Los materiales fotosensibles basados en la química de la plata representan un maravilloso ejemplo del equilibrio entre el orden y la tensión, una sinergia entre lo orgánico y lo inorgánico, que nos llevará a lo que es la base, como hemos visto a través de contenidos anteriores (1), tanto de materiales fotosensibles en blanco y negro, como en color. Para explicarlo bien nada mejor que la muy solicitada obra llamada coloquialmente «El Glafkides», el tratado «Química Fotográfica», de Pierre Glafkides, y sus nada menos que 608 páginas. (Glfkds) En esa obra –si es que tenemos la suerte de disponer de un ejemplar– (2) en la página 15 podemos encontrar: «La materia fotosensible de una placa fotográfica, es una mezcla heterogénea formada por una dispersión de cristales muy finos de bromuro de plata (AgBr) en gelatina , es decir el gelatinobromuro de plata que constituye la emulsión fotográfica.» Gelatina (*) © Valentín Sama Sí, en efecto, han leído bien Uds: gelatina. Un material sobre el que ...
Han pasado lustros desde que se impuso la inteligencia artificial en muchas áreas de nuestra vida. También en la creación de imágenes. Hubo personas que lucharon con denuedo para que no sucediera así, pero las concentraciones y los manifiestos no pudieron frenar el tsunami que supuso la generación de imágenes perfectas (es decir, realistas) en apenas un par de segundos. Se impuso el progreso tecnológico y ahora no sabemos cómo continuará este lío en el que estamos metidos. Primero, nuestro cerebro buscó la comodidad, igual que lleva haciendo miles de años. Los científicos siempre sostuvieron que era la mejor máquina ahorrando energía, porque biológicamente estaba diseñada para ello. Y la IA nos evitaba muchas cosas, quizá demasiadas. Así que no pocas personas optaron por una herramienta que les hacía la vida fotográfica mucho más sencilla, aunque fuese a costa de los derechos intelectuales de otra mucha gente que hasta ese momento se había dedicado también a hacer fotos. El beneficio p...