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De ORWO a Optik Oldschool, pasando por InovisCoat y FilmoTec; un curioso caso, tras el que estuvo Jake Seal.

De forma abreviada, para comenzar: Jake Seal, productor y creador cinematográfico británico, debía de disponer de algo de «dinero suelto», y en su momento –no hace mucho– adquirió las firmas InovisCoat y FilmoTec; por su parte, el pasado 22 de julio, la firma Optik Oldschool, junto con su co-fundador Christophe («Cris») Vandebroek, ha adquirido, de Jake Seal, las dos firmas antes citadas... © Optik Oldschool Pero... ¿quién es quién es quién en ese potpurrí de nombres y firmas? Veamos: algunos son «viejos» conocidos de los lectores de este blog. FilmoTec (1): fundada en 1998, sería una «sucesora» , administrativamente, de ORWO, que viene de «Original Wolfen», a su vez germen de la famosa Agfa en sus inicios de 1909. InovisCoat (2): una empresa, que –tal como sugiere su nombre– está especializada en revestimientos de alta tecnología sobre distintos sustratos, incluyendo, naturalmente, soporte transparente, esto es, película fotográfica. Su capacidad es de hasta 7 capas diferentes en una ...
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Fotografía e Inteligencia Artificial (XXI)

Leo en un artículo del científico y divulgador Javier Sampedro que «(…) la mente creativa no se basa en la mera aplicación de un método, sino que emerge de la exploración gratuita, de los pasos perdidos, del humor juguetón y del lado oscuro de la existencia.» (1) En dicho artículo Sampedro cuenta que un modelo de IA generativa ha resuelto un problema que traía de cabeza a los matemáticos de todo el mundo desde 80 años atrás. Parece ser que los expertos opinan que la solución hallada por esta IA es «brillante y elegante», pero lo esencial del asunto radica en que la máquina no ha copiado al ser humano, puesto que se trataba de una conjetura que nadie antes había podido demostrar. Y esto parece desmentir a todas aquellas personas que opinan que la IA no es creativa porque lo único que hace es trabajar con soluciones previas realizadas por seres humanos.  Bueno, en esto nos parecemos demasiado máquinas y personas. Ambas trabajamos con la memoria, ya sea almacenada en el cerebro, en in...

«The Great AI Robbery» o el gigantesco robo de contenidos por parte de la IA.

Hace unos meses, lo comencé a notar: el número de visitas a los artículos publicados en este blog había caído de forma notable (1). ¡Vaya!, pensé... estos contenidos ya no interesan en este «mundo moderno» de «influencers» , «tik-tokers» , «youtubers» y «reeelers» ... Pero... ¿por qué razón en la misma proporción aproximada, independientemente del carácter de cada post? ¿No dependería del posible grado de interés de cada publicación? La pregunta se quedó dando vueltas por la cabeza como molesto moscardón en una tarde de siesta rural... ¡Hasta que la primera respuesta vino de la mano de mi estimado colega neozelandés Stephen Dowling de «Kosmo Foto»! (2) Declaración denuncia que vendría seguida casi de inmediato por otras denuncias públicas del muy prestigioso medio británico –desde 1.821–  «The Guardian». (3). Recomiendo su lectura, pues no tienen desperdicio. Ver enlaces (*), más abajo. Grace Kelly en el filme «To Catch a Thief» (1955) o «Atrapa un Ladrón». Dominio Público via Wi...

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2: de la guerra de Corea al éxito en Occidente de la marca Nikon, pasando por Ehrenreich (EPOI)

La particular historia de este tele corto luminoso, el Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 no arranca exactamente en marzo de 1948 –en el momento de su introducción junto con la Nikon I, la primera «Nikon»– sino en mayo de 1950, no mucho después. En un momento en el que los equipos Nikon eran absolutamente desconocidos para los fotógrafos occidentales profesionales, que usaban preferentemente equipos Leitz y Zeiss. De hecho, a la sazón, el material fotográfico japonés, era considerado –por lo general– como «copias» de calidad más que dudosa. Un muy compacto –y extremadamente denso– «puñao» de calidad óptica. © Valentín Sama David Douglas Duncan, afamado fotógrafo, (1) se encontraba en Japón, trabajando para la revista Life con un encargo cuyo objeto consistía en documentar las Bellas Artes tradicionales japonesas. Tal como suele ser costumbre en estos casos, le habían asignado a un jóven «asistente-guía» local, el fotógrafo Jun Miki. Una tarde de las primeras jornadas de ese encargo, Jun Miki port...