La cámara para película de 35 mm «Nikon SP», es considerada el culmen de la serie telemétrica «S» de la firma Nippon Kogaku. Con su introducción en septiembre de 1957, la firma tokiota pasó a codearse –con honor– con los más reputados productores de cámaras de la época: Canon, Leica y Zeiss, configurando un cuarteto imbatible. De hecho, desde el punto de vista tecnológico, la Nikon SP superaba –en la mayoría de los aspectos– a las Leica M3 y M2 coetáneas, modelos que –obviamente– estaban el punto de mira de la firma japonesa. Nikon SP (1957-1966) © Valentín Sama Resulta difícil encontrar una descripción más acertada que la de Robert Rotoloni, que es, junto con Peter Braczko, uno de los dos mayores expertos en el material Nikon clásico: ...«en toda serie de cámaras de colección, siempre parece existir un modelo que es especial, que está rodeado de una cierta mística. Podría ser el más raro, o -quizá– el más innovador, o es posible que se trate del último de esa línea. La serie de cámara...
Dicen que la creatividad es imposible sin conciencia. Quizá la IA sea inteligente a su manera, aunque no es consciente a nuestra manera. Es generativa, rápida, funcional, brillante, es hábil hallando soluciones, pero no entiende lo que hace. Es una máquina que solo piensa cuando se le pide y solo actúa cuando un humano le ordena hacerlo; que calcula cuando se le programa para ello y crea cosas porque alguien ha decidido que lo haga. Hacer fotos, hasta ahora, significaba ser conscientes de muchas cosas. La primera es la de tener ese impulso: el de querer crear algo, de realizar una foto o varias, de desear captar un objeto y no el de al lado. Aunque en realidad, hacer fotos, hasta ahora, significaba ser conscientes de una infinidad de aspectos. De pasar calor o frío, del terreno que pisamos, del tiempo transcurrido, de si es de día o de noche, de estar moviéndonos o tener ganas de orinar. Hacer fotos significaba sentir el sudor, el cansancio, el hambre. Ser conscientes de si estás ...