20.9.11

¡Incoming!

En algunas guerras, como la del Vietnam, los soldados más expertos (no solo "Radar O'Reilly" de MASH) eran capaces de oir los obuses de los morteros enemigos cuando estaban a punto de caer sobre las propias posiciones, y gritaban algo así como ¡incoming!, casi intraducible (¡que viene!), pero que desde luego avisaba de que algo "ponderoso" se les venía encima.
Hoy podemos gritar también ¡INCOMING! y por dos razones distintas, ambas relacionadas con la observación fotográfica, si bien con distintos matices y calados.



Una de ellas es la caida descontrolada –por más que digan– del satélite "UARS", de observación metereológica, capa de ozono, etc., que caerá según los super-expertos de la NASA y demás... no se sabe donde ni cuando, pero "así como entre el jueves y el viernes, pero podría ser antes".
Solo pesa un poco menos de seis toneladas y aunque parte del mismo se desintegrará al entrar en la atmósfera, el grado de desintegración dependerá del ángulo de ataque y de la posición del artefacto en el momento en que comience a rozar con las capas superiores de la atmósfera..
¿Cual es la pequeña pega?. Pues que hay unas cuantas piezas muy bien hechas, en titanio, de unos cinco kilogramos cada una, que más que probablemente sobrevivirán a la entrada. Claro que podemos estar tranquilos: según los super-expertos que lanzaron en su momento el artefacto y que no tienen ni idea de cuando ni dónde caerá, la posibilidad de que caiga un trocito de esos de cinco kilogramos a una velocidad algo superior a los 330 Km/h sobre la cabeza de un ciudadano es solo de 1:3.200, porque además, "hay mucha agua"...
¡Bien! Todos tranquilos. Por cierto... cuantas veces 3.200 viven en.... Bueno mejor lo dejamos.

El otro "artefacto" que se nos viene encima, ¡I AM COMING!, es mucho más gozoso para los aficionados a la fotografía pero probablemente bastante más inquieteante para algunos fabricantes de cámaras fotográficas:



¡El sistema CSC o "mirrorless" de Nikon!
Lo pone bien claro en el teaser (ya pasado de hora y fecha), y en este caso si que se sabe el día, que será el día 21, o sea quizá un poco antes que el satélite UARS.
Lo de la hora, está menos claro, pero será a una hora extraña.
De una cosa podemos estar razonablemente seguros: la página oficiosa de Amazon lo tendrá unas horas antes –en absoluta y poco ética exclusiva– que el resto de los mortales que nos dedicamos todos (¿o casi todos?) a informar independientemente sin las posibles servidumbres de pertenecer a una tienda.