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23.12.07

Canon, algunos Blogs y "Blogrider": pagar por material "redaccional"

La interesante y muy oportuna aportación de Man, de Rayuela Fotoblog, en la sección de comentarios, me ha llevado a investigar un poco a través de los enlaces aportados, y tras lo descubierto a resultas de ello, a publicar este "post".

Al parecer todo se inicia cuando la prestigiosa y poderosa revista gala “Chasseur d’ Images publica –en su página web– un claro editorial en el que -con pelos, nombres y señales– se indica que por orden de Vincent Vantilcke, director de marketing CCI Canon, la agencia de publicidad correspondiente le retira toda la publicidad de la firma contratada para el mes siguiente al de la publicación de un artículo informativo acerca de los fallos detectados y reconocidos en el modelo Canon EOS 1D Mark III.

Ello en si mismo merecería comentarios más amplios y extensos, pero personalmente no “me coge de nuevas”, pues en mi época de freelance y/o coeditor de revistas impresas en nuestro País he vivido experiencias si no idénticas, si bastante similares.

En mi opinión, lo más interesante es lo que se ha descubierto en relación a la acción arriba citada de Canon, y es que la firma ha estado al parecer pagando directamente a un numero determinado de “bloggers” para que publicasen en sus Blogs “reviews” o artículos acerca de la cámara Canon EOS 40D, unos artículos cuyo contenido era atenta y cuidadosamente monitorizado por el cliente –esto es, Canon– previamente a su publicación. Para los curiosos, podemos indicar que al parecer la remuneración oscilaba entre los 50 y los 1.000 euros por publicación, ¿o debiéramos decir.... soborno?

Ello se ha llevado a cabo a través de una especie de agencia de publicidad denominada “Blogrider”, desarrollada por “Adrider”.
Ya nada comienza a extrañarnos si llegamos a saber que, además de Canon, que se sepa entre los clientes recientes de Blogrider para campañas similares, figuran al parecer nada más y nada menos que Air France, Crédit Agricole, Garmin (GPS), BNP Paribas, y CanalSat... al menos.
Más de 30 blogs (ver lista de la propia página de Blogrider) figuran entre los que han colaborado en esas campañas.

Si la práctica de publicar material publicitario camuflado como el mucho más valioso material redaccional es repugnante en si, leer el –en nuestra opinión– bastante cínico planteamiento de los directivos de Blogrider y adrider (Arnaud Calonne y Nicolas Gut, respectivamente), resulta sorprendente e irritante.

Así, según Nicolas Gut, ante la sugerencia de que las prácticas más arriba comentadas suponen una clara perversión de la “blogosfera”, comenta que “al contrario, lo que hace es salvaguardarla, pues para conservar los buenos blogeros es necesario motivarlos, pues ello lleva su tiempo y deseamos tener con ellos una relación franca”.

Aunque se supone que los bloggers que publiquen esa clase de artículo pagado por la firma (350 de diversos sectores, hasta la fecha, según el propio Nicolas Gut), deben indicar que dicho artículo es “una colaboración con una marca”, lo que según el mismo Gut, lleva a una “total transparencia”, lo que no se dice es que para que existiese al menos un asomo de transparencia, ese contenido, ya que no “artículo”, debería ir claramente identificado como “publirreportaje” no con el eufemismo de “colaboración”.
Además, al parecer numerosos de esos “artículos” pagados se han publicado sin hacer referencia alguna a esa “colaboración”...

Para los que conozcan e sector editorial fotográfico, sea impreso u “online”, el sistema, tal como lo describen los propios directivos de Blogrider y Adrider antes mencionados, no puede ser más sutilmente perverso: ...“el bloguero que acepta participar en la operación recibe un informe (“brief”) gracias al cual, bien redacta un artículo (sic), o realiza un reportaje en vídeo si se trata del “test” de un producto. A continuación, el trabajo es enviado al anunciante (para su “supervisión”) antes de su publicación. A cambio de ello, el bloguero percibe entre 50 y 1.000 euros. El monto depende sobre todo de la capacidad de influencia de su blog y de criterios de medición de la calidad (grafismo, posicionamiento en Google, frecuencia de “posteo”, etc”.....

En definitiva: algunas firmas, entre ellas al parecer Canon, habrían estado pagando a determinados blogueros para publicar seudoartículos de contenido inevitablemente controlado por la propia firma. Eso que pensamos se llama publicidad encubierta o información engañosa.

Según los más diversos medios franceses, esta práctica ahora detectada “habría perjudicado seriamente la imagen de Canon, reforzando innecesariamente la imagen manipuladora de la firma, existiendo alternativas limpias y claras, como es la simple y pura publicidad directa".

Según los medios franceses citados (ZONE NUMÉRIQUE, LeJournal du Net), en cuyas informaciones basamos nuestros comentarios, se ha dado derecho de réplica tanto a Canon como a Blogrider, por lo que, de producirse, actualizaremos estos contenidos.

13.12.07

Seguridad en flujo digital

Hace un par de semanas, con ocasión de la presentación o “training” de una cámara réflex monocular digital para formato medio, entre un muy reducido grupo de asistentes, entre los que figuraba una fotógrafa de notable y merecido renombre, se suscitó el tema de la seguridad de los archivos digitales.

Podríamos decir que el tema “no es nuevo” pero que la preocupación por el mismo, es “renovable”.

Personalmente, he realizado recientemente algunas pruebas, y he podido comprobar algo que, por sabido, no es menos inquietante: un mismo archivo RAW; abierto y guardado (como TIFF sin LZW) a partir de tres procesadores diferentes –unos de la firma de la cámara y otro independiente– arrojaron resultados muy diferentes, especialmente en lo que se refiere a la nitidez, al “enfoque” que sin duda habían realizado los algoritmos de apertura.

Personalmente, se me ocurre deducir que conviene fotografiar siempre (en fotografía al menos “medio seria”) en RAW y en JPEG, para disponer de archivos RAW que quizá en un futuro más o menos próximo puedan procesarse (simplemente abrirse) mejor de lo que quizá nuestros programas actuales nos permiten.

Al margen de que, además, deberemos disponer de TIFF´s y/o JPEG´s, por si desaparece nuestra plataforma informática con plugins para esos RAW…

Todo ello creo que debería llevarnos a diseñar un sistema personal de gestión de los archivos desde el momento mismo de la toma.

Más allá de las alternativas disco duro vs. DVD, que también me interesan, os pediría un cierto debate acerca de vuestros flujos de trabajo, siempre que deseéis compartirlos.

Personalmente se me ocurre que sería bueno segregar los RAW de los JPEG asociados, y hacerlo desde un principio, tal como permiten algunas cámaras Canon de alta gama, en diferentes tarjetas, ya en la propia cámara, me parece una idea muy buena: en caso de un primer accidente con una tarjeta, siempre nos quedaría la otra como "backup".

A partir de ahí, o en todo caso, con una sola tarjeta, ¿cuál sería vuestra sugerencia?

¿Copiar de inmediato a dos discos duros diferentes y hacer copias en DVD de 4Gb en 4 Gb?

¿Quizá desde la misma tarjeta en todo caso?

Supongo que habrá posturas “de fotógrafo” y posturas “de informático”, y seguro que todas ellas son interesantes, sobre todo partiendo de la base de que más de un fotógrafo o fotógrafa de renombre, siendo excelentes en su terreno, no tienen por qué serlo necesariamente en flujo digital.

¡Animaros y ayudarnos!