Sentir. Este verbo encabezaba el segundo capítulo de una serie que publiqué en este mismo blog hace un tiempo. Una serie que titulé curiosamente: La fotografía antes de la IA. (*) Siempre he defendido que sentir es una de las acciones fundamentales para hacer fotos. Hay que mirar, ver, buscar y decidir, por supuesto. Pero sin sentimientos la foto se queda en un registro vacío, inerte, testimonial. Porque lo que sentimos ante eso que decidimos fotografiar es una de las bases, quizá una de las más importantes, del proceso fotográfico. Una persona que pretende crear fotografías desde su particular manera de percibir el mundo, es ante todo alguien que siente. Pero, claro, con la IA no necesitamos sentir algo ante lo que decidimos fotografiar porque ya no es necesario tenerlo delante. Todo lo más, ver qué sentimos con cada imagen que nos devuelve el algoritmo. La percepción humana del mundo se vuelve irrelevante, y es que la imagen que crea la máquina no posee referencia alguna a nada ...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004