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De "Haigas" y cámaras: Zenza Bronica S

El año 1961 fue bastante especial en más de un sentido. Así, en el campo de las ciencias, Yuri Gagarin se convertía en el primer hombre en el espacio, seguido en ese mismo año, por Alan B. Shepard. Por otro lado, mientras que los científicos Claus y Nagy descubrían evidencias de vida extra-terrestre en meteoritos, se estrenaban – en extremos opuestos– películas tales como "Exodus" y "101 Dálmatas". Pero no menos notable, "El Cid", con unos impresionantes Charlton Heston y Sofía Loren. Y...¿qué decir de "Desayuno con diamantes", y "La Dolce Vita"?

¿Sabes qué relación tiene esto con el filme "La Dolce Vita? ¿No? Pues, vuelve a visionarla... © Valentín Sama

Precioso esquema sobre la nave y el vuelo de Yuri Gagarin


En literatura tampoco andábamos mal, con creaciones tales como "La Noche de la Iguana", "Trampa 22" (Catch 22) y "Crítica de la Razón Dialéctica", por citar unas pocas obras.
En España, Luis Buñuel se llevaba la Palma de Oro (Cannes) con "Viridiana", el Real Madrid era campeón de Liga con Di Stefano, y se cumplían dos años del exitoso "Plan de Estabilización" o "Nueva Ordenación Económica", así como de la aparición de la siniestra ETA, cuya serpiente todavía hoy tiene huevos en el nido de alguna Institución.

El "baby boom" estaba rampante, y de forma nada casual –los vehículos a motor son una suerte de prolongación del poder y del sexo– en EEUU los coches –esos que aquí llamábamos "Haigas"(1) se hacían cada vez más grandes, y más llenos de enormes protuberancias y punzantes aletas así como de espectaculares adornos cromados.

Anuncio de un  Cadillac "Eldorado" de la época © Cadillac

Y en ese contexto, tres chavales de unos 12 o 13 años, andábamos por San Sebastián, de forma mucho más modesta, descubriendo los terrores de la pubertad, pero a un tiempo las delicias de la amistad y... ¡la fotografía! Esa parte la relaté en mi artículo "La Amenaza Amarilla I", en Albedo Media.
Quizá valiese la pena –en este momento– para los que no lo hayáis leído, deteneros aquí y leer aquel artículo...

Bien, pues yo hacía mis modestísimas compras de rollos de película, papel B/N y productos químicos en "Foto Maturana", en la calle Hernani 10, donde siempre me atendían maravillosamente bien: nunca me sentí como lo que era –como un crío– sino como un aficionado que tenía mucho que aprender; y en eso me ayudaban, por ejemplo a cargar adecuadamente "mi" Retina 1b.

Un anuncio de Foto Maturana en una revista de época


Dos Kodak Retina 1b, "folding" para 35 mm © Valentín Sama

Y un día, al mirar el escaparate, me quedé... ¡absolutamente fascinado, obnubilado, ante la vista de una cámara allí presente!
Colocada en lugar preferente, resultaba espectacular: un "Haiga" de las cámaras; deslumbrante con sus cromados y sus formas... ¡jamás había visto nada semejante!
Tras mucho pensármelo, entré en la tienda, el amable empleado me mostró la cámara, y al final me soltó una frase "cabalística" que me resultó imposible de entender, así que volví a casa dándole vueltas a aquello...

Mi padre, solía dedicarse a la lectura en un cuarto de la casa que daba a la ría Urumea, en el bello tramo comprendido entre el puente del Kursaal y el de Santa Catalina, y ello mientras escuchaba música clásica. Aprovechando lo que yo consideré el momento "oportuno", entré discretamente ayudado por el hecho de que la puerta era corredera, remoloneé un poco y le pregunté: ..."oye papá ¿qué es eso de treinta, sesenta y noventa"?

Sí: ésa era la misteriosa frase pronunciada por el empleado de la tienda...
Mi señor padre tardó dos décimas de segundo en asomar sus pobladas cejas por encima del borde del diario que estaba leyendo y me espetó con aire severo y a un tiempo amable: "¿no estarás pensando en comprarte una cámara a plazos, no?"

El lugar de "los hechos". Vista desde el puente del Kursaal hacia el de Santa Catalina © Valentín Sama

¡Me había "calado" a la primera y ya nunca se me olvidaría el significado de "treinta, sesenta y noventa"!
Y así es como tardé 60 años en comprar aquella Bronica S (2) de la que me había enamorado, y de la que os hablo ahora.

Zenzaburo Yoshino y su cámara

Tras modernizar profunda y exitosamente el inicialmente modesto negocio familiar de venta y transporte de arroz entre 1931 y 1941, Zenzaburo es reclutado para la guerra a los 32 años. y retorna indemne de la misma en 1945 para encontrar el negocio familiar, y casi todas sus posesiones personales, convertidas en escombros, rescoldos y humo.

Pero la familia al trasladarse de Tokyo a Kanazawa, en la misma isla de Honshu, pero a casi 500 Km de distancia, había salvado la colección de aproximadamente 30 cámaras de alta calidad de Zenzaburo –la mayoría de fabricación alemana– que por afición el todavía joven Yoshino había aprendido a desmontar y volver a montar, familiarizándose con sus –por lo general– ingeniosas soluciones mecánicas y ópticas.

Zenzaburo Yoshino © Bronica

Decidido a crear una nueva cámara de calidad como base de un nuevo negocio, Zenzaburo funda la compañía "Shinkodo Seisakusho", y pronto...¡bordea la bancarrota!
La razón no es otra que la falta de experiencia en el diseño y producción de algo tan complejo como una cámara fotográfica y más si ha de ser a la vez de calidad y competitiva.
Pero Zenzaburo es un hombre de negocios con visión de futuro y decide fabricar algo popular pero de buena calidad, que pueda venderse en grandes cantidades y precio asumible, pero que genere un buen flujo de dinero.

El primer producto es una polvera –la clásica con su espejito– pero de muy alta calidad, con un diseño distinto y práctico: es la primera en la que la pastilla de los "polvos" va separada del espejo por medio de una tapa metálica. El éxito es espectacular, y se vende en todo el mundo, con especial énfasis en USA.
El segundo producto es una gama de encendedores para fumadores, entre ellos nada más y nada menos que los primeros a nivel mundial "sin piedra", por sistema piezoeléctrico. (3)

Y a partir de esos éxitos y "dineros", Zenzaburo consigue más capitalización y puede por fin hacer realidad "la cámara de Zenzaburo" o "Zenzaburo no nica" en japonés, de donde podría proceder el nombre de "Bronica". (4)
El primer modelo es la Bronica Z (1958) seguido de las D y S de 1961, siendo esta última, en aquel año, la cámara de mis sueños... imposibles.

© Valentín Sama

La Bronica S

La Bronica S es una cámara réflex monocular con espejo de retorno instantáneo, para el formato medio de 6 x 6 cm sobre rollos 120.
Ofrece ópticas, chasis para película y visores intercambiables. Su obturador planofocal de control mecánico ofrece tiempos de obturación de 1/1.000 s a 1 s, además de "B" y "X" (1/50 s).

© Valentín Sama

Entre sus particularidades, figuran el sistema de enfoque incorporado en el cuerpo de la cámara, compatible con ciertos objetivos dotados de su propia helicoidal de enfoque. De hecho, la montura es triple: bayoneta estándar, bayoneta de mayor diámetro para objetivos con esa helicoidal de enfoque y además rosca 57 x 1 mm.
Hay particularidades de diseño mucho más notables, pero las dejo para un poco más adelante.


© Valentín Sama

Una estética... "flamboyant"

¡Ah, la estética! Con su combinación de similcuero gris y su profusión de cromados, salvando la diferencia de escala, la Bronica S podría hacer palidecer de envidia a más de un "Haiga" de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, Y con casi total seguridad a las cámaras FOCA.
Se trata de una estética que ahora nos parecería quizá rondar lo "hortera", pero que en aquellos años estaba totalmente en boga.

Con la Hasselblad 500C en el punto de mira

Zenzaburo Yoshino, el creador de la Bronica, nunca ocultó que con sus cámaras tenía la intención de competir con las famosas cámaras suecas y más concretamente con el modelo 500C, coetáneo. Antes bien: trataba de ofrecer un producto mejor, con prestaciones más avanzadas, con un manejo más fácil para el fotógrafo profesional; dentro de su estrategia figuraba igualar siempre en precio, o incluso ofrecer uno inferior al la 500C (5), pero aportando un claro "plus" a los compradores.

El espíritu de la Hasselblad 500C siempre estaba detrás de las creaciones de Zenzaburo Yoshino... © Valentín Sama

Y para disipar posibles dudas acerca la calidad, donde Carl Zeiss dotaba a las Hasselblad, Nikon dotaba a las Bronica de sus ya famosos Nikkor.
Entre las ventajas de la Bronica figuraban, espejo de retorno instantáneo, gran facilidad para el cambio de chasis, triple montura para las ópticas, distancias de enfoque más próximas, mayor gama de ópticas y menos costosas (6), y tiempo de obturación hasta 1/1.000 s en lugar de hasta 1/500 s. A cambio, de ello, no ofrecía sincronización para flash hasta 1/500 s como las "Hassel".

Un original sistema réflex

Todo el concepto de la Bronica S, gira en torno a su innovador sistema de espejo réflex.
Donde en la inmensa mayoría de las réflex monoculares, sean para formato medio o formatos inferiores, el espejo –situado a 45 grados respecto al eje óptico del objetivo, sube hacia la pantalla de enfoque, girando en torno a una bisagra situada en su extremo posterior, para apartarse del camino óptico en el momento del disparo, en la Bronica , se abate hacia el fondo de la caja del espejo.
Desde el punto de vista mecánico, el sistema añade la ventaja de que la vibración del movimiento la transmite a lo largo del eje óptico en lugar de transversalmente.

© Valentín Sama

Desde el punto de vista óptico la ventaja es inmensa y la razón no es otra que –a diferencia del primer sistema– el espejo no tiene por qué colisionar en su movimiento con los elementos posteriores de las ópticas a emplear. Ello permite un diseño más puro de esas ópticas, con una menor aplicación del concepto retrofoco. De hecho, la Bronica fue la primera en su clase en poder usar la focal de 50 mm sin necesidad de "cierre de espejo", del que –naturalmente– dispone (7) lástima que sea no reversible igual que Hassel.
Esa dramática particularidad de diseño es la que hace que el objetivo estándar, Nikkor-P 75 mm f/2,8 quede tan hundido en el cuerpo de la cámara, otorgándole parte de su carisma estético y técnico.

Hablando de objetivos

Por alusiones, dentro de la gama de objetivos Nikkor, estas Bronica dispusieron de 18 focales, de los 30 mm a 1.200 mm y ello para un total de 30 versiones.

Los más destacables:
Nikkor 30 mm f/4 (ojo de pez)
Nikkor 40 mm f/4
Nikkor 50 mm f/3.5 (*)
Nikkor 50 mm f/2.8
Nikkor-P 75 mm f/2.8 (estándar) (*)
Nikkor 85 mm f/1.8
Nikkor 105 mm f/3.5
Nikkor-Q 135 mm f/3.5 (*)
Nikkor 180 mm f/2.5 (*)
Nikkor-P 200 mm f/4
Nikkor 250 mm f/4 (*)
Nikkor 300 mm f/4.5
Nikkor 300 mm f/5.6
Nikkor 350 mm f/4.5 (*)
Nikkor 400 mm f/4.5 (*)
Nikkor 500 mm f/5 (*)
Nikkor 600 mm f/5.6
Nikkor 800 mm f/8
Nikkor 1.000 mm f/6.3 (*)
Nikkor 1.000 mm f/8
Nikkor 1.200 mm f/11

(*) Disponibles al mismo tiempo que la Bronica S.


© Valentín Sama

En la imagen de arriba, la Bronica S monta un Super-Komura 45 mm f/4.5, y frente a ella vemos el estándar Nikkor-P 75 mm f/2.8, flanqueado por el Nikkor-P 200 mm f/4: en conjunto, el clásico trío equivalente a aproximadamente 28 mm, 50 mm y 135 mm imperante en la época para "paso universal".


© Valentín Sama

Arriba: la imponente montura de la Bronica S: doble bayoneta y rosca, para la máxima compatibilidad con ópticas varias, incluyendo los superpesados Nikkor de 400 a 1.200 mm. El zócalo para cable de sincronización para flash en la parte frontal es otro rasgo distintivo de las Bronica S.

En la gama Zenzanon, se dispuso de 8 focales, desde el 40 mm f/4 al 300 mm f/4.5, además de un muy raro zoom Zenzanon-S (Schneider-Kreuznach) 140-280 mm f/5.6; Además, Komura suministraba 10 focales (13 variantes) desde el 45 mm f/4.5 (ver imagen, más arriba) a un 500 mm f/8.
¿Parecen mucho 52 objetivos? Pues espera, que habría que añadir el Carl Zeiss Jena 80 mm f/2.8 y el hecho de que, mediante adaptador se podían emplear otros muchos. De hecho, Bronica suministraba "blanks", con la montura de bayoneta externa y el otro extremo libre para que cada uno tornease –con un buen mecánico– "su" montura en ese extremo. Gracias a ello las Bronica de la serie S se convirtieron también en apreciadas cámaras de aplicaciones científicas.
Por su parte, para la Hasselblad 500C, competidora de la Bronica S, se dispuso de tan sólo 12 focales (17 variantes), comprendiendo desde los 40 mm a los 500 mm, además de un ojo de pez de 30 mm y un zoom 140-280 mm.

En lo que se refiere a los diafragmas, los objetivos que han pasado por mis manos incorporan sistemas de seis palas –muy propio de la mayoría de los Nikkor de la época– al tiempo que los de Hasselblad solían ser de cinco.

Zenza Bronica S: particularidades generales y manejo

Ya me he referido, al principio, al... exuberante aspecto de la Bronica S a causa de sus llamativos cromados...
Pero una vez que se tiene la cámara en la mano y se profundiza, se descubre que no son cromados, sino partes visible de un resistente chasis en acero inoxidable 18-8: lo que vemos y nos llama tanto la atención es acero bruñido. El resto, queda cubierto por el similcuero gris. (8)
Ese factor, sumado a la prolija construcción de la Bronica S –llena de detalles de funcionamiento, y seguros– hace que el peso de la cámara, "en orden de marcha", con el chasis, inserto para película, visor de capuchón y objetivo estándar Nikkor-P 75 mm f/2.8 sea de nada más y nada menos 1.735 gramos.

Los chasis intercambiables

Es en esta pieza donde quizá se aprecie más el interés de Zenzaburo Yoshino en superar a la Hasselblad 500C.
Los usuarios de las "Hassel" saben que es de vital importancia que los indicadores blanco/rojo de lado de la cámara y del lado del chasis estén igualados a la hora de utilizar la cámara. No hacerlo así puede provocar un bloqueo total de la cámara, que necesita forzar la entrada posterior y actuar con una herramienta ad-hoc.
Pues bien, con las Bronica ello no es necesario: cuerpo y chasis "se entienden" independientemente de que se haya avanzado el fotograma y montado el obturador o no: ¡ninguna ventanilla a vigilar!

© Valentín Sama

A ello se suma un extremadamente ingenioso sistema para la retirada e inserción del chasis: la plancha de protección contra la luz es a la vez seguro: al insertarla en la ranura, notaremos una cierta resistencia: está corriendo, deslizando una cortinilla adicional de protección en el propio chasis.
Al llegar al final del recorrido de la plancha, ¡ya podemos liberar el chasis con un simple giro de muñeca! Una vez liberado el chasis la plancha de protección permanece fija, pero tan pronto lo acoplamos sobre la cámara... la plancha es expulsada parcialmente hacia afuera a resorte con elegante suavidad y parsimonia.

El inserto, aquí en posición, es extraíble: otra ventaja de manejo respecto a las Hasselblad © Valentín Sama

¡Pero hay más!: los chasis de la Bronica S ajustan la película contra el plano focal antes del disparo, y la liberan durante el avance del fotograma. Con ello se consigue mayor planeidad de la emulsión y –por consecuencia– extraer el máximo rendimiento de los soberbios objetivos Nikkor, Zenzanon y Komura (por ese orden).


© Valentín Sama
La barra metálica señalada en la imagen mediante un destello, presiona la película contra el plano focal durante el disparo, a través del papel protector, naturalmente. Esa pieza es solidaria de la pestaña que aparece más iluminada en la imagen, abajo, a la derecha, y al avanzar la película un mecanismo en el cuerpo de la cámara actúa sobre ella y libera la presión.

¿Se puede ofrecer más? Pues sí: un cierre protector para el pestillo de apertura, que dobla su función para guardar el cartoncillo de la identificación de la película, insertos extraíbles para la carga de la misma y tapa abisagrada para el chasis, lo que facilita el cambio de rollos con la cámara sobre trípode.


© Valentín Sama

Sin embargo, y eso lo comparte con los chasis coetáneos de las 500C, falta dónde alojar la plancha protectora una vez acoplado el chasis sobre la cámara.
Sólo a partir de las Bronica S2 y C, los chasis admitieron película en el formato 220 además del 120.

Enfoque, disparo y avance

El enfoque se realiza mediante el mando de la derecha, y es absolutamente sedoso. La imagen, en la pantalla –no intercambiable– es más que razonablemente luminosa para la tecnología de la época y ofrece también marcas para el formato 4 x 4 cm. La clásica lupa –de buena cobertura de campo– nos ofrece una escala de 4x. Sobre ese mando lateral de enfoque se dispone de una doble escala ajustable, con indicaciones para las ópticas de 50 mm, 75 mm y 135 mm de focal. Un bonito detalle... de utilidad discutible, debido al pequeño tamaño de los dígitos, a pesar de su codificación en colores.
Interior y concéntricamente a este dial, tenemos la palanca para el avance de la película y armado simultáneo del obturador.

© Valentín Sama


© Valentín Sama

En la primera fase del recorrido, la acción es suave, pero en la última se hace dura y poco "nítida". Inspira temor forzar el mecanismo, y además, resulta fácil rozar la parte del mando de enfoque alterando el mismo... uno de los puntos que menos me gusta de la Bronica S.

© Valentín Sama


La bayoneta interna al mando de los tiempos de obturación, da soporte a accsorios © Valentín Sama

Si deseamos comprobar visualmente la profundidad de campo, podemos hacerlo presionado el botón opuesto al disparador, el del "zafiro" rojo (arriba). Pienso que ese llamativo detalle desvela una cierto y agradecido homenaje al negocio de los encendedores de lujo que sirvió de fundamento a las Bronica, al sueño de Zenzaburo Yoshino.

En esta época, los revestimientos antirreflejos no eran tan eficientes y por tanto los parasoles eran soberbios © Valentín Sama

El disparador está bien ubicado, en la parte frontal derecha (siempre desde el punto de vista del fotógrafo), y ofrece bloqueo contra disparos accidentales o –como alternativa– para emular una suerte de modo "T". También ofrece rosca para cable disparador. Con el Nikkor 75 mm f/2.8 y el excelente parasol específico en posición, nos podemos encontrar con que algún cable disparador no pueda acoplarse por interferir entre ambos.

¿Qué hacer?

Pues bien, Zenzaburo lo tenía previsto y así, en la parte inferior –bajo el pulsador para la comprobación de la profundidad de campo– ¡encontraremos un segundo zócalo para ese cable!
Pero espera... ¿qué es esa palanca deslizante que vemos ahí en la base de la Bronica S? Pues el muy conveniente sistema para lo que normalmente llamaríamos "elevación del espejo" o "mirror up", sólo que aquí es "descendimiento del espejo". Muy útil para evitar trepidaciones. Lástima que –al igual que pasa en las 500C– la operación no sea reversible: no podemos devolverlo a la posición de visión/enfoque salvo que disparemos... ¡Lástima Zenzaburo San!

© Valentín Sama

En cuanto al sonido del disparo os garantizo una cosa: si fotografiáis a un animal en la naturaleza con esta cámara, calculo que tardará en volver a acercarse a su bebedero o comedero, entre dos y tres semanas y eso... si no le queda más remedio. Es un buen estacazo, con "ecos" fuertemente metálicos... poco que ver con el sonido tan particular de una 500C, sin que ese sea tampoco muy discreto. No es menos cierto que esa mayor rumorosidad se debe a que el espejo efectúa doble carrera, al ser de retorno instantáneo; una ventaja nada despreciable.

Una mecánica compleja

Con todos esos perfeccionamientos, "interlocks", seguros de bloqueo y mejoras respecto a modelos competidores no es extraño que –tras ese chasis de acero inox 18-8– se oculte una mecánica compleja. ¿Os parecían muchas (y lo eran), las 1.100 piezas de una Zeiss Ikon Contarex? Pues bien: una Bronica S funciona a través del entorno de... ¡1.800 piezas!
Se dice, que –en parte por eso– las Bronica de estas series son cámaras que no gustan a los mecánicos.
Una avería concreta que puede darse es una cierta desincronización entre el movimiento del espejo y el obturador, con el resultado de fotogramas en blanco a ciertos tiempos de obturación, salvo que se use el "cierre despejo".

Los modelos Bronica S2A (1972) incorporaron mejoras internas, tales como engranajes nitrurados, más resistentes frente a posibles –y me temo que probables– abusos de fuerza en el final de carrera del avance de la película y armado del obturador, tal como he citado más arriba. Adicionalmente, un embrague de seguridad hacia "patinar" el avance en casos extremos de forzado. Las S2A, muy aconsejables por tanto, comienzan con la numeración CB 100.000 en adelante.
A partir del modelo "C", de 1964, Bronica abandona el sistema de enfoque lineal de los modelos anteriores en favor de uno helicoidal: la razón principal es que las cámaras de Zenzaburo se usaban ya en muchas aplicaciones científicas e industriales en posición vertical (por ejemplo en microscopios) y el peso de la cámara desplazaba el enfoque.

Accesorios: una equipación profesional y científica

No hay espacio suficiente en este artículo para mencionar todos los accesorios que estuvieron disponibles para estas series de las Bronica, pero "no faltó de nada": tubos y fuelles de extensión, empuñaduras, anillos para enfoque rápido, insertos separados, chasis Polaroid, visores prismáticos, visores de aumento tipo lupa,  visores con exposímetro, parasoles, filtros, correas... siendo los más peculiares los citados "blanks" para tornear el acoplamiento o montura deseado.

La relación entre Nikon y Bronica

La historia acerca de cómo se gestó la relación entre las dos marcas, no está clara, pero no es menos cierto que fue una relación... intensa, y un nombre sale siempre a relucir como padrino: Joe Erenreich, el mayor importador de material fotográfico japonés en EEUU. Para saber más que lo que yo mismo puedo saber, os recomiendo leer el libro referenciado en la sección de notas. (9)

Epílogo

Bronica tras producir una amplia gama posterior de cámaras para formato medio –desde 6 x 4,5 cm (ETRSi), 6 x 6 cm (SQ-Ai) a 6 x7 cm (GS-1)– incluyendo la RF-645, una telemétrica para 6 x 4,5 cm, fue adquirida por Tamron en 1991, que cesó en la producción de las Bronica a finales de 2004 (10). Curiosamente, todos estos modelos posteriores  empleaban obturación central, como la Hasselblad 500C: la creciente utilización por parte de fotógrafos sociales, que necesitaban de tiempos breves de sincronización con flash para utilización con luz ambiente pudo hacerlo aconsejable.



(1) En los años cincuenta a setenta del siglo pasado, en España se denominaban popularmente así, "Haigas" –de forma aceptada– a aquellos coches grandes, de aspecto imponente, normalmente producidos en EEUU y –por lo habitual– de acceso absolutamente imposible a la población general. El término viene, al parecer, de cuando los primeros nuevos ricos –algunos de ellos "indianos"– acudían a los concesionaros y pedían comprar "el coche más grande y caro que haiga".
(2) Por el año, debo asumir que se trataba del modelo "S" que os muestro aquí, pero no puedo estar 100% seguro; podría haber sido una "Z" o una "DeLuxe".
(3) Los encendedores, con una estética y prestaciones similares a los famosos "Dupont", estuvieron en fabricación durante muchos años.
(4) Otra teoría se basa en que, por aquella época, eran muy populares las cámaras de formato medio "Brownie" de Kodak y que se acuñase algo así como la "Brownicamera de Zenzaburo" o "Zenza Bronica".
(5) La Bronica S, de hecho costaba 90 dólares menos, una cantidad apreciable en la época.
(6) En el caso de las ópticas de obturación central de las Hasselblad, obviamente el usuario pagaba por el obturador incorporado en cada una de las ópticas. El diámetro y ubicación del mismo, limitaba también la libertad del diseño óptico.
(7) Este diseño minimizaba la necesidad de recurrir a diseños retrofoco y redundaba en menos grado de distorsión y otras aberraciones.
(8) Siguiendo la moda que se inició en los años setenta, también hubo modelos acabados opcionalmente en negro, como los C, C2, S2, S2A y EC.

(9) Joseph ("Joe") Ehrenreich ha fallecido muy reientemente. Su vida se apagó dulcemente, durante el sueño, a los 87 años, el pasado 13 de febrero de 2020
(10) Las cámaras Bronica ETRSi, SW-Ai, GS-1 y RF-645 eran distribuidas en España por Finicon, S.A., distribuidor también...de Nikon.


Fuentes: propias y la publicación "Bronica, the early history and definitive collectors guide", por Tony Hilton. ISBN 9-781874-031390  

Comentarios

YO ha dicho que…
Muy buen artículo Valentín. Me alegra que te des un homenaje en estos tiempos.
Quisiera preguntarte por las ópticas, cómo es su rendimiento, bokeh, y demás características.
Tengo una SQb y sus ópticas ni frio ni calor, y una Bronica 645RF y está si, si. Pienso que es una cámara que se debe de probar al menos una vez en la vida.
Por último, el 80 f2,8 CZJ, cómo fue posible esa relación entre JAPÓN y RDA.
Luis
Valentín Sama ha dicho que…
La verdad es que, todavía, no he podido ofrecer nada presentable de las ópticas y su rendimiento. La razón no es otra que todo el artículo se ha elaborado en el estado de reclusión forzosa al que estamos sometidos (por más que se le quiera dar otros nombres).
"Estoy en ello", como suele decirse, pero estoy esperando a la "inspiración" y ajustando medios materiales.

Como dicen los anglosajones, el Carl Zeiss de la DDR/RDA es "más raro que los dientes en las gallinas".
Al parecer sólo se suministró junto con las Bronica vendidas en Inglaterra. Las Praktica de la DDR fueron también extremadamente populares en UK, y se me ocurre que ahí debe estar la conexión: a nivel de importadores. La relación sería más bien a nivel UK/RDA que UK/Japón. Pero es una teoría mía.

He añadido a la lista de los Zenzanon un Zenzanon-S 140-280 mm f/5.6 de Schneider-Kreuznach que se me había escapado.
Gracias por las amables palabras...
Saludos

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