Más de una vez, hablando de cámaras clásicas, nos hemos enfrentado al tema de la alimentación de sus sistemas de medición de la exposición; aunque la obturación de una buena parte de ellas, es –afortunadamente– de carácter mecánico, por el contrario esos dispositivos de medición necesitan de una pila para su funcionamiento. E idealmente no una pila cualquiera, sino la muy popular en los años 60, 70 y 90 del siglo pasado «PX-13» o de otra denominación equivalente, según marcas. Para esa cámara clásica, con su exposímetro de célula CdS... ¿nos valen todas las opciones? ¿O ninguna? ¿O una preferente? © Valentín Sama En ese sentido, hay que recordar que las cámaras citadas el sistema de medición de la exposición estaba calculado para la combinación de la célula de fotoresistencia CdS y esa pila PX-13 en concreto, basada en el uso del óxido de mercurio. Un invento de Samuel Ruben. Una célula CdS: la corriente que debe pasar de un polo a otro, debe atravesar esa resistencia ondulada de tono ...
La Leica M5 tiende a ser considerada como una «anomalía» dentro de la conocida serie telemétrica de la firma. Un modelo prima facie dudosamente deseable. Y ello, sobre todo, por sus proporciones y estética, y no necesariamente por ese orden. © Valentín Sama A ello se sumaría una mecánica considerada compleja. Su escaso éxito comercial le abocó a ser un modelo producido sólo durante cuatro años –de 1971 a 1975– y ello en cantidades relativamente pequeñas: aproximadamente 23.150 unidades en acabado negro y 10.750 en acabado cromado. ¿Cuales fueron las razones que llevaron a la firma a producir este aparato tan tecnológicamente avanzado? ¡Nada menos que la primera cámara telemétrica con medición integrada a través del objetivo o TTL (Through The Lens)! Veamos: desde 1967, Leica tenía en producción la M4, la más avanzada hasta ese momento de sus telemétricas, una suerte de compendio de las M3 y la M2, sustituyendo a ambas con ventaja; sin embargo, en marzo de 1963 ya se había comercializ...