Reconozco que me gustan las agujas, finas, punzantes. Realmente, y para ser exacto, me refiero a las agujas exposimétricas, esas que utilizan algunos fotómetros «antiguos». No sólo las agujas que vienen en los visores de las cámaras, también las agujas de los fotómetros de mano, estas últimas con un encanto especial. © Valentín Sama La aguja nunca debería haber desaparecido de los visores de las cámaras, la comprensión de la exposición correcta mediante un indicador tan simple es, a mi juicio, una esencia para aprender a exponer correctamente. Digo esto sin acritud ninguna, la realidad es que siempre me sentí un poco desorientado por el exceso de información que aparece en los visores. Ya desde la Nikon F90x comprendí que las cámaras avanzaban hacia la tecnología desbocada que hoy día nos gobierna, cuanto más algunos visores electrónicos que nos ofrecen incluso los histogramas RGB sobreimpresionados en la imagen. Ante tanta locura de información que debe gestionar el ojo solo pued...
Más de una vez, hablando de cámaras clásicas, nos hemos enfrentado al tema de la alimentación de sus sistemas de medición de la exposición; aunque la obturación de una buena parte de ellas, es –afortunadamente– de carácter mecánico, por el contrario esos dispositivos de medición necesitan de una pila para su funcionamiento. E idealmente no una pila cualquiera, sino la muy popular en los años 60, 70 y 90 del siglo pasado «PX-13» o de otra denominación equivalente, según marcas. Para esa cámara clásica, con su exposímetro de célula CdS... ¿nos valen todas las opciones? ¿O ninguna? ¿O una preferente? © Valentín Sama En ese sentido, hay que recordar que las cámaras citadas el sistema de medición de la exposición estaba calculado para la combinación de la célula de fotoresistencia CdS y esa pila PX-13 en concreto, basada en el uso del óxido de mercurio. Un invento de Samuel Ruben. Una célula CdS: la corriente que debe pasar de un polo a otro, debe atravesar esa resistencia ondulada de tono ...