Había que volver a salir del paisaje clásico. No era obligatorio, qué va, pero si te descuidas te quedas encerrado toda tu vida entre cuatro patrones (o en menos): motivo, luz, composición y discurso. Hay más, claro, pero esto no va de categorías. Los paisajes de La Tierra Baldía me encantaban (qué voy a decir de mi obra, ¿no?) y, sin embargo, sabía que estaba utilizando las herramientas de antaño. Podría decirse que estaba mirando con ojos del pasado: texturas, profundidad de campo, colores y estética clásica. Hay épocas en que nos pasamos años entrando y saliendo de los mismos agujeros. Se llama repetición, y sin ello tampoco existiría el arte. Rutinas, modelos y patrones. A ver quién es el listo que crea algo sin basarse en ellos. Las exposiciones múltiples me habían introducido en la abstracción, pero sobre todo en una idea muy poderosa: la de que se pueden fotografiar cosas que no existen. Los movimientos de cámara, las rotaciones del chasis, las trepidaciones y demás triquiñ...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004