entorno de oficina, o si se prefiere, en un entorno de “compañeros” de trabajo.
Los diálogos y situaciones son tan crípticas que es es posible que si no se ha trabajado en uno de los entornos citados, no se lleguen a entender.
Pero si se leen con regularidad, no solo sonreiremos ante situaciones ya vividas, sino ante las que estemos viviendo (aunque nos hará menos gracia) y nos prepararán para enfrentarnos a las que –seguro– llegarán tarde o temprano.

En la oficina de Dilbert encontraremos, con diversa regularidad, unos más que otros, personajes tales como:

• Dilbert, por supuesto. Tierno, humano, sufridor de su entorno y sin embargo adaptado a el.
• Wally, el cínico superviviente.
• El jefe, incompetente, estúpido, marrullero, a pesar del cual la empresa funciona, gracias los demás, claro
• La secretaria veterana, y cínica
• Alice, la analista de sistemas, superinteligente y mordaz
• Los consejeros, Dogbert y Ratbert, un perro y una rata, claro. “Para echar de comer aparte”, que dirían en Aragón...
• Los becarios...
• Los contables que supervisan los gastos pasados por los empleados, y que habitan los sótanos y tienen cuerpo de dragón...
• Y con menos frecuencia, “last but no least”, la “Idea Squirrel”, una especie de ardilla que escucha a escondidas por la parte superior de los cubículos mientras dos desarrolladores hablan de algún proyecto en curso, fruto de su creación y acto seguido corre para ofrecérsela primero al jefe, como suya. Así de paso, quedas como un imbécil cuando, ignorándolo, rematas tu proyecto y lo presentas.

Personalmente, hasta la fecha, he conocido a versiones de carne y hueso de todos esos especímenes.

Lo dicho: os recomiendo seguir con regularidad la página de Dilbert, y si podéis, adquirir alguno de los libros de vez en cuando.

Los cómics de Dilbert, anteriores, pueden adquirise para su uso sobre camisetas, tazones de café, y para muchas otras aplicacciones.