Ir al contenido principal

Entradas

Nostalgia por lo digital «vintage»: Olympus CAMEDIA C5050 Zoom (2002)

Ahora, que parece que las cámaras digitales «vintage» –especialmente las compactas– despiertan un renovado e inusitado interés entre el público, me permito volver a tirar de «fondo de armario» y hablaros de una de mis favoritas, y por más de una razón: la Olympus CAMEDIA C5050 Zoom, del año 2002, clasificada en el momento de su introducción como «prosumer» (1). El motivo de esa atención podría deberse –en gran parte– por las características de imagen que ofrecen sus sistemas, pero quizá, también, por una cierta nostalgia por el «Low-Tech», © Valentín Sama Para mi gusto, la característica «estrella» de la C5050 es su objetivo zoom 7.1-21.3 mm y de l a muy alta luminosidad de f/1.8-2,6 , con un esquema óptico de 6 grupos a partir de 8 lentes, y que vuelca sus imágenes sobre un sensor CCD de 1/1.8" y 5 megapíxeles efectivos (*) de un total de 5.26 Mpx. Sobre ese sensor, los ángulos de toma equivalentes corresponden a un objetivo 35-105 mm . El Ø para filtros es de 41mm, por lo que...
Entradas recientes

Fotografiando sin parar: Proceso Creativo y Vida (II)

¿Qué haces cuando te quedas sin ideas? Tiras de las antiguas o las coges prestadas. Bueno, puedes dejar de hacer fotos y no pasa nada, aunque puede suceder que te alcance una cierta sensación de fracaso, inutilidad o desánimo. A mí también me ocurren esas cosas: ves a los demás hacer fotos fantásticas y tú dándole vueltas a la cabeza sin que se encienda una maldita luz. Unos tanto y otros tan poco. Es que no hay derecho, maldita sea.  Las exposiciones múltiples me dejaron seco. Así, como suena. Como al borde de un precipicio, al filo de un vacío. Era sencillo volver a los paisajes hermosos de los años noventa, y también un poco trágico. Cada uno lo vive como puede o como sabe, y a mí eso me parecía un pequeño paso atrás. Así que, introduciendo algún pequeño cambio en los patrones de siempre (así funciona muchas veces la creatividad), decidí crear una serie nueva a base de dípticos, que era una forma de fotografiar y de presentar las obras que conocía por otros autores, pero que nun...

Fotografiando sin parar: Proceso Creativo y Vida (I)

Yo ya fotografiaba paisajes desde hacía años. Y no se me daba mal. Ni mejor ni peor que otras muchas personas alrededor del mundo. El caso es que llevaba tiempo entrenando duro, pero muy duro, con la obra de numerosos paisajistas norteamericanos, los libros de Ansel Adams o Galen Rowell (por citar solo a dos) y visitando año tras año exposiciones sobre fotografía y naturaleza. Y leyendo, y mirando, y pensando.  Es como la preparación de un atleta: refinas la técnica de carrera, incrementas tu capacidad de resistencia (tanto aeróbica como anaeróbica) y aumentas la velocidad. Continuidad, series y cargas progresivas. Al final, si perseveras, lo consigues, es decir, aprendes a fotografiar el mundo natural de manera que tus fotos se parecen cada vez más a las que hacían tus referentes. Se llama imitación y sin ella no existiría el arte.  Pero al proceso creativo le pasa lo mismo que a la vida, que rara vez es lineal, plano, predecible. Hay demasiadas cosas que no podemos prever. Y...

Viene, «El Proceso Creativo», de Fernando Puche

Somos lo que comemos, o eso dicen al menos. Aunque también dicen que somos lo que vemos, probamos y oímos. Y también que dime con quién andas y te diré quién eres. Parece ser que estamos hechos de mucho de lo que llega hasta nuestros sentidos y de mucho de quienes nos acompañan. Podría decirse que cada uno de esos estímulos y cada una de esas personas dejan una impronta, grande o pequeña, en nuestra forma de ser. Y, por eso mismo, en nuestra forma de mirar.  Nadamos en una charca llena de personas donde vivimos una infinidad de experiencias que marcan nuestro devenir en la vida. Una charca repleta de estímulos, ideas, sensaciones y creencias. También, por supuesto, repleta de límites, callejones sin salida y carreteras interminables. Una charca de amor y de envidias, de prejuicios y bondades. Mientras nadamos y crecemos en ella nuestros poros son atravesados continuamente por multitud de sustancias de formas muy variadas. © Fernando Puche Cualquier proceso creativo no puede entende...

El concepto Leica Monochrom, revisitado [«don´t be a fool»]

Ahora, que hasta los medios generalistas descubren –con particular entusiasmo– el actual concepto «Monochrom» de Leica, parece ser un buen momento para echar la vista atrás y recuperar los orígenes de esa atrevida decisión de la firma, tomada ahora hace casi 14 años, y cuya idea conceptual se remonta, lo crean Uds. o no, a casi 8 años antes de su comercialización. (1). Para ello, he decidido «tirar de mi fondo de armario» y volver a tomar en mis manos una unidad de la  primera Leica Monochrom del año 2012 , y así hablaros de ella: una cámara también llamada coloquialmente «Leica M9M», por tratarse de una suerte de versión «sólo para blanco y negro» de la Leica M9. Oficialmente, por nombre de catálogo, sería la «Typ-10760». y por nombre clave interno, «Henri». (2) © Valentín Sama A fin de centrarnos, analicemos los principales rasgos característicos de esta primera Leica Monochrom, que se inscribió hace ya casi 14 años en la serie «M» telemétrica de la firma: Visor: telemétrico par...