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Olympus E-330: sobre los nuevos captadores


El captador secundario que en la Olympus E-330 permite
la visión en tiempo real en el modo "Live View A", es
de 5 megapíxeles de resolución.


L
a presentación de la nueva Olympus E-330, la primera réflex monocular digital que ofrece además de la visión réflex tradicional, visión directa en tiempo real sobre el monitor LCD posterior, lo que consigue tanto a través de su captador principal NCMOS como de un segundo captador CCD, ha despertado no solo interés, sino la polémica habitual ante la presentación de todo producto innovador. Algunas de las cuestiones principales giran en torno a los dos captadores empleados.

El captador secundario
El captador CCD secundario empleado en la Olympus E-330 para la opción “Live View A” es de 5 megapíxeles, una cifra que ha suscitado una serie de dudas, y cuestiones entre los interesados en el tema de la Olympus E-330.
El razonamiento principal, no exento de una cierta lógica , sería algo así como: ¿para qué un captador de cinco millones de píxeles para dar servicio únicamente a una visualización en una pantalla de 215.250 puntos? La duda se extiende hasta el punto de que algunos han llegado a afirmar que el dato era una errata, y que se trataba de un captador de “0,5 megapíxeles”, esto de 500.000 píxeles. Y sin embargo, no solo el captador secundario si que es de 5 megapíxeles, sino que en los primeros diseños era… ¡de 8 megapíxeles!. Y más concretamente el mismo utilizado para la toma de imágenes en una de las cámaras compactas altas de gama de la firma.

Lo que ocurre es que la firma Olympus, para el modo “Live View A” aplica la tecnología empleada en sus cámaras compactas digitales para poder encuadrar en niveles muy bajos de luz, y quizá no todos estén familiarizados con esa tecnología. Cuando el nivel de luz es muy bajo, los monitores externos ofrecen imágenes muy pobres, y Olympus lo ha solventado, ya hace más de un año mediante el sistema “9 pixel combining”. Se trata de extraer la señal de nueve píxeles del captador para sumar esa energía o señal y “volcarla” hacia un solo pixel de pantalla, con lo que se consigue una imagen de pantalla brillante aún en bajos niveles de luz. Pues bien: por razones constructivas, evidentes examinando el camino óptico del conjunto del visor, el captador CCD secundario de la E-330, debe compartir la luz disponible con el visor, el sensor para la exposición y ello tras pasar por la pantalla de enfoque, que absorbe lo suyo, y viniendo del espejo principal, que ya es semiespejado para poder reenviar luz al sensor del autofoco… ¡vamos, que el CCD secundario recibe muy poca luz! ¿Lo tenéis ya? Seguro que si.

Pues en efecto: el captador CCD secundario debe disponer de 5 millones de píxeles, pues al recibir muy poca luz va a utilizar la tecnología de recombinar 9 de cada uno de sus píxeles para poder enviar una brillante imagen al monitor de 215.250 puntos. Si se divide 5 millones de píxeles por 9, nos da una cifra de aproximadamente 555.555 pixeles, que es solo aproximadamente algo más del doble de los píxeles de la pantalla, y una cifra que “empieza a cuadrar”.

El captador principal
Según los responsables de Olympus el nuevo captador “NCMOS” (Negative Type CMOS), les permite conseguir una imagen de alta calidad, caracterizada, como rasgo principal, por su amplio intervalo tonal (“rango dinámico”). La estructura del nuevo captador, que se emplea en la Olympus E-330, por primera vez en la industria fotográfica, es mucho más sencilla que la de un CMOS convencional. Ello permite que cada uno de los píxeles goce de una superficie fotosensible aproximadamente tres veces más grande que la de un captador CMOS convencional al uso, con enormes las ventajas que ello supone en lo que se refiere a relación señal/ruido, y la calidad de imagen resultante: posibilidad de registrar gradaciones más sutiles con menor ruido. La nueva arquitectura NCMOS consume un 50% menos que la propia de uno de los CCD FFT (Full Frame Transfer) de Kodak utilizados por Olympus para sus modelos E-1, E-300 y E-500, al tiempo que la tecnología de procesado específica opera a un voltaje menor de lo habitual (5 voltios), lo que permite alcanzar una muy buena reducción de ruido. Adicionalmente, los fotodiodos del captador se encuentran profundamente embebidos en silicio, lo que los aísla lo más posible de aquellos elementos generadores de ruido en la superficie.

Como resultado, los usuarios pueden conseguir imágenes limpias, con niveles reducidos de ruido incluso en bajos niveles de luz y a tiempos de exposición relativamente largos.
Por el momento no se conoce el tamaño de fotocélula de este nuevo NCMOS, siendo un secreto industrial, pero debe ser bastante grande, si hacemos caso del dato de que la superficie útil es “tres veces más grande”. Sería interesante que los más expertos en en el tema se pusiesen a lucubrar, comparando ese dato de “tres veces más superficie” con los datos que se conocen de los CMOS convencionales utilizados por otras firmas, como por ejemplo, Canon. Una cosa es el tamaño del pixel en si y otro, podríamos decir, el tamaño de la fotocélula, el fotodiodo, de la superficie útil captadora de imagen. En conjunto, el nuevo NCMOS empleado en la Olympus E-330 ofrece un intervalo tonal más amplio, una gradación más rica, y menor ruido. Tampoco se conoce el fabricante, pero es más que probable que se trate de Panasonic o de uno de los proveedores habituales de esta última firma.

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