Ir al contenido principal

Cargadores de baterías: ¡Normalización, por favor!

Parece ser -está por ver en cuanto tiempo- que los fabricantes de terminales móviles de telefonía van a unificar los cargadores y las clavijas para la conexión a los mismos, y claro, no puedo por menos de "acordarme" (en todos los sentidos), de los diseñadores y fabricantes de cargadores para las cámaras fotográficas y sus baterías.

Lo que más me "excita" es el asunto del código de lucecitas y sus colores...
Veamos, sin tratar de ser exhaustivo, los tenemos que las apagan cuando la batería está cargada, y los que dejan iluminada una, que puede ser de color rojo, azul o verde.. ¡viva la diversidad!
Claro que otros optan por mensajes más sutiles y rítmicos, como parpadeos durante la carga, a ritmos cambiantes según -se nos indica- el estado de carga, y ello independientemente del código de aviso final de carga.
¿No "podríamos" ponernos de acuerdo?
Por ejemplo, color rojo o naranja al iniciar la carga y verde al terminar? Claro que no es muy "original"...

En cuanto a baterías, parece lícito -hasta cierto punto- que cada fabricante "encargue" el diseño de una específica a fin de optimizar el tamaño y ergonomía de también cada uno de los modelos de sus cámaras... pero ¿no se podría hacer un esfuerzo para una cierta compatibilidad?
Lo que más me pone de los nervios son esos cargadores que no permiten la carga de la batería fuera de la cámara, sino que nos obligan a tenerla "amarrada" al cargador.
Cargador que al diseñador de turno quizá se le puede haber ocurrido que debe ser USB y necesitar de un adaptador para conectarlo a la red...

Sugerencia a todos los fabricantes de baterías de litio: ¡NORMALIZACIÓN!
Formas, voltajes y posición de contactos. La capacidad podría ser incluso optativa según modelos, necesidades y precios.
Claro que esto es "wishfull thinking", pues lo que desean los fabricantes de cámaras es tenernos atrapados de forma dependiente en sus redes.
No sería mala idea que un organismo superior o la CIPA, por poner un ejemplo "metiese mano" en el asunto.



Finalmente, para la inmensa mayoría de mis cámaras digitales, me he decantado por el inmarcesible cargador universal Ansmann y al menos lo llevo conmigo en todos los viajes.
Es cierto que su uso requiere una cierta habilidad e incluso me atrevería a decir.. atrevimiento, pero poder recargar -con un solo dispositivo- no ya la inmensa mayoría de las baterías de litio de las cámaras digitales réflex, Olympus Micro Cuatro Tercios y compactas, sino también -de dos en dos- elementos recargables de 1,5 v en formato "AA" ofrece comodidad y confianza.
La excepción principal son las diabólicas baterías Panasonic para sus cámaras Micro Cuatro Tercios, cuyos múltiples contactos están escondidos a profundidades casi ignotas.

El cargador universal Ansmann es bastante original en su manejo:



1) Primero determinamos cuales son los polos positivo y negativo de la batería, ignorando el de masa
2) Lo siguiente es determinar la separación entre los comentados contactos
3) Acto seguido, mediante el puntero suministrado, ajustaremos a esa separación los terminales flexibles del cargador...
4) Colocamos verticalmente la batería sobre esos terminales respetando la polaridad...
5) Y dejamos que la "boca" deslizante del cargador "muerda" la batería y la sujete en posición durante la carga, que comienza de inmediato



Si nos equivocamos de polaridad, el cargador nos avisa, y también lo hace al acabar la carga.
¿Cómo? Muy sencillo: un LED rojo, cuando no hay batería o la polaridad es errónea, pasando a verde intermitente durante el proceso de carga y estabilizándose en verde constante cuando finaliza la misma.

Soluciones sencillas para problemas absurdos y molestos.
"Köpchen" que dirían sus creadores alemanes.

Los productos Ansmann son distribuidos por Rodolfo Biber, S.A.

Imágenes © Manuel San Frutos

Comentarios

Entradas populares de este blog

Magnum: Hojas de contacto. ¿Cuáles fueron las películas empleadas por los fotógrafos?

Tal como os avanzaba en uno de mis posts anteriores referentes a esta exposición de Fundación Canal, personalmente me resultan de utilidad casi nula las hojas de contacto. Me refiero, claro está a las correspondientes a mis propios negativos de los cuales en muy raras ocasiones hice y ello tan solo en una primera fase de mi actividad fotográfica.

Pero de la misma forma, considero que resulta interesante examinar las hojas de contacto de algunos autores –no de todos– por lo que allí podemos ver de secuencia de toma, tipo y estado de la cámara utilizada y también...¡de la película utilizada!


Por eso, durante mi primera visita a la exposición dediqué un buen rato a tratar de leer –lupa en mano– las inscripciones en los bordes de la película de las tiras de fotogramas de esos 95 contactos. En algunos casos eran ilegibles, bien por superposición de elementos, exceso de exposición en el contacto (afirmativo: exceso de exposición), máscaras, ausencia del dato en la película o –finalmente– po…

Pequeñas grandes mentiras: "100 años de fotografía Leica"

El carrusel mediático de PHotoEspaña ya está en marcha –¡20 años ya!– y una de las primeras grandes exposiciones que se puede visitar ahora mismo es la que se titula "Con los ojos bien abiertos: 100 años de Fotografía Leica", traducción casi imposible lo de "con los ojos bien abiertos" a partir de la expresión germana "Augen Auf"...

 Una vista parcial de la magna exposición © Valentín Sama
La exposición, mostrada ya en Berlín hace dos años, y ahora en el Espacio Fundación Telefónica, es total y absolutamente recomendable de visitar, por no usar el ya un tanto desgastado término de "imprescindible". Vaya eso por delante.

Ahora bien, ya desde hace un tiempo se me plantea una cierta duda acerca de la idoneidad para la tarea de algunas de las personas que constituyen los eslabones de la cadena del sin duda prolijo armazón que hace posible que una exposición como esta –o la de Lewis Baltz de la Fundación Mapfre, de la que hablaré brevemente después– …

Por qué nunca hice hojas de contacto

La Fundación Canal muestra estos días la magnífica exposición "Magnum: hojas de contacto". En ese contexto, y volviendo al título de este post, quizá debería matizar que casi nunca hice hojas de contacto, porque unas [muy] pocas hice, las suficientes como para llegar pronto a la conclusión de que no eran para mí. Me voy a explicar, partiendo de la base de que revelo mis propias películas desde aproximadamente el año 1953 hasta ahora mismo. (1)

En los primeros tiempos, no necesitaba hojas de contacto por una razón muy sencilla: mi cámara era una Kodak Vest Pocket Autographic para formato 6,5x4,5 cm sobre rollos 127, y de los negativos escogidos hacía contactos directamente sobre papel baritado de 7x10 cm, mediante la clásica prensa de contacto de madera.


Ya unos pocos años más adelante, cuando se me otorgó autorización para utilizar "la cámara buena de la familia", una Kodak Retina 1b, para formato original KB de Leica (lo que ahora ha venido en llamarse "Full …