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Werra: diseño minimalista de la RDA (DDR)

A inicios del verano de 1952, unas grandes manifestaciones (1) debidas al descontento por la situación laboral y la pobre calidad de vida en la región de Thüringen, en la parte este de la entonces DDR (República Democrática Alemana), desembocaron en la creación de la más original cámara jamás producida en la parte oriental de la Alemania dividida tras la segunda guerra mundial: la "Werra", una cámara con nombre de río. (2)

© Valentín Sama

Con el objeto de crear puestos de trabajo, además de incrementar la disponibilidad de ciertos bienes de consumo, el Estado estableció, en la pequeña población de Eisfeld (1), una planta de producción del conglomerado VEB Carl Zeiss Jena.
Partiendo desde cero –salvo en lo que concierne al objetivo– en tan sólo siete meses se pudo presentar la nueva cámara Werra en la famosa feria de primavera de Leipzig (3) de 1954, y ya sin falta se pudo comercializar en septiembre de ese mismo año. Un poco más adelante, dedico un apartado específico a la parte histórica, no exenta de dramatismo.

La Werra

El modelo original de la Werra se caracteriza por su diseño único y absolutamente minimalista, así como por su acabado en "Vulcanita" (4) verde oliva.
La parte superior –totalmente plana– sólo está interrumpida por el botón disparador, al tiempo que el frontal –en posición de transporte– solo nos dejará ver la ventanilla frontal del visor óptico, ya que –en una Werra completa– toda la parte correspondiente al objetivo y los ajustes de enfoque, abertura de diafragma y tiempos de obturación queda cubierta por un capuchón y tapa del mismo acabado en Vulcanita verde.

© Valentín Sama


En la parte inferior, igualmente minimalista, encontramos tres "mandos" circulares que se corresponden con el contador de exposiciones, rueda para el rebobinado de la película y dispositivo de apertura/cierre del dorso, concéntrico a la rosca para trípode de 3/8". También encontramos el pequeño pulsador de embrague para el rebobinado.

© Valentín Sama

Ahora, si desenroscamos tanto el capuchón troncocónico como su tapa, no sólo ganamos acceso a todos los mandos anteriormente citados – enfoque, abertura de diafragma y tiempos de obturación– sino que además veremos que el capuchón no es sino un soberbio parasol a rosca para protección del objetivo Carl Zeiss Jena Tessar 50 mm f/2.8 contra la luz parásita.


© Valentín Sama

El obturador central "Vebur" de las Werra de las primera y segunda serie (1954 a 1955), ofrece tiempos de 1/250s, 1/100s, 1/50s, 1/25s, 1/10s, 1/5s, 1/2s, 1 s y "B".
Las aberturas de diafragma –sin clics– van de f/2.8 a f/16 al tiempo que el enfoque –por estimación– baja hasta los 90 cm. No falta, como era de rigor en la época, una detallada escala de profundidad de campo. En contra de lo que pudiera pensarse, el enfoque es en bloque y no por el más barato e inferior sistema por desplazamiento de sólamente la lente frontal de las cuatro que configura el esquema Tessar.
Y llegados a este punto, nos enfrentamos a la pregunta de rigor en esta Werra: ¿cómo –demonios– nos las arreglaremos para avanzar el fotograma y armar el obturador si no hay palanca alguna al efecto a la vista?

El aro en torno a la base del barrilete es nuestra "palanca" de avance de la película y armado del obturador © Valentín Sama

Ahí entra en acción el que –estética aparte– es el aspecto más original de todos los modelos Werra: el aro concéntrico al barrilete del objetivo, del lado del cuerpo de la cámara, se gira –de derecha a izquierda– y esa acción, con retorno a resorte, produce el avance de la película y el armado del obturador: rápido, elegante, sencillo, original.
Puesto que –de alguna manera– hemos entrado a hablar de "manejo" de la cámara... sigamos.

Dadas las correctas pero simplemente justas prestaciones de esta "Volkskamera", el manejo es muy sencillo, si bien pronto veremos que –por cuestión de diseño– el tener que albergar ciertos mandos bajo el "parasol-cono" acarrea sus servidumbres.
Así, el ajuste del tiempo de obturación requiere una vista tan aguzada como las puntas de nuestros dedos: lo primero para discernir el minúsculo punto de referencia, y lo segundo para accionar los no menos minúsculos tetoncillos moleteados que harán girar el aro con el punto de referencia hasta "señalar" al valor deseado.


Aros de diafragma y enfoque ajustados para la hiperfocal a f/8, para 1/25 s © Valentín Sama

Si tenemos el parasol acoplado, esas mismas puntas de dedo nos permitirán ajustar –con dificultad– el valor de abertura del diafragma de ocho palas. Si nos fijamos bien, veremos que el valor de f/8 está marcado en rojo; pues bien veremos que sobre la escala de distancias de enfoque la correspondiente a los seis metros también lo está... Era de esperar: ajustando para esa distancia de enfoque, tendremos la hiperfocal para f/8..
En la parte inferior, además del cuentafotos (¿quizá te olvidaste de ponerlo a cero al cargar la película?), encontramos el dial de rebobinado, que podemos extraer muy ligeramente para facilitar la operación, y también un dial moleteado concéntrico a la rosca para trípode: girarlo en sentido antihorario desbloqueará el cierre del dorso, y al separarlo encontraremos alguna sorpresa de diseño más...


© Valentín Sama

¡Observad las originalísimas guías serradas del plano focal! Entiendo que el objeto debía ser reducir al mínimo la superficie de fricción.
Analizad también, las interconexiones entre el dorso removible y el cuerpo de la cámara: todos los acabados son tan perfectos como ingeniosas las soluciones.
Al igual que las cámaras Exakta, producidas en Dresden con anterioridad, la película corre desde la derecha a la izquierda, en lugar del sistema más común.

© Valentín Sama

En la primera versión de la Werra, el visor óptico es tan simple como poco preciso; en algún punto de la segunda serie, se incorpora una suerte de marco "luminoso", mate, que mejora apreciablemente la precisión de encuadre.
Al llegar la Werra 1 (1955-56), algunas unidades montan un Synchro-Compur que alcanza hasta 1/500s a diferencia del Vebur, limitado a 1/250s.
Tal como era de esperar de estos obturadores centrales, el disparo es extremadamente suave y silencioso.
Por su parte, el sistema de avance, que los diestros usaremos con la mano izquierda, funciona de maravilla y es lo más parecido a un avance "motorizado" o quizá "a gatillo", en lo que respecta a rapidez de acción.

El objetivo

Las primeras Werra incorporaban un objetivo Novitar 50 mm f/2,8 y poco después, el Novonar 50 mm f/3.5. Pero el paso definitivo en calidad fue cuando se empezó a montar de serie el famoso "ojo de águila", el Tessar 50 mm f/2.8.

El Tessar de Carl Zeiss, diseñado por Paul Rudolph en 1902, sigue hoy plenamente vigente © CC

Este esquema de cuatro lentes en tres grupos ha servido de base para el desarrollo de otros muchos objetivos similares por parte de los más diversos fabricantes.


© Valentín Sama

© Valentín Sama

¡Nada menos que un diafragma de ocho palas en este Tessar para una "Volkskamera"! El número "1" incorporado en una "Q" es el símbolo que se creó en la DDR para "marcar" aquellos productos de la calidad más alta, merecedores de ser exportados, y ello con el significado de "Primärqualität" o "Calidad Suprema".

Por cuestiones de disputas con Carl Zeiss de Oberkochen –en la zona occidental– este objetivo estándar de las Werra fue cambiando de denominación pasando de "Carl Zeiss Jena Tessar" a, por ejemplo, "Aus Jena T", indicando "Aus" la procedencia de la ciudad de Jena.
En realidad, al parecer ,los objetivos de las Werra no se producían en Eisfeld, sino en Saalfeld, otro pequeño pueblo a unos 50 km de distancia.

Otros modelos Werra

La modesta pero a un tiempo elegante Werra original fue evolucionado hacia modelos mucho más sofisticados, pero eso es una historia que trataré en un próximo artículo.
Pero puedo avanzar que desde el inicio de la saga en 1954 hasta el cese de la producción en 1968 en favor de otras cámaras réflex monoculares más en boga, se produjeron 22 modelos de Werra en 40 variantes, en un total de 560.000 unidades.


© Valentín Sama

Werra: los resultados

Usar la unidad Werra mostrada en las imágenes de más arriba, me retrotrae las cámaras que utilizaba yo en los años de su producción: enfocar y exponer por estimación, disfrutando de cada toma y evaluando los valores de profundidad de campo. El visor tan poco preciso es todo un reto, y más bien "adivinamos" lo que "entrará" o quedará fuera del encuadre. La siguiente selección de tomas ha sido realizada sobre un único rollo de Ilford FP4+, revelado con HC-110, dilución B a 7 min/20 ºC.

© Valentín Sama
Dado el momento, que se preveía muy fugaz y así lo fue, ajuste a hiperfocal y disparé a 1/50 s a f/8. Tras el escaneo, realicé un reencuadre, por un lado para eliminar unos "deportistas" rezagados del lado derecho y para aproximar –en cierto modo– la composición a la toma siguiente...


© Valentín Sama
Disparada a 1/50s a f/5,6, el Tessar 50 mm f/2.8 muestra sus buenas capacidades... de toda la vida.


© Valentín Sama

Tomada a 1/250s y f/11, el bolsón más próximo, sobre el que se ha enfocado, se encuentra a aproximadamente 120 cm. Aunque el Tessar 50 mm f/2.8 es de "óptica azul", esos revestimientos son sencillos, y así, el enorme brillo de toda esa masa de plástico blanco expuesta al sol, crea un ligero "flare", que –en mi opinión– acompaña a la estética de la imagen.

"Beauty is in the eye of the beholder"... 1/50s a f/5.6 © Valentín Sama


1/100s a f/11 © Valentín Sama

Si deseas un encuadre certero, ese es un tema conflictivo de resolver con el visor tan simple de este modelo de Werra. Para esta toma, no quería el bogie centrado, sino una cierta salida en diagonal de las malezas hacia la derecha, realicé varias tomas con encuadres distintos, y esta fue la elegida a "negativos vista".


1/100 s a f/11 © Valentín Sama

Tras estos más de 60 días sin pisar el mundo exterior, compruebo con satisfacción que "una de mis farolas favoritas" sigue en posición y que su sombra no nos ha abandonado tampoco.


1/50s a f/16 © Valentín Sama

"À bout de souffle" me siento ya un poco osado y decido esta composición con círculo, triángulo y chimenea... y al revelar el rollo veo que quedó tal como la previsualicé; son los placeres de fotografiar con las antiguas pero no viejas simples cámaras clásicas: en cierta forma recuperamos el aliento contenido de nuestra infancia.

Una dura historia

La elección del lugar de producción, al margen de la cuestión sociopolítica suscitada al principio del artículo, no fue casual: en esa población de Eisfeld, casi fronteriza al estado de Baviera, se encontraba, desde 1937 la fábrica "Bruhns", dedicada a la producción de aparatos de medición, tales como taxímetros, etc. (5) .
Aunque la función original prioritaria de la nueva planta de VEB Carl Zeiss Jena era la de fabricar componentes para la fábrica principal de Jena, bajo la dirección de Dr. Erich Friebe se decidió llevar a cabo el diseño y producción de una cámara fotográfica "popular" una "Volkskamera".

Resulta interesante –a mi juicio– destacar que las cámaras Werra en todas sus versiones y variantes serían las únicas con la denominación "Carl Zeiss Jena", frente a las de denominación "Zeiss Ikon", de la firma radicada en Oberkochen, de la Alemania Occidental.
Recordemos que, al producirse la traumática división de Alemania como resultado de la segunda guerra mundial, lo "mejorcito" del material humano y la maquinaria de la firma Carl Zeiss partió en camiones escoltados por fuerzas norteamericanas para establecerse en Oberkochen.

De hecho, la fábrica de Eisfeld solo contaba con el 8% de la maquinaría original. Parte de los ingenieros que se incorporaron al trabajo en 1952 fueron de la Carl Zeiss Jena, retornados de la Unión Soviética, a donde habían sido trasladados forzosamente para trabajar allí como "reparación de guerra".


Una antigua postal de Eisfled, con referencia a las fuentes del río Werra ("Werraquelle") © CC

La fábrica "Bruhns" de Eisfeld donde se inició la saga de las Werra, también guarda un pasado dramático: convertida para la industria militar durante los años de nazismo, trabajó durante esa época en parte con mano de obra esclava, esto, es con prisioneros de guerra con formación más o menos especializada. En terribles condiciones, en turnos de 12 horas, como consecuencia de ello el cementerio local de Eisfeld alberga las tumbas de algunos de ellos.

El resto de la historia, si bien ya no es tan dramática, no deja de ser interesante: tras el cese en la producción de las cámaras Werra hacia 1968, la fábrica de Eisfeld pasó a convertirse en el mayor productor de Europa de telescopios y miras telescópicas, con una plantilla de 1.100 personas.


El río Werra a su paso por Eschwege  © CC

A primeros de agosto de 1991, tras la reunificación de "las dos Alemanias", la firma "Docter Optics" fabricó –entre otros productos– ópticas para cámaras de gran formato, con la participación de la mitad del personal anterior. De buena calidad constructiva, pero de diseños más bien obsoletos, el concurso de acreedores no tardó en formalizarse hacia 1995, para continuar una actividad muy reducida –40 empleados– bajo el nombre "Analytic Jena GmbH". En 2016, la delegación de Eisfeld pasó a manos del famoso fabricante de cámaras panorámicas "Noblex" que había pleiteado y recuperado los derechos de marca apropiados bajo la dictadura comunista y fabricaba a la sazón creo que en Dresden. Las cámaras panorámicas Noblex ya no se fabrican, si bien existe una empresa especializada que les da servicio.


(1) Se habla de una participación de 20.000 personas
(1) El río Werra es –junto con el Fulda– un afluente del Wesser y su cauce transcurre cerca de Eisfeld.
(3) La feria de primavera de Leipzig era extraordinariamente importante: allí se presentó también la Kine Exakta, la primera réflex monocular para película de 35 mm.
(4) "Vulkanite" o "Vulcanita". Un material similar al utilizado por las primeras series de las Leica de rosca: a diferencia del similcuero –adherido con pegamento– se trata de un depósito gomoso vulcanizado sobre el metal.
(5) Leica fabrica una parte importante de los cuerpos de sus cámaras en Portugal, en una antigua fábrica de relojes.

Comentarios

JCS ha dicho que…
Sr Sama. En los noventa trabajé en una empresa en la calle Hierro de Madrid, que compartía edificio con la Revista FV (Omnicon) de la que era asiduo lector. Ahí compré varios libros: la trilogía de A. Adams, Leica compendium /Puts etc. y también presenté una foto para la sección foto del mes que por suerte (y para mi sorpresa) fue seleccionada con premio. Con usted hablé un par de veces personalmente y enseguida me dí cuenta de que mi interlocutor era una persona que conocía el quehacer fotográfico como pocos. Luego le perdí el rastro hasta que no recuerdo como recalé en DSLR magazine (ahora Albedomedia) y siempre tuve la misma sensación: la de estar aprendiendo de alguien que conoce con fundamento (como diría un chef) la fotografía, en especial los complejos y fascinantes aspectos técnicos de esta disciplina. Este blog sigue en la misma tradición y es una delicia comprobar que hay una nueva entrada -como en este caso- que trata la historia de las cámaras Werra dentro su contexto histórico y político.
Me preocupa bastante que la www ofrezca tan poca calidad de contenido y no solo en fotografía, se pierde demasiado tiempo y esfuerzo como "escudriñador" en descartar datos mal presentados o desorganizados que no llegan a ofrecer información de valor. Por eso su aporte como el de otros especialistas como por ejemplo Erwin Puts -por citar a uno- es en mi opinión muy importante para quien pretende entender el universo que hay detrás de una fotografía.
Así que le agradezco su labor y espero que siga y aumente la producción de contenido para mantener vivo este blog por mucho tiempo, lejos de las modas y las banalidades imperantes.
Un saludo.
Valentín Sama ha dicho que…
¡Qué interesante! Ese edificio sigue existiendo, aunque supongo que las empresas habrán ido cambiando...
Le agradezco su buena opinión de nosotros, y me alegro del éxito de su foto, seguro que absolutamente merecido.
El mundo Leica, sobre todo en los apartados "M" y "R", no se puede entender sin el Sr. Puts. Sabrá que se ha apartado recientemente de la marca por discrepancias con la política de la misma.
En relación a las revistas impresas de antaño –donde había una línea editorial y un filtro neto– el problema de la world wide web es que "cualquiera" puede publicar sin filtro alguno.
La nueva línea que ha emprendido recientemente Albedo parece interesante: contenidos más elaborados frente a lo "inmediato".
Por mi parte, transferidas ya mis responsabilidades anteriores al equipo de Albedo, he vuelto a mi punto de partida digital, este Blog, donde espero poder seguir publicando contenidos interesantes...sin agobios.
Saludos cordiales
V
JCS ha dicho que…
Creo que esa zona de Legazpi ha mutado de polígono a zona residencial porque a fines del siglo pasado ya se notaba el cambio de modelo y recién amanecía la burbuja inmobiliaria...
Con respecto a Puts, desde hace unos años tiene una actitud muy crítica hacia Leica, insiste en que la compañía se ha transformado en una luxury brand sin alma o con un alma abducida por Panasonic/Huawei. Como usuario de Leica R y M veo que con el advenimiento de la tecnología digital ha desaparecido el concepto de "una Leica es para toda la vida" y en su lugar la progresión tecnológica electrónica produce instrumentos que en tres años son obsoletos. ¿Qué vida útil tiene un sensor CCD o CMOS? ¿por cuántos años se va a fabricar una batería específica para un modelo o marca de cámara? ¿y el software/ firmware?, y ¡ni hablar de fotografía computacional!, es otro mundo con otros valores y creo que al señor Puts no le gustan porque están fuera de la tradición Leica, pero si la empresa quiere sobrevivir ¿lo lograría fabricando MPs o M7s?
Le comento un caso concreto de obsolescencia, esa foto premiada por FV en el 2002 la hice con una Rolleiflex 6008 integral (6x6) ya no consigo las baterías de Ni Cd para reemplazar las originales que ya no son capaces de acumular carga. ¿qué puedo hacer? una cámara de calidad con óptica Zeiss planar, un sofisticado sistema de fotometría, motorizada etc. pero al ser dependiente de la electrónica va en camino de transformarse en un pisapapeles. Y por cierto Rollei es una baja histórica de esta migración de lo analógico a lo digital. Hace unos días echaron en GOL TV un RFA (0)- DDR (1) del mundial de fútbol Alemania 1974 y en los carteles de publicidad de los laterales del campo se podía leer ROLLEI FOTO...

Saludos.
JCS
Valentín Sama ha dicho que…
Totalmente cierto en lo que respecta a Legazpi, aunque el "viejo" edificio gris de "Hierro, 9" sigue albergando empresas, con su ascensor a presión de aceite para furgonetas hasta cualquier planta, según tengo entendido.
Y totalmente de acuerdo... en todo lo demás.
Se me ocurre pensar si Fargo Enterprises no ofrecerá alguna batería de sustitución para esa Rollei. En su defecto, un buen técnico electrónico pienso que podría hacer un acoplamiento, acertando en voltaje y amperaje. No desepere...
Saludos cordiales.
V
José A. Nicolás ha dicho que…
Primero agradecer a Valentín que nos traiga estos artículos con los que disfrutamos y aprendemos tanto los amantes de la fotografía química y del mundo de herramientas relacionadas.
Además apuntar que hay una segunda vida para esas baterías de la serie Rolleiflex 6000, ya sea sustituyendo sus celdas por otras de NiMh (compatibles con algunos cargadores originales) o de Litio.
Tengo varios cargadores en esa situación, reconvertidos con celdas de NiMh, y la duración de carga de las mismas es excelente.
César ha dicho que…
Utilizo una WERRA 1 que compró mi madre cuando era soltera. Los marinos americanos, alemanes e ingleses que llegaban al puerto vendían productos de segunda mano a los jóvenes que se acercaban para curiosear los "cacharritos" que venían de otros países cuando en España el acceso a lo extranjero era muy limitada.
Más de 50 años después, la cámara funciona como un reloj de precisión. Hoy hago fotos con la misma cámara que fotografió mi infancia y la calidad de las imágenes sigue siendo excelente.
Muchas gracias por compartir este artículo sobre esta cámara que me da tantas alegrías y a la que tengo tanto cariño.

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