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Las nuevas plagas bíblicas

Esta mañana, mientras caminaba al paso ligero marcado por el entrañable médico que me atendía en su horario de guardia –el hecho de poder caminar a paso ligero indica que “la cosa” no era grave– ha surgido, con una irónica sonrisa de soslayo por su parte de por medio, el tema de las plagas bíblicas. Comentó que algunas estaban anunciadas, pero que procedía una actualización.
Todo a raíz de que al encontrarnos le comenté que el recorrido de “Metro” me había tropezado con hordas de jóvenes a los que al parecer nadie les ha explicado que el territorio no es exclusivamente suyo, por muy supuestamente elevada que sea su misión...

Pero mira tu por dónde, al volver a base me encuentro con que ha comenzado otra de las plagas bíblicas estacionales: ¡la de las alegres comunicaciones de las distintas firmas en el sentido de “nos han concedido el premio TALCUAL, a .... ponga aquí el nombre del producto”.

El problema principal viene de que, puesto que ocurre que al igual que en las fiestas de los parvularios, hay un premio para todos y cada uno (aunque aquí hay pasta por medio), el bombardeo de plastas es notable.



Ya lo hemos dicho en más de una ocasión: la alternativa es protegerse de esta contaminación ambiental mediante un traje NBQ, pero la verdad es que es un latazo ponérselo y quitárselo.

Una solución sería sugerir a la EISA y la TIPA que otorgasen sus famosos premios en las mismas fechas y así solo tendríamos que poner y quitar el complejo traje protector una sola vez...

Pero claro, se entiende que para ordeñar a las vacas hay que dejar un tiempo de carencia y de ahí que lo de la misma fecha no funcione.

En fin....



Por cierto, que en unos archivos hemos localizado una fotografía curiosa: se trata al parecer de un premio que había quedado sin llegarse a entregar, por despiste: entre tanta maraña de categorías de lo más exótico (dicen las malas lenguas que llegan a 40), es fácil que un premio se llegue a olvidar.


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