Canon anuncia la patente de un nuevo vidrio óptico de muy alto índice de refracción, con índices del orden de 2.2-2.3, según la firma, más alto de lo disponible ahora en los –escasos– catálogos de vidrios ópticos disponibles. Esa patente obedece a la referencia JP 2026-167867, A. Según muestran sus propuestas de esquemas ópticos para dos diseños diferentes de objetivos de alta luminosidad , ese vidrio permitiría reducir las dimensiones de esa clase de ópticas. Si bien es cierto que la firma reconoce que « se produce una mayor dispersión de color, que será compensada mediante otros elementos de diferente formulación» , desde Canon –en la información ofrecida– se omite un dato clave referido a ese vidrio: el temible «Número de Abbe» (√) , que refleja el grado de dispersión de color que produce un vidrio óptico; dispersión de color responsable de las nefastas aberraciones cromáticas. El Número de Abbe tiene una peculiaridad como referencia útil: cuanto más bajo es su valor mayor es la d...
Imaginemos que le quitamos a la fotografía las cámaras, los móviles, el escáner, los filtros, las lentes, el trípode, los sensores, el disparador de cable, los carretes, las bolsas o mochilas donde llevar el equipo, las ampliadoras, los adaptadores, el fotómetro, las pantallas reflectoras, el nivel de burbuja, los fondos, el flash, las cajas de luz, el vestuario, los negativos, el revelador, el baño de paro y el fijador. Que también le quitamos los lugares que tarde o temprano visitaremos, los mapas, las indicaciones de nativos y lugareños, los madrugones, las caminatas cuesta arriba o cuesta abajo, las esperas, los bocadillos sentados en una roca, saludar a quienes se cruzan en nuestro camino (o nosotros en el suyo), la fatiga, los pies fríos, la frente empapada, orinar detrás de unos arbustos, limpiarte el culo con papel de periódico, saltar una valla, pedir permiso para saltarla, beber agua de la botella o de un manantial, caminar, volver a beber agua, caminar, beber agua de nuevo y...