Ir al contenido principal

Más potencia por los pelos

Si en el “post” anterior veíamos (casi no veíamos) las ventajas de la nanotecnología a la hora de crear un nuevo material hasta 30 veces “más negro” que el estándar actualmente utilizado por determinados institutos gubernamentales, hoy podemos estudiar los avances en las baterías de litio basados en la nueva tecnología del “diez elevado a menos nueve”.

En este caso, el avance ha sido publicado por científicos de la Universidad de Stanford, en California, dirigidos por Yi Cui, u profesor asistente del departamento de materiales, ciencia e ingeniería. Ha colaborado directamente Candace Chan, una estudiante, y otros cinco estudiantes más.

La nueva tecnología permite conseguir hasta 10 veces más cantidad de energía eléctrica a partir de las baterías recargables de ión-litio que aquella que se puede alcanzar con esas baterías y la tecnología actual.

Con una de estas posibles nuevas baterías, uno de los ordenadores portátiles actuales, que típicamente puede operar (accediendo al disco duro de vez en cuando) durante unas dos horas, podría operar hasta 20 horas en las mismas condiciones.

También, según las nuevas normas restrictivas para el transporte de baterías de litio en los aviones, podríamos llevar una mayor cantidad de energía de reserva dentro de las citadas normas.

El fundamento tecnológico del nuevo desarrollo es el siguiente:

La cantidad de energía que puede almacenar una batería de ión-litio depende principalmente de la cantidad de litio que puede “sostener” en su superficie el ánodo, que en una batería al uso es de carbono (como en una pila carbón-zinc).
El silicio, frente al carbono ofrece una capacidad mucho mayor, pero tiene inconvenientes graves:

El silicio, utilizado como ánodo se hincha durante la operación de carga, conforme va absorbiendo los átomos de litio cargados positivamente. Ello en si no sería malo si no fuese porque en el ciclo de descarga, esos ánodos de silicio vuelven a perder volumen, y la fatiga mecánica de esos ciclos alternantes hacen que los filamentos de silicio de fracturen poco a poco, degradando pronto el rendimiento de la batería.

Pues bien: la nanotecnología acude al rescate, permitiendo a los científicos y fabricantes crear filamentos de silicio (ánodos), unos "pelos" tan finos que cada uno de ellos es de un diámetro de aproximadamente mil veces menor que el grosor de un folio normal de papel de oficina.
Al ser tan delgados, si bien son capaces de “engordar” hasta en cuatro veces, su flexibilidad hace que –al estilo de un delgado junco– la fatiga de material sea muy baja, evitando la rotura ciclo tras ciclo.


Imagen cortesía de la revista "Nature Nanotechnology"

Como puede verse por la fotografía, en la batería nanotecnológica de Cui y su equipo una maraña de filamentos muy finos de silicio adsorbe el litio para realizar la reacción.

Cui lleva ya 30 años investigando sobre baterías de litio, y ahora ha conseguido “cultivar” sus filamentos de nanosilicio sobre una base de acero inoxidable, con lo que la buena conectividad está garantizada.

Aunque las nuevas baterías no estarán disponibles de inmediato, algunas firmas ya están interesadas en formar sociedad para su fabricación.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿De qué hablamos cuando hablamos de «grano fino»?: Algo Revelador

En este artículo abordo, de forma simplificada, el revelado de las películas fotográficas negativas en blanco y negro; no en lo que se refiere al proceso en sí –a su rutina– sino tratando de buscar, de entender, las razones por las que, a partir de una misma referencia de película –marca y tipo– se pueden conseguir muy diferentes resultados estéticos, sobre todo en lo que se refiere a la granularidad, o grano aparente, visible...    Tanques y espirales en acero inoxidable. Raros de encontrar, menos amigables para cargar, pero los mejores desde todos los puntos de vista de dinámica de fluidos, térmicos (baño en cubeta), mínimo gasto de volumen de productos de procesado, limpieza... mis preferidos © Valentín Sama Todo un mundo bastante «atmosférico» que justificaría de sobra el revelado personalizado por parte del fotógrafo. Algo que es único y consustancial a la película fotográfica en blanco y negro. Advertencia: este artículo está cargado de mi opinión personal en base a mi e...

Leica M4-P: razones y amores

A inicios de mayo de 2016, escribía yo: ... «la reciente introducción de la Leica M-D Typ 262, la primera Leica digital de gran serie en la que la simplicidad de operación llega al extremo de haber eliminado pantalla posterior, menús y otros ajustes que no sean tiempo de obturación, abertura de diafragma, valores ISO y compensación de exposición –incluso solo graba en RAW / DNG– ha creado una atención inusitada, acompañada de comentarios de todo tipo. Me ha parecido un buen momento para hablar de la que hace tiempo es mi Leica preferida de entre las analógicas o «para película»: una M4-P. Y sí, es cierto: también en eso me salgo del «pensamiento único», porque cualquiera preferiría otro modelo, como por ejemplo una M6» . Una Leica M4-P dotada de un Voigtländer Nokton 35 mm f/1,4 Classic, en montura nativa Leica M. © Valentín Sama Nota: este es uno de los artículos anteriormente publicado en Albedo Media, y que por razones técnicas ya no está disponible en ese medio. Se recupera ahora –...

70 años fotografiando; 70 años de la Leica M3

Con motivo de la celebración de vigésimo aniversario de este blog «Acerca de la Fotografía» , repasé algunos de los productos más relevantes –especialmente cámaras– que fueron introducidos en ese año 2004, el de inicio de este medio. Así, recordé a las Nikon F6 , Zeiss Ikon ZM , Olympus E-300 y Epson RD-1 . Todas ellas están fuera de producción hoy día y tuvieron éxito muy dispar; las dos últimas tuvieron corta vida, la Nikon F6 –una fílmica, para mi, «sin alma»– se ha mantenido en producción hasta muy poco por pura y loable cabezonería de la firma, y la Zeiss Ikon ZM, nunca dejó de ser una «wanabee» , y no consiguió competir de «tú a tú» con Leica tal como era la intención de sus creadores; y sin embargo hoy por hoy, en «pre-owned»  esa cámara japonesa fabricada por Cosina alcanza precios dignos de los de las cámaras de Wetzlar. © Valentín Sama Azuzado un poco por la nostalgia –debo reconocerlo– rebobiné aceleradamente hasta el entorno del año 1954 en el que yo comenzaba a tomar ...