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Carlos Pérez Siquier y las TLR: pasión compartida

Tengo el convencimiento de que existe una íntima relación entre la obra de un autor y las cámaras utilizadas por el mismo a lo largo de su trayectoria. En el caso del gran fotógrafo Carlos Pérez Siquier –recientemente fallecido– esas cámaras han sido las réflex binoculares, también llamadas Twin Lens Reflex o "TLR". Un concepto desarrollado por Reinhold Heidecke, creador de las famosas Rolleiflex.

Esquema de una TLR © Franke & Heidecke

Carlos Pérez Siquier en La Chanca, con una de sus Rolleiflex © Guillermo Fuertes

No es menos cierto, que lo antedicho es aplicable sólo a las grandes (1) cámaras para película, cuya estructura diferenciada impone una forma de fotografiar específica: no es lo mismo hacerlo con un visor al nivel de la cintura –un visor «de capuchón»– de una cámara para formato medio, cuadrado, que hacerlo –por ejemplo– con una Contax o una Leica telemétrica y película de 35 mm. Las cámaras digitales, salvo excepciones –quizá, de nuevo Leica-M– han dado uniformidad –me atrevería a decir asepsia– a la estética fotográfica, más influenciada por la postproducción electrónica que por el carácter de la cámara y la película utilizadas.

© La Playa Carlos Pérez Siquier

Así, gran parte del trabajo de Carlos Pérez Siquier, especialmente el de color, muestra «la marca» de sus casi inseparables Rolleiflex TLR para el formato cuadrado de 6 x 6 cm. Me consta que una de sus preferidas era la Tele-Rolleiflex (en producción de 1959 a 1974, con Carl Zeiss Sonnar 135 mm f/4) aunque también usaba una versión angular Rolleiwide (en producción de 1961 a1967, con Carl Zeiss Distagon 55 mm f/4), y por pura lógica intuyo que una Rolleiflex de focal estándar, con óptica Carl Zeiss Planar 80 mm f/2.8. Recordemos que las TLR de Rollei no disponían de óptica intercambiable (a diferencia de las de Mamiya), y de ahí las distintas versiones.

Despiece y números de referencia de cada parte, de una Tele-Rolleiflex. «Yo que tu, no la desmontaría, forastero"

Resulta interesante constatar –por distintos documentos gráficos– que Carlos Pérez Siquier utilizó también una Mamiyaflex C2 (TLR de 1958) e incluso hizo uso simultáneo de ella con alguna Rolleiflex o Yashica. Sin embargo, su famosa foto de la niña en la puerta de la Chanca la hizo –muy probablemente– con su telemétrica Contax II (abajo).

Autorretratos. En el de más a la derecha, probablemente con una Contax II, quizá usando el autodisparador para facilitar el encuadre frente a la ventana/espejo © Carlos Pérez Siquier

Lamentablemente, no pude tener gran contacto con Carlos Pérez Siquier, más allá de compartir labores de jurado en un concurso de fotografía, y unos minutos en una cena al aire libre, con ocasión de un homenaje Isabel Muñoz con motivo de su Premio Nacional de Fotografía (2).

Autorretrato contra un vidrio (1965) © Carlos Pérez Siquier

Y sin embargo, al ver –recientemente– un autorretrato del autor, un tanto «al estilo Vivian Maier», una imagen menos conocida, supe que ambos, en nuestra juventud (3), habíamos tenido un curioso punto en común. En esa imagen de 1965,  un joven Carlos Pérez Siquier aparece sosteniendo una TLR Yashica LM, el mismo modelo de mi primera cámara para formato medio (4). Un aparato mucho más humilde que las Rolleiflex anteriormente citadas y que ambos habíamos usado –sin conocernos– muy probable y simultáneamente ya hacia 1960. ¡Ojo!, no es que quiera ponerme a su altura como fotógrafo –nuestras ocupaciones han sido distintas–, pero sí que me gustaría compartir ese entrañable recuerdo hacia una cámara de nuestros respectivos inicios. De esa relativamente humilde pero muy querida cámara os voy a hablar hoy.

Valentín Sama, (26)  en Garrapinillos, © Eduardo Bueso 1972

En esa muy querida imagen, rescatada por mi gran amigo Eduardo Bueso de su archivo, aparezco con mi primera Yashica-Mat  LM, con su parasol específico y un exposímetro Gossen Polysix.

Yashica-Mat LM

Yashima Optical Seiki Co. comenzó a producir cámaras TLR en 1953, y en total, según la Guía McKeown´s, he contado no menos de 21 modelos para 6 x 6 cm, 3 para 4 x 4 cm y uno para 6 x 4,5 cm entre 1953 y 1971, año de introducción de la Yashica-Mat 124 G. También produjo cámaras para 35 mm (de visor y réflex), medio formato (18 x 24 mm), 16 mm, e incluso formato Minox (8 x 11mm). Ya bajo la poderosa cobertura de Kyocera, desde 1978, produjo las SLR Contax en colaboración con Zeiss. 

Nuestro modelo Yashica-Mat LM inició su producción hacia 1958, y el nombre de LM viene de «Light Meter», al incorporar un exposímetro de selenio no acoplado a diferencia de la Yashica-Mat estándar de 1957.

El objetivo de toma es un Yashinon 80 mm f/3.5, al tiempo que el del visor réflex es un Yashinon 80 mm f/3.2 (5). Los Yashinon obedecen a un esquema clásico Carl Zeiss Tessar de cuatro lentes en tres grupos, y se supone que son superiores a los Yashikor de algunos modelos de Yashica-Mat, que son tripletes. Los revestimientos, como corresponden a la época, son simples. Los ajustes del diafragma de nada menos que de 10 palas, van de f/3.5 a f/22 sin solución de continuidad y con una abertura de forma muy circular para todos los valores.

© Valentín Sama

El obturador central es un Copal –máxima calidad japonesa, equivalente a los Compur germanos– con los tiempos de obturación tradicionales para los centrales de 1/500 s a 1 s y «B», sin faltar el autodisparador, «imprescindible» en aquellos años (palanca roja, en la imagen). El armado del obturador es simultáneo con el avance de la película, que es por palanca, con detención automática en cada fotograma. Como es el caso de este tipo de obturadores, la sincronización para flash es total, para todos los tiempos de obturación. Ofrece ajustes M y X mediante una palanca (amarilla, en la imagen).

Por su parte, el enfoque es por piñón y cremallera, por medio de mando lateral, hasta la distancia mínima de enfoque, no especialmente favorable, de 1 metro. Una escala de profundidad de campo nos permite optimizar nuestros planos de nitidez.

En conjunto se podría decir que, en cuanto a dotación, la Yashica-Mat LM, sin brillar en ningún aspecto en particular, tiene todo aquello «que había de tener» una TLR honesta y funcional. Nada distinto en ese sentido de, por ejemplo, una Rolleiflex T del mismo año... salvando las importantes diferencias de calidad constructiva, materiales, fiabilidad, acabado... y precio.

Amor a primera vista

Creo recordar que me enamoré de una Yashica-Mat LM al verla –al pasar– en una tienda de Madrid. Para mi, eran años de transición: vivía en San Sebastián, pero de vez en cuando volvíamos por unos días, una vez al año, a nuestros orígenes –Madrid– como decíamos entonces «para secarnos». Pero estábamos a punto de irnos a vivir a Zaragoza, una ciudad que, hacia 1960, algunos definían –con bastante mala uva– como «vieja, pero no antigua». Luego, viviría en Zaragoza, parte de los mejores años de mi vida... igual que en san Sebastián... y de Zaragoza son buena parte de mis mejores amigos.

¡Gracias, abuela! 26/09/1962

La cuestión es que, a poco de llegar a Zaragoza, con unos 15 o 16 años, me decidí y compré esa Yashica-Mat LM, mi primera cámara para formato medio, y lo hice en Establecimientos Rived de la calle Don Jaime I, una buena tienda a la sazón. Los dineros –creo recordar que fueron 4.600 pesetas– vinieron de una forma original: mi abuela materna, María Soria, había vendido un buenísimo piano, e hizo un reparto entre los nietos. ¡Voilá!

No abandoné, ni mucho menos, mi fiel Retina 1b, ver «La Amenaza Amarilla I», pero aquello del formato medio era «otra cosa», con sus 12 fotogramas por rollo 120: había que aquilatar cada disparo. (6)

Yashica-Mat LM: experiencia de manejo

Que la Yashica-Mat LM es una copia de las Rolleiflex –como tantas otras TLR de otras firmas– no lo duda nadie, y por eso el manejo es muy similar. Está pensada para usarse fundamentalmente al nivel de la cintura, encuadrando con su visor de capuchón, y por eso, los mandos para el ajuste de los tiempos de obturación y abertura del diafragma se ubican para quedar de forma natural bajo los dedos pulgar de mano derecha e izquierda, respectivamente.


© Valentín Sama

En ese sentido, una correa, con su longitud ajustada correctamente, resulta una buena ayuda para dar estabilidad a la cámara durante las tomas. Como botón de muestra, obsérvese a qué altura tan concreta porta su Rolleiflex Carlos Pérez Siquier en el retrato de Guillermo Fuertes.

Yashica-Mat LM. Ektachrome 1968. La distancia mínima de enfoque de 1 metro aún daba un cierto «juego» (*) © Valentín Sama

Yashica-Mat LM. Perutz Chrome. ca. 1965. Carreras de caballos. Lasarte. Con un cariñoso guiño a Fernando Savater. © Valentín Sama

El enfoque se realiza actuando sobre el mando del lado izquierdo, y es de gran suavidad... de hecho excesiva, en mi opinión. Con el uso se hace cada vez más suave y ello implica un riesgo: la presión ejercida sobre el disparador puede mover el enfoque «hacia atrás» (hacia infinito) si no mantenemos una acción de freno sobre el dial de enfoque. Esa misma cremallera de enfoque es otro de los puntos débiles de la LM frente a los golpes: ninguna cámara los lleva bien, pero en este caso particular, golpes. incluso no muy fuertes, en la base de la cámara pueden hacer que la cremallera "descarrile" respecto al piñón, y habrá que pasar por taller.

Yashica-Mat LM. Ektachrome. ca. 1965. Mi tío Joaquin Sama posando en un rincón de la antigua cárcel donde pasó tiempo como preso político tras nuestra guerra civil. © Valentín Sama

La pantalla de enfoque, no intercambiable, ofrece esmerilado en toda su superficie, con un círculo central de esmerilado más dulce, que facilita un enfoque más crítico. Un retículo de líneas rojas facilita la nivelación más ortodoxa (arriba) .  No obstante, la falta de lente Fresnel hace que la pantalla no sea muy luminosa. Pero no olvidemos...¡estamos en 1958! Además, la ausencia de esa lente condensadora, con sus características líneas concéntricas, nos permite juzgar mejor el enfoque en todo el área de la imagen. Si queremos afinar más todavía, extraeremos la lupa auxiliar basculante escondida en el capuchón.

Yashica-Mat LM. Ektachrome. ca.1965 © Valentín Sama

No olvidemos que en todas estas TLR con su visor al nivel de cintura, la imagen sobre la pantalla está invertida lateralmente. Por eso existe una opción de visor «deportivo», para en su caso, cazar un sujeto en movimiento. Pero hay más: las TLR también se han usado mucho en fotoperiodismo, y lo que que puede hacerse –una vez ajustado el foco, quizá por estimación– es alzar la cámara invertida con ambas manos por encima de nuestra cabeza y encuadrar en la pantalla. Con ello conseguiremos «saltarnos» una fila de fotógrafos quizá por delante de nosotros, o simplemente (que no es poco) una perspectiva distinta.

La famosa foto del «Ché» en la Ciudad Universitaria, con Moncloa al fondo, por César Lucas está hecha con su Rolleiflex de esa manera, según me explicó personalmente el gran fotógrafo.

© César Lucas
El disparo es suavísimo, de sonido casi imperceptible, y el avance de la película, rápido, de recorrido muy corto de palanca. La carga del rollo 120 (la LM, a diferencia de la 124 G, no admite el tipo 220), es absolutamente, sencilla, con parada automática al primer fotograma, y el contador lateral nos avisará de... ¡cuán rápido pasan 12 fotogramas acostumbrados al derroche digital! Y aún hay más: el sistema de avance de la película de la LM, tiene un buen «drag» o resistencia al arrastre, lo que hace que los rollos, al terminar, queden firmemente apretados en la bobina receptora, minimizando el riesgo de entrada de luz parásita por los bordes.

¿Qué mejor opción, para una TLR clásica, que las películas FOMA de edición limitada "Vintage", en 100, 200 o 400 ISO? Los podéis conseguir todavía –a un precio muy asumible– en Véspero Vintage. © Valentín Sama

Es el caso contrario de algunas cámaras «modernas» (7), que adolecen de problemas por escasa tensión de bobinado, concesiones –quizá– al avance motorizado y/o la opción de rollos 220 (8). A ello se suma, que –en la LM– el espaciado entre fotogramas es perfecto.

Yashica-Mat LM: el exposímetro

El rasgo distintivo de nuestra cámara es la presencia del «Light Meter» de selenio, sin duda un cierto avance para la época. La célula fotovoltaica, en respuesta a la luz, genera una corriente eléctrica suficiente para alimentar un pequeño galvanómetro, cuya aguja se mueve en este caso en una escala del cero al diez.

© Valentín Sama


© Valentín Sama

Una vez anotado mentalmente el nivel indicado –en este caso 6– acudiremos al colorido «calculador» concéntrico al mando del enfoque. Lo primero habría sido ajustar allí el índice de sensibilidad de nuestra película en una escala de ASA 25 a 400, en la escala en negro (9). Ahora ya, lo único necesario sería actuar sobre la escala en rojo hasta hacer coincidir el número leído en el galvanómetro con el ajuste ASA, y... ¡voilá!, en la escala superior ajedrezada tendremos todas las combinaciones de tiempo de obturación y diafragma adecuadas para la situación a fotografiar.

© Valentín Sama

En el círculo interior del calculador, podemos memorizar si el rollo cargado es, bien de blanco y negro, bien de color para luz día, bien de color para tungsteno.

Yashica-Mat LM. Ektachrome, ca. 1964 El bokeh, a pesar del diafragma de 10 palas, es más bien «atormentado» © Valentín Sama

Merced al lenticulado cilíndrico vertical, el exposímetro de la LM está razonablemente protegido frente a la incidencia de luz parásita del cielo. No obstante, el ángulo de medición de este tipo de exposímetro no es de los más precisos, y por eso, cuando me fue posible opté por el Gossen Polysix, de Cds, que disponía de un sistema óptico con visor réflex para campos de 30, 20 o 10 grados de medición.

Una cámara oscura mejorable

Las Yashica-Mat LM adolecen, en mi opinión de un defecto que puede ser importante en ciertas –no en todas– situaciones de iluminación: las formas de la cámara oscura y su acabado negro mate –liso, sin nervaduras– pueden producir ciertas pérdidas de contraste en tomas a contraluz.

© Valentín Sama

No es una cuestión de los revestimientos del objetivo, sino de la parte baja de la cámara oscura, que puede reflejar algo de luz parásita hacia la parte superior del marco de la película, que es la parte inferior de la fotografía. Por eso, resulta muy importante usar un parasol, que ha de ser muy específico y no ya por ser de bayoneta, sino para que no interfiera con el objetivo superior, de encuadre.

Yashica-Mat LM. Perutz Chrome. ca. 1965 © Valentín Sama

Si nos fijamos muy bien en la fotografía del balón (todas son ampliables), en la parte inferior hay una ligera imagen «fantasma» de los bordes de la cámara oscura, debida al efecto anteriormente citado  .
Conscientes de esa imperfección, en la firma fueron introduciendo mejoras, hasta resolver la incidencia en las versiones más evolucionadas de las 124 G. 

© Valentín Sama

Las «viseras» o pantallas internas («baffles») marcadas con asteriscos rojos, son una de las importantes mejoras de las últimas generaciones de las 124 G respecto a las LM y otras. Hacen de «parasoles» en la cámara oscura, y evitan reflejos y «flare». Antes de adquirir una 124 G recomiendo comprobar que la unidad en cuestión las incorpora, pues creo recordar que no todas las 124 lo hacían. © Valentín Sama

Más allá del exposímetro Cds, en este caso acoplado con los tiempos de obturación y valores de abertura de diafragma, –menos útil ahora, al tener que usar pilas de sustitución, en lugar de las originales de mercurio– la Yashica-Mat 124 G ofrece, «bajo la piel» mejoras mecánicas y antirreflejos importantes, además de revestimientos más avanzados en las lentes de su Yashinon 80 mm f/3.5, zapata portaaccesorios, etc. 
El acabado «todo negro» es también más actual. El problema  es que todo ello ya «es sabido» y este interesante modelo de TLR para 6 x 6 cm, que ya no está en producción, ha visto disparado su precio en el mercado de segunda mano. Ello se debe también, en parte, al buen rendimiento de los Yashinon –un esquema Carl Zeiss Tessar– que ofrece muy buena calidad de imagen de f/5.6 en adelante, y más que suficiente –con esquinas un poco más suaves– a la plena apertura de 3.5.

Finalmente: una decisión radical, probablemente muy razonada

Me resulta interesante, observar la evolución de los fotógrafos en la búsqueda de un aparato que se adapte  a sus preferencias fotográficas. En el caso de Carlos Pérez Siquier, me parece entender que relativamente pronto encontró ventajas en el formato medio y las silenciosas TLR que le permitían disparar con la cámara desde la cintura, sin encarar.
Que hiciese una incursión en el sistema TLR Mamiyaflex, que permitía cambio de ópticas, también me hace pensar que la focal fija se le quedaba «un poco corta» en posibilidades fotográficas. Es muy probable que sus trabajos profesionales para el Ministerio de Información y Turismo (al igual que Ramón Masats, Francesc Català Roca, etc.) le obligasen, también a una flexibilidad en el uso de las focales.

Autorretrato con una Mamiyaflex (recorte). © Carlos Pérez Siquier

© Valentín Sama

© Valentín Sama

Claro que cambiar ópticas en una Mamiyaflex, o Mamiya de la serie C (posteriores) no es precisamente una tarea cómoda ni rápida, salvo en estudio...
En ese caso... ¿por qué no disponer de las tres variantes de una Rolleiflex, la «estándar» (80 mm), la «tele» (135 mm) y la «angular» (55 mm)? Puras elucubraciones por mi parte, pero creo que no voy mal encaminado.
En todo caso, haber compartido en el tiempo con Carlos Pérez Siquier el uso una humilde, pero nada despreciable Yashica-Mat LM –un modelo del que conservo una unidad, no la original, que está en buenas manos– le otorga a la cámara un entrañable valor.

Aquí tenéis un artículo de Gustavo Bravo –con distintos enlaces a vídeos y entrevistas– que considero muy interesante: «Carlos Pérez Siquier: vida, obra, biografía»

Museo dedicado a Carlos Pérez Siquier: Centro Pérez Siquier


(1) «Grandes», no por tamaño, sino por haber marcado tendencia y haber creado una línea de evolución. Entre ellas se enmarcarían desde una pequeña telemétrica Leica, hasta una Sinar P, pasando por una Hasselblad 500C.
(2) Ambos plenamente merecidos, lo que –en mi opinión– no siempre es el caso en estos famosos premios.
(3) Aunque con una diferencia de edad importante: 15 años. 
(4) Un detalle curioso es que –en esa imagen– el joven Carlos está usando aparentemente «mal» el estuche de «pronto uso»: si no se plegaba la tapa respecto al frontal, era fácil que se interpusiese en el objetivo de toma –lo que no veríamos en el de encuadre por cuestión de paralaje– con el resultado de un fotograma fallido. Por eso, un joven Carlos fuerza con sus manos todo el conjunto hacia atrás. Para evitar esa incidencia, los estuches de las Rolleiflex incorporan un mecanismo que abate la tapa automáticamente... por esos detalles, en parte cuestan lo que cuestan.
(5) Tradicionalmente, en las TLR el objetivo destinado al encuadre es algo más luminoso, para facilitar el enfoque. No deja de ser irónico que, a pesar de su nombre, "réflex de objetivos gemelos", los objetivos de toma y visor eran siempre distintos en ese aspecto, numero de lentes, etc.
(6) La paga de un chaval de 14/15 años de aquella época, era más bien ajustada, pero yo ahorraba pequeñas dietas que recibía en desplazamientos para actividades deportivas federadas.
(7) Esta incidencia se está dando –en determinadas circunstancias– en cámaras fílmicas Fujifilm para formato medio.
(8) Ya fuera de producción.
(9) Unos meses antes de 1958, año de introducción de la Yashica-Mat LM, acaba de anunciarse la Kodak Royal-X Pan, de ASA 1.250. En 1965 ya usé, sobre mi Yashica-Mat LM un par de rollos de esa película. Pero hubiese sido probablemente fútil ofrecer ese ajuste en la LM: a los niveles de iluminación para los que esta prevista la película, la célula de selenio no «despertaría»...
(*) Según Eduardo Bueso, experto historiador en estos temas, en el Renault 8 Gordini del dorsal 80 (nada que ver con un TS), corrían Jean-Pierre Nicolas (ahora con 80 años) y Claude Roure (fallecido en 2019). En esa edición del Rally de Montecarlo, la XXXVII el itinerario que pasó por Zaragoza (lugar de la toma) partía de Lisboa. Había distintos itinerarios (Londres, Oslo, Reims, Varsovia, Atenas...) que confluían en uno común hasta llegar a Montecarlo. Otros maravillosos tiempos...




Comentarios

JCS ha dicho que…
Sr Sama
Hace un par de años adquirí una Yashica Mat 124G en excelente estado (incluido estuche por 120 €!). Luego de una meticulosa limpieza de las lentes, el espejo y la pantalla de enfoque he obtenido muy buenos resultados con un par de rollos de película Ilford (Delta 100 y FP4 plus).
A pesar de la tranquilidad y satisfacción que me brindaron estas pruebas he intentado recabar información del rendimiento óptico del Yashinon 80 3.5 pero no he encontrado nada, y me refiero a curvas MTF o gráficas de barras centro-esquina a distintas aperturas. ¿Tiene usted algún tipo de información o documentación al respecto?.
Según el numero de serie fue fabricada en 1980 es decir ya en la última etapa de producción, que creo que finalizó en 1986.
Interesante artículo y me gusta en especial por la "conexión" con su historia familiar.
Muchas gracias de antemano
Un saludo.

JCS
Valentín Sama ha dicho que…
Lo primero, gracias por su amable comentario, JCS.

Creo que, en los tiempos de los Yashinon, todavía no se habían puesto «de moda» los análisis MTF.
Tampoco tengo otros datos, de fuentes ajenas o propias, más allá de la experiencia personal, como la suya.
Pero... me está dando ideas.
No de inmediato, pero con un poco de tiempo...

¡Saludos!

Valentín Sama
Juan Carlos Giménez ha dicho que…
Sr. Sama:

Poseo una Mamiya C220 y, contrariamente a lo expuesto por usted el el artículo, considero que el cambio de objetivo en dicha cámara no es una tarea particularmente incómoda ni lenta. Sólo hay que tener presente el bloqueo previo del paso de luz por medio del botón "LOCK - UNLOCK".
La posibilidad de cambiar de objetivos en esta cámara es (aparte de su innegable calidad constructiva y óptica) mucho más racional que llevar encima tres cuerpos Rollei con diferentes focales, ¿no le parece?
Gracias por su atención. Atentamente:

Juan Carlos Giménez
Valentín Sama ha dicho que…
La verdad es que estoy muy familiarizado con las “C” de Mamiya, y publiqué varios artículos al respecto para Albedo Media, al parecer ahora perdidos en los procelosos mares de la informática. Por eso no puedo referenciarlos y lo lamento. Eran muy completos, y allí explicaba con todo detalle ventajas e inconvenientes del sistema. Siempre a mi juicio, claro…

La operación de cambio de objetivo es cierto que no es muy complicada, si estas familiarizado con ella, pero -como con cualquier otros sistema- entre cambio y cambio te puedes perder “la Fotografía”. Algunos fotógrafos, como, por ejemplo, Eugene Smith, preferían llevar varios cuerpos con ópticas específicas.
Yo mismo, sin pretender tener esa categoría, lo hice en los años ochenta del siglo pasado. Luego, mejoraron de calidad los objetivos zoom, pero no para formato medio.

Créame: llevar dos cámaras con ópticas distintas, no es tan mala idea. Tres ya… depende del formato.
Pero, en el caso de Pérez Siquier, yo simplemente especulaba con los posibles motivos de su evolución en sus preferencias de equipamiento fotográfico.

Saludos cordiales
Valentín Sama
Juan Carlos Giménez ha dicho que…
Sr. Sama, gracias por su respuesta.

Soy conocedor de los artículos que menciona sobre la "C" de Mamiya, dado que los leí con interés al ser poseedor de una 220, y debo decir (sin pretender derramar flores sobre su tejado) que eran lo suficientemente concienzudos (y profesionales) para estimular su lectura (como generalmente todo lo que usted publica); es una lástima que esos artículos no aparezcan en los actuales archivos de Albedo Media, web que seguía desde los tiempos de su primera nomenclatura, DSLR.

Las cámaras de formato medio TLR nunca han sido, permítame, tan "reporteras" (salvando la distancia de las primeras y pesadas "técnicas") como las DSLR de 35 mm (Barnack) y evidentemente su peso y volumen no permitían la facilidad de transporte y uso de estas últimas.

A mi juicio, y respetando profundamente su opinión, es preferible la posibilidad de cambiar el objetivo (aunque se pierda, posiblemente no tanto, la inmediatez de un fotograma) a cargar con dos o tres cámaras cuyo peso duplica o triplica el de las más complejas de 35 mm.

Gracias una vez más por su atención y reciba el más cordial saludo.

Juan Carlos Giménez
Valentín Sama ha dicho que…
Me alegro de que -en su momento- pudiste acceder a los artículos; creo que coinciríamos en muchos aspectos positivos…
¡Saludos!
V
francisco-patxi ha dicho que…
Interesante y ameno articulo sobre camaras TLR situando la Yashica LM en el contexto historico y mezclandolo con datos y experienciss biograficas que aumentan el interes y hacen mas amena la lectura. Sobre Perez Siquier recomiendo ver en TVE "detrás del instante" o " azul siquier" dedicados ambos al fotigrafo.
Javier Lozano ha dicho que…
Buenos días Valentín, en una respuesta a los lectores de FV publicaste un gráfico de rendimiento del objetivo de la Yashica Mat 124, y por la estética del mismo creo que era de tu elaboración. Lo tengo escaneado si lo quieres.

Saludos,
Javier Lozano
champy ha dicho que…
Buenas tardes, creo que los articulos sobre las Mamiya "C" son estos:

https://web.archive.org/web/20161120182146/http://www.dslrmagazine.com/clasico/coleccionismo/tlr-mamiya-c330s-caballo-de-batalla/

https://web.archive.org/web/20161119222620/http://www.dslrmagazine.com/clasico/coleccionismo/mamiya-c330s-una-camara-que-imprime-caracter/

Espero que sean de ayuda.
Saludos Antonio García.
JCS ha dicho que…
Sr Sama
El manual de la 124G especifica que la palanca selectora de sincronización de flash [X-M] debe estar en X (flash electrónico) cuando se utiliza el temporizador, no argumentando la razón. Pero en foros he leído que si no se sigue esta recomendación el mecanismo puede sufrir un daño que exigirá reparación -por supuesto no lo he comprobado- pero me parece un defecto de diseño serio teniendo en cuenta que con mucha facilidad se puede mover la palanca involuntariamente estando esta muy cerca de una de las ruedecillas de ajuste del frontal de la cámara. Un hándicap para una utilización profesional en sus tiempos.
No se si esto es aplicable a modelos anteriores de la familia TLR Yashica.

Un saludo.

JCS
Valentín Sama ha dicho que…
Gracias a todos por las aportaciones.
Para Javier Lozano: sería muy interesante poder disponer de ese gráfico... ¡gracias!
elrectanguloenlamano ha dicho que…

Estimado Valentín Sama :

Poco puedo añadir a lo expresado por las personas que han comentado este maravilloso y muy entrañable artículo, vinculado al bellísimo formato medio cuadrado 6 x 6 cm y a las cámaras TLR Twin Lens Reflex.

Soberbia la foto de la mezquita de Córdoba, con espectacular nivel de detalle en luces y sombras e inclusi cierta sensación tridimensional.
Preciosa también la foto con los dos coches, que muestra además la muy especial estética de imagen de la película Kodak Ektachrome.

Muy significativa también y repleta de aura la imagen de tu tío Joaquín Sama.

Me ha entrado mucho bien por el cuerpo al leer este artículo, como todos los que te leo desde mediados de los años ochenta, primero en Foto Profesional, después en FV, y ya en plena época digital en DSLR Magazine y Albedo Media, auténticos incunables que durante cuarenta años han sido catalizadores de pasión por la fotografía entre tus miles y miles de lectores por todo el mundo, no sólo en España, sino también en Estados Unidos, Japón, Europa y Latinoamérica, además de haber generado también muchísimas vocaciones fotográficas.

Pero el contexto me obliga a pensar con egoismo : sería deseable a mi modesto entender que siguieras deleitándonos con tus artículos.

Sé que para mí es muy fácil decirlo, puesto que tras ellos, además de enorme conocimiento y experiencia hay muchísimo trabajo y esfuerzo, pero creo que es necesario.

Has sido y sigues siendo un titán en la historia de la fotografía española, así como en el análisis de cámaras, objetivos, etc, con tus tets de producto, muchos de los cuales fueron y continúan siendo la referencia internacional en su ámbito.

Pero también creo que ha llegado el momento de que ante todo y para todo descanses y disfrutes, centrándote en lo que más te guste y te apasione.

No obstante, me puede más el egoísmo y el deseo de que sigas obsequiándonos con estos fabulosos artículos, siempre que puedas y encuentres tiempo para ello.

Muchas gracias por tu esfuerzo y los inolvidables recuerdos.

José Manuel Serrano Esparza
Valentín Sama ha dicho que…
Gracias, José Manuel, por tus amables palabras.
Me consta, desde hace años, tu aprecio.
Procuraré seguir escribiendo sobre temas que considero de interés, sí: esos que me apasionen y me sean sugerentes.
Saludos cordiales
Valentín

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Sitios web, buenos fotógrafos, e incluso profesores... nos hablan en [demasiadas] ocasiones de "rollos de 120 mm" para referirse a los rollos 120 de película que podemos adquirir para nuestras cámaras y respaldos de formato medio. Pero, vamos a ver... ¿cómo es posible que sobre esos rollos de 12 cm (120 mm) sólo podamos hacer tomas de un alto máximo de 6 cm nominales? Pues la respuesta es muy sencilla: porque los rollos de 120 mm no existen... ¡idiota! (1) . ¿Existen los rollos de "120 mm" (12 cm)? © Valentín Sama En la imagen, frente a la caja de película "de 120 mm" (*) , aparecen películas en los formatos 118, 120 (en el centro) y 127. A notar, la bobina con núcleo de madera original del año 1901 y una moderna de plástico actual: la compatibilidad con las cámaras actuales y las de hace 120 años es –como veremos– absoluta. Kodak, que durante casi un siglo fue dominante en casi todos los ámbitos fotográficos, estableció –sobre todo en los

Olympus M.Zuiko Digital ED 8-25 mm f/4 PRO: prueba de campo (II)

En esta segunda parte de la prueba del nuevo objetivo Olympus M. Zuiko Digital ED 8-25 mm f/4 PRO , ofrezco resultados de campo, con sensaciones de manejo de esta óptica, que es equivalente a un 16-50 mm para el formato Barnack (24 x 36 mm). Para poner en contexto estos resultados, recomiendo leer igualmente la primera parte , dedicada al rendimiento técnico, con datos cuantificados acerca de aspectos tales como resolución, viñeteo, etc.  © Valentín Sama Aunque, como objetivo de la serie "PRO", el nuevo producto de OM Digital Solutions está destinado primordialmente a las cámaras igualmente PRO, tales como las E-M1, II y III, así como la E-M1 X, por sus dimensiones todavía relativamente contenidas –especialmente en posición retraída– estamos ante una óptica que hace también buen "maridaje" con los cuerpos de las PEN-F (arriba) y, por supuesto, con el de la E-M5 III. Aunque el Olympus M. Zuiko Digital ED 8-25 mm f/4 PRO –en buena lógica, por rango focal y dimensiones