2.7.08

Píxeles y cuadrigas romanas

En este inicio del verano Pre-Photokina, se nos van presentando poco a poco los bloques constructivos de lo que podrían ser las tendencias de futuro –al menos para dos años, hasta la Photokina del 2010– en lo que se refier a las cámaras y objetivos fotográficos.

La reciente presentación de la nueva Nikon D700 tiene, probablemente, mucha más carga simbólica de lo que simplemente es: un modelo intermedio entre el más alto de gama de la firma (Nikon D3) y el siguiente en la lista (Nikon D300).
Si se quiere ver de otra forma, la D700 de Nikon representa una alternativa de la firma a la Canon EOS 5D, un modelo que está pidiendo a gritos su reemplazo, y cuya sustituta a buen seguro se presentará antes de finales de septiembre o a mediados de agosto.

Desde mi punto de vista, el valor simbólico de la D700 viene avalado por un lado por el hecho de incorporar el mismo captor de la D3, esto es, un captor de 23,9 x 36 mm, en el formato Nikon “FX” o en lo que se viene en llamar “Full Frame” y por otro, por incorporar un sistema de “prevención contra el polvo”. Si ese “gadget” al decir anterior de algunos portavoces de Nikon, faltaba en la D3, el otro “gadget”, el Live View ya lo incorporaba la misma.

Entre las preguntas más frecuentes que recibo, por parte de estudiantes de último curso de escuelas profesionales de fotografía, y también por parte de profesionales que tienen la confianza de consultarme, figura la de “qué cámara comprar”. Por lo general, la consulta se circunscribe a lo digital, pero no de forma excluyente.
Difícil respuesta…. Ciertamente.

En torno a la posible respuesta, y superados los puntos de presupuesto e “intenciones” comerciales del futuro comprador, se nos suscita la duda, de hacia dónde evolucionarán los distintos sistemas de toma digital. Lo que sigue, no pretende ser un repaso exhaustivo, sino mis “lucubraciones” al uso: no deben sentirse marginados los que “no salgan en la foto”.

Por eso, debemos volver sobre la D700 y su captor “full frame”. Si hasta ayer, podíamos considerar la entrada de Nikon en el formato de 24 x 36 mm con su D3 como un gesto de aseveración en el sentido de “lo podemos hacer, y lo podemos hacer mejor que”….
Al introducir su D700 con el mismo formato, posicionando su cámara en el segundo lugar desde la cumbre, la aseveración podríamos verla en el sentido de que Nikon considera ese formato de FX alguna manera “superior” al DX que durante tantos años sus portavoces propugnaban como “ideal”. Y una cosa es cierta: el captor de la D3 (el mismo de la D700) y aquello que le rodea (firmware, etc.) producen los mejores resultado a altos ISO que hoy en día pueden conseguirse. Quizá sea oportuno comentar que el gran rendimiento a altos índices ISO, se debe, no a las proporciones del formato de 24 x 36 mm sino a su modesta resolución relativa de 12 megapíxeles para ese formato –eso si– relativamente grande.

¿Dónde quedan el formato DX de Nikon y todo el resto de productores de cámaras con formato APS-C? ¿Dónde quedan Olympus, Leica y Panasonic con su sistema 4/3? ¿Por dónde asoman las EFF y las EVIL (*)? ¿Qué planes puede tener Fuji respecto a su serie “S Pro”? ¿Qué sorpresa nos tiene preparada Leica? ¿Dónde encajarán las piezas del puzzle que representan las cámaras digitales para formato medio?

La realidad es que, en este momento, tanto Canon como Nikon disponen de modelos de alta gama dotados de captor del entorno de los 24 x 36 mm, y parece cantado que Sony presentará una cámara en ese mismo formato para la Photokina o antes de la Photokina. También se rumorea que Pentax y Samsung o Samsung y Pentax puedan estar “guisando” una “Full Frame”, y con todo ello, el dichoso anglicismo (que en realidad es “double frame y no “full frame”) no solo comienza a sonar con mayor frecuencia sino que lo hace cada vez “más agradable” a muchos… con visos de, si no algo visto como imprescindible, si como de “objeto de deseo”.

La cuestión puede ser un hueso duro de roer, según marcas y sistemas. Cada tamaño de captor supone unos requerimientos muy concretos en lo que respecta al desarrollo de objetivos, concretamente en lo que se refiere a gama de focales, círculo de cobertura, grado de corrección, luminosidades, y precios.
A nadie que “esté en el ajo” se le escapa que aquellas firmas como Nikon, con dos formatos a cubrir y Canon con tres, tienen serios problemas a la hora de poder ofrecer una variedad suficiente de objetivos que rindan realmente bien sobre cada uno de sus formatos propuestos. De hecho, algunos de los objetivos, incluso de las gamas altas se han hecho acreedores de una cierta mala fama por su comentada incapacidad de enfocar en el plano deseado o por sus inconsistencias de resolución en distintas parte del fotograma.
Desde ese estricto punto de vista, el planteamiento del Cuatro Tercios, propugnado por Olympus, sigue siendo el más coherente… al menos sobre el papel. Por cierto el tamaño de captor del Cuatro Tercios es también “Full Frame”… para el protocolo Cuatro Tercios.

Lo que si parece muy probable, en el caso de Nikon, es que en un futuro no muy lejano, todos sus modelos profesionales pasen a ser de tipo “FX”, pues sus dos cámaras actuales para ese “protocolo”, la D3, y la D700 pueden operar también bajo modo “DX”, tanto con objetivos DX (única solución) como con objetivos FX.
La gama DX de cámaras quedaría en un futuro relegada a las líneas de aficionado.

En el caso ya comentado de que Sony y Pentax/Samsung se decanten en algún momento por el formato 24 x 36 mm, lo más probable es que sigan la misma tendencia profesional/aficionado. Para estas dos últimas firmas, parece que debiera suponer un esfuerzo casi sobrehumano desarrollar una línea de objetivos profesionales que cubra ese formato, pero Pentax tiene una muy buena relación con Hoya, uno de los dos principales suministradores de vidrio óptico del mundo…

Lo que decida hacer Fujifilm queda por ver. Se rumorea que tomaría la decisión de no seguir en la evolución de su serie “S Pro”, de la que la S5 Pro es el modelo cumbre. El factor diferenciador de una S5 Pro respecto de una Nikon D200 (su modelo base), es el fantástico captor Fuji de doble fotocélula por píxel y de gran intervalo tonal, en formato APS-C. Al depender de ese material base, que le suministra Nikon, las opciones de Fuji serían, bien montar el captor citado en una D300, bien evolucionarlo para realizarlo en 24 x 36 mm y montarlo en cuerpos D700.
Para ese escenario existen dos grandes problemas. Uno de ellos es que se trata de un captor caro de producir y que realizarlo a gran tamaño puede resultar problemático, y la otra es que quizá no resulte viable integrar el sistema de vibración contra el polvo en el filtro de paso bajo.
La reciente cámara “EVF” Fujifilm Finepix S100fs, podría ser una indicación de hacia donde podría dirigirse Fujifilm para sus propuestas profesionales de futuro. No es la primera vez, ni será la última, que me atreva a afirmar que Fujifilm hizo mal en no cumplir con su adscripción al protocolo Cuatro Tercios: su captor especial hubiese hecho maravillas.
Claro que es posible que su futuro vaya hacia las cámaras EVF antes mencionadas o incluso hacia las “EVIL”… todo es posible.
Al parecer todos los fabricantes están en ello, y modelo Canon “de muy alta velocidad de toma” que he entrevisto en nuestra bola de policarbonato podría ser un EVF al estilo de la Casio Exilim F1, con sus 60 f.p.s.

En lo que respecta a Panasonic y Leica, poco sabemos en este momento, pero pronto sabremos, si bien es cierto que no podremos comentar nada antes de la segunda quincena de Julio.
¿Seguirán ambas compañías de la mano en general? ¿En la de cámaras Cuatro Tercios en particular? ¿En la producción de objetivos?
Nuestra opinión es que, si Panasonic decide seguir en el terreno de las SLR digitales con objetivos intercambiables, es posible que los nuevos objetivos no lleven necesariamente la marca “Leica-D”, a pesar de que, superado el “escollo Lee”, es posible que todo vuelva a su cauce, cicatrizadas las heridas. Puesto que Leica parece decidida a introducir su nuevo formato propio para su nueva réflex monocular digital integral autofoco de alta gama, lo lógico sería que en lo que sucesivo la colaboración con Panasonic se restringa a las compactas y alguna EVF que otra.

Y volviendo sobre lo que representa o puede representar la D700, es curioso que uno de los efectos que ha tenido es no solo que algunos se planteen la situación del formato APS-C sino de Olympus y el Cuatro Tercios. Especialmente tras el rumor anterior de que Panasonic abandonaría ese protocolo.
En el fondo, no deja de ser irónico que desde determinados sectores se pueda ver como “comprometido” el protocolo o formato Cuatro Tercios como consecuencia indirecta de la introducción de la D700 con su formato de 24 x 36 mm.
La realidad, por el momento incontrovertida es que el Cuatro Tercios, con su diagonal de 21,6 mm y su primera opción de 13 x 17,3 mm (habría múltiples opciones manteniendo esa diagonal, incluyendo un formato cuadrado) es el más coherente de los planteamientos digitales vistos en su conjunto.
La razón no es otra que –dentro del área de las SLR digitales con objetivos intercambiables es el único estándar digital moderno normalizado.

De nuevo, no deja de resultar irónico que todo esto venga promovido por un tamaño de captor que es “obsoleto”, en el sentido de provenir de un mundo analógico. El 24 x 36 mm, está tan relacionado con la fotografía digital como el tamaño de las turbinas de las lanzaderas espaciales con el ancho derivado del culo de dos caballos, pero eso, ahora, nos llevaría un tiempo explicarlo… y lo dejamos para el final.
Pero, en digital, los formatos no debieran seguir las pautas de los originados por las películas, y un formato de 24 x 32 mm sería mucho más lógico que el de 24 x 36 mm: veremos por donde salta Leica.

Y sin embargo, mi opinión es que Olympus va a tener que realizar un esfuerzo suplementario, con nuevas dosis de imaginación y entusiasmo a fin de seguir explicando las razones por las cuales su sistema “no es el mejor en todo”, pero si “el más coherente” en SLR digital: ¡a raíz de la presentación de la D700 hasta alguno de los más entusiastas usuarios de su sistema están soñando con ese Porsche Carrera con motor delantero, esa entelequia, que sería una Olympus E-System de alta gama en “full frame” de… 24 x 36 mm!

Un aspecto que falta por trabajar en Olympus es quizá el de los captores. No están nada mal en sus últimas versiones actuales de 10 megapíxeles, pero mejoras en el intervalo tonal, en la resolución (subir a la cifra simbólica de 12 Mp) y reducción de ruido a 1.600 ISO serían deseables. La sensación de que habrá algo, a no mucho tardar, tras la E-3 sigue ahí.
“Todos” sabemos que para producir una excelente calidad óptica sobre digital, es preciso hacer compromisos con el tamaño del captor si no queremos hacer los objetivos a emplear inmensamente grandes y caros o más o menos imperfectos en distorsión nitidez y viñeteo, pero… ¿lo sabemos realmente “todos”?

En este post no vamos a hacer apología de un sistema frente a otro, y podemos adelantar nuestra conclusión, que es la de “nada está escrito”.
Sigamos.

Otra “revolución” de mayor o menor envergadura de las últimas semanas ha sido la oferta de Hasselblad de una H3D-II-31 a 11.900 €, con su objetivo estándar de 80mm. Ya antes, Mamiya había decidido ofertar su 645 AF II digital con respaldo de 22 Mp y objetivo por debajo de los 10.000 €.

Uno de los “problemas” a los que se enfrentan hoy día los fotógrafos profesionales que trabajan para agencias creativas, es que, por lo general les exigen archivos no interpolados de mucho peso. La razón es similar a la de toda la vida: los editores gráficos exigían, en tiempos como mínimo placas de 4 x 5 pulgadas (10,16 x 12,7 cm), pues los negativos de 6 x 6 cm eran “demasiado pequeños”. Algo parecido pasó entre el 6 x 6 cm y los 24 x 36 mm..
La razón no es otra que –por lo general– un editor gráfico es ese tipo de persona que cuando ve una foto, lo primero que hace es coger el lápiz (o el ratón) para ver “por dónde la va a recortar” para “hacer su foto”. Aunque el original esté perfecto. Y lo consideran su derecho. Por tanto quieren mucho tamaño mucho peso, para recortar a mansalva.

Y de ahí, que más de un fotógrafo tenga que entregar, aunque no necesite, archivos de buen peso. Y lo más “gordo” es que, para determinados trabajos, de estudio principalmente, si que es necesario ese tamaño, ese peso, y un ejemplo sería la fotografía publicitaria, para marquesinas, revistas de gran formato y vallas.
Y para ese trabajo, si que conviene disponer de archivos sin interpolar del entorno de los 75-100 megapíxeles. Y ahí es donde entra el formato medio digital, con sus captores de 22, 31 y 39 megapíxeles, sobre todo estos últimos.

No es ningún secreto que Canon, con su EOS 1Ds Mark III (22 Mp) intenta, desde hace tiempo, ocupar el territorio de las cámaras digitales de formato medio, sean Hasselblad, Mamiya o Phase One. Y por esa razón, estas tres firmas, ofrecen ya alternativas en precio a la punta de lanza de Canon. En el caso de Hasselblad es la última en realizar su oferta de precio, que es temporal.
Los que han examinado con detalle archivos realizados con una Hasselblad de 22, 31 o 39 megapíxeles y los correspondientes a una EOS 1Ds Mark III saben que “no hay color”, y ahora, con los reajustes de precio se ponen en línea.
¿Quizá sepa Hasselblad cosas que nosotros ignoramos acerca de una posible Nikon “D3x” de 24 Mp? ¿O de la nueva Sony?

La realidad es que, el captor de mayor tamaño de las cámaras de formato medio digital del entorno de los 36 x 48 mm, también marca su ley de la fotocélula de mayor tamaño, y en determinados temas, eso se nota. De la misma manera que el mayor peso y volumen de las cámaras y objetivos para formato medio respecto a las de 24 x 36 mm y la de estas respecto a las de APS-C y los de estas respecto al Cuatro Tercios.

Volvamos sobre nuestros pasos….

Personalmente auguro una “fullframemanía” (FFMNIA): en general, muchos sueños frustrados para aquellos que no puedan llegar a adquirir una de esas cámaras con al menos uno de los costosos objetivos capaces de darles servicio dignamente. Mientras no aparezca otra cosa, las D3 y las D700 serán “las reinas de la noche”, gracias a su excelente rendimiento a altos ISO. Los sistemas contra el polvo y el Live View, introducidos y propugnados por Olympus han dejado de ser “gadgets” para ser…. ¿argumentos de venta? Por cierto, se quejarán algunos de que la D700 limpie su captor “antes” de tomar las fotos?

No menos cierto: parece que los fabricantes (Nikon, Canon) van “mordiendo la bala” al reconocer –vía integración de personalización en los menús– que determinados objetivos no hay quien los enfoque bien (en autoenfoque) salvo personalización por parte del usuario. Interesante.

Y Canon, por su parte, va a tener que trabajar de lo lindo para recuperar la confianza de los usuarios en sus productos. Así es la historia.

No es fácil predecir la evolución de los formatos, pero personalmente sigo pensando que no existe una solución de “equipo único” para el fotógrafo profesional. Ya lo he dicho antes y lo digo ahora: es posible que podamos dar servicio a una parte de nuestros clientes con un único formato o sistema de cámara, pero no a todos los clientes o sus requerimientos.
Si antes trabajábamos con un equipo de 35 mm, otro de formato medio y uno de placas, para gran formato, hoy, en sentido profesional, la cosa no ha cambiado. Lo que si ha cambiado son los precios y la vida útil de los equipos: a peor.

Por lógica de rendimientos, volumen, peso y precio, un equipo de Cuatro Tercios como “35 mm”, uno de formato medio digital y un sistema que permita corrección de líneas (gran formato) serían la primera opción y siguen siendo necesarios a mi juicio para una plena tarea profesional, como “estudio fotográfico” que ofrezca cubrir todos los servicios. Las tareas anteriormente asignadas a las cámaras de placas, podrían ser ahora resultas por un respaldo digital y una cámara técnica específica, y dentro de ciertos límites por los objetivos Tilt and Shift, desplazables y basculables.
Pero, desde luego, existen otros muchos planteamientos profesionales diferentes al anterior.

Por supuesto, si el presupuesto manda, quizá decidamos realizar todo nuestro trabajo con un solo sistema y cámara, con una “llave inglesa”. En ese caso, tendremos que conocer nuestras prioridades: altos ISO, ópticas de baja distorsión, alto “peso” de archivos, “compatibilidad” con objetivos de equipos anteriores….
Los aficionados lo tienen mejor: según su poder adquisitivo podrán tomar sus decisiones sin tener que pensar mucho en rentabilidades.

¿El formato digital del futuro?
Quizá habría que hablar de qué futuro estamos hablando.
Pienso que, a pesar de toda lógica de coherencia digital, la “fullframemanía” o FFMNIA se extenderá. Ese es el poder de aquel invento, o más bien “apaño” de Oscar Barnack. Pero, todo dependerá, también de lo que los fabricantes de sensores nos quieran y puedan ofrecer. Si bien no podemos esperar que se captador “de mayor tamaño del 24 x 36 mm anunciado para la futura Leica llegue a influir de forma radical en la historia de la fotografía digital, si que podría marcar una puerta abierta hacia los protocolos digitales: lo ideal sería disponer del “Cuatro Tercios” actual (21,6 mm de diagonal) y de un “Cuatro Tercios” (en proporción) para formato medio, el 36 x 48 mm actual. ¿Más grande? Si fuese necesario, por supuesto, dentro de esas proporciones.
¿Algo intermedio? Si: un 24 x 32 mm, otro cuatro tercios en proporción.

Voy a ganarme unos cuantos comentarios furibundos en esos foros de Dios, pero soy de la opinión de que en esta era digital, el resto de los formatos podrían verse como apaños, antiguallas, reminiscencias de tiempos pasados, en los que, tal como comenta mi amigo Martín, “Tito”, los anchos de las carreteras, de los puentes, de los túneles, de las vías de ferrocarril y de todo aquello transportable por esos caminos y vías, depende, viene impuesto desde tiempos remotos, por el ancho de las grupas de los dos caballos que tiraban de las cuadrigas romanas.

(*) EVIL: cámaras de visor electrónico y óptica intercambiable
EVF: cámaras de visor electrónico o "falsas réflex"




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