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Leica Q2 Monochrom (II): impresiones de manejo y muestras

Tras la prueba de rendimiento técnico –ajustes ISO y resolución del sistema– ofrezco en esta segunda parte de la prueba de la más reciente cámara de la firma de Wetzlar muestras de campo e impresiones personales de su manejo. Así mismo, amplío en algún aspecto muy concreto información relacionada con la primera parte de la prueba.

© Valentín Sama

La sensación táctil de la Leica Q2 Monochrom es prácticamente idéntica a la producida por la Q2, salvo quizá –afinando mucho– la diferencia que existe entre los acabados del similcuero, que es el tradicional –menos «sintético»– en la versión Monochrom. Y sin embargo, la sensación visual es enteramente distinta y otorga un carisma muy especial al aparato. Una pista: soy de la opinión de que nadie diría que todas las fotos de producto que ofrezco están realizadas en color... ¡pero creo que no encontrareis nada más allá de una gama de grises!

Posición «A» para el aro de ajustes de abertura de diafragma © Valentín Sama

De hecho, en un primer momento podríamos llegar a pensar si los diseñadores no han ido demasiado lejos. Así, por ejemplo, la letra «A» de la escala de ajustes de aberturas de diafragma, en lugar de estar pintada de rojo, como es tradicional, lo está en una suerte de gris y ese mismo tono se aplica a la «A» del dial de tiempos de obturación. Como ya tenemos asumido, encajar los selectores en esa posición, nos ofrecerían tres combinaciones distintas de automatismo de exposición (1).

No es menos cierto, que tal como están ubicadas esas señales, al poco de manejar la cámara sabemos dónde están, de la misma manera que las posiciones de las marchas de un coche con cambio manual.

Puesto que Leica es de detalles finos, la dureza del «clic» del aro de control del diafragma para entrar y salir de esa posición «A» es mayor que la de los «clics» de los puntos de diafragma, ajustables de tercio en tercio de punto.

Mandos y menús: «das Wesentliche», o ahora, «Abrace el Alma de la Fotografía»

Siguiendo la filosofía Leica de «lo esencial», más aplicable en esta variante Monochrom si cabe, la firma utiliza en sus Q el mínimo posible de pulsadores, a fin de mantener un perfil sobrio (2). Ello resulta muy elegante y en cierta forma práctico, pero... ¡tratar de manejar esta cámara sin haber leído el manual de instrucciones con anterioridad, puede ser tal como caminar por un terreno minado con los ojos vendados!

¿Demasiado pequeña para un cómodo manejo táctil? © Valentin Sama

Una de las razones, es que determinados pulsadores abren funciones distintas según apliquemos una pulsación breve o prolongada. Por su parte, una parte importante de los ajustes se puede realizar también a través de la pantalla táctil de 3", pero –en mi opinión– ésta es de tamaño un poco escaso para ejecutar con facilidad los comandos.

¿Dónde está... la segunda «A»? © Valentín Sama

Mis ajustes personalizados favoritos para los mandos de esta cámara son:

  • Rueda moleteada superior derecha: compensación de la exposición. Sí: suelo trabajar con una gran pare de mis cámaras en modo de automatismo con prioridad a la abertura de diafragma «A», por razones para mi muy poderosas.
  • Pulsador junto al disparador, concéntrico al mando anterior: ajuste de valores ISO
  • Pequeño pulsador en la parte superior posterior: cambio de encuadres para las focales emuladas de 35 mm, 50 mm, y 75 mm.
Ese pulsador para el cambio de encuadres –con la consiguiente reducción de megapíxeles– tiene una pequeña «segunda vida propia»: me costó descubrirla, pero lo hice gracias al manual (3): permite independizar el enfoque de la medición de la exposición, algo que en primera instancia –antes de recibir el manual desde el pasado día 10– había echado en falta.
Los modos disponibles son:
  • AF-L + AE-L
  • AE-L
  • AF-L
Si queremos realizar esa clase ajustes, al tiempo que pulsamos el disparador es cuando –probablemente– notemos que a la Q2 le falta algo de «grip». Consciente de ello, la firma ofrece una pequeña empuñadura opcional –ver imagen, abajo– que recomendaría por mucho que se «rompa» la pureza de líneas de la cámara. Eso sí, tanto para cambiar de batería como de tarjeta hay que retirarla. También se dispone de un apoyo de pulgar o «gatilllo» que se acopla sobre la zapata. Este accesorio es muy original, ya que dispone de su propio pulsador para los cambios de encuadre.

© Leica

Por su parte, el sistema para la batería de la Q2 Monochrom es idéntico al de la Q2 estándar: una palanca –plateada– libera la batería, que asoma pero queda retenida por un original sistema. Un pequeño toque sobre la propia batería nos permite ya extraerla del todo.

© Valentín Sama

Este sistema, que inicialmente puede parecer un engorro, me resulta muy lógico y práctico, también para cuando la cámara está sobre un trípode: por un lado impide la caída accidental y por otro, es mucho más sencillo que andar buscando la minúscula  «pestañita» de retén de otros sistemas. Para la tarjeta de memoria se dispone de un compartimento separado, de ranura única: compacidad manda.

Leica Q2 Monochrom: fotografiando

Nota: como de costumbre en mis artículos, como es natural, las imágenes se puede abrir con un clic y descargar –para su observación y ampliación– mediante el juego habitual de «ratón». Con ello se facilita la comparación de detalles al 100% etc., siempre dentro de lo que permite la compresión «online» que hace que estos contenidos puedan ser disfrutados con dispositivos «in itinere».

El visor electrónico OLED es bueno y además el ajuste de dioptrías queda empotrado tras su utilización, lo que evita desajustes involuntarios, por ejemplo al guardar la cámara en el bolso. (4).
Parece algo obvio, pero al igual que otros visores electrónicos y réflex, y a diferencia de las telemétricas, por ejemplo las de la serie Leica-M, durante aquellos tiempos de exposición que no sean muy breves, se interrumpe la visión: más sobre esto más adelante...

Del sistema AF –más que razonablemente rápido para ser de tipo «Contrast AF»–  me gusta especialmente un aspecto, más allá de los modos de AF continuo o de seguimiento de rostros, y es poder seleccionar un punto de enfoque hasta la misma esquina del fotograma. Entiendo que «ya no es nada nuevo» pero lo cito, por la precisión y comodidad que ofrece.

Focal 28 mm (nativa). ISO 200 1/1.000 s a f/1,7. Ajuste de virado «selenio intenso» © Valentín Sama

Para esta imagen en concreto, ubiqué el punto de enfoque en la hoja de primer plano. Ello me facilitó conseguir el encuadre y efectos de bokeh deseados. JPEG directo de cámara incluyendo el efecto de virado.
Al margen de distintas opciones del punto de AF –puntual, de zona. etc.– me convence bastante la opción táctil de modificar el tamaño del punto de enfoque. Opción que señala su activación con sendos puntitos rojos en la «mancha» del punto...
Naturalmente, la Q2 Monochrom ofrece un magnífico aro de enfoque manual, de un tacto soberbio, y con ayudas opcionales de aumento y «focus peaking».

Filtros de color para B/N: físicos, de los «de verdad»

La mayoría de los fotógrafos «nativos digitales» probablemente no puedan entender que –en los años 50 del siglo pasado– la diferencia entre un fotógrafo meramente aficionado y uno «serio» es que, si bien ambos fotografiaban en blanco y negro, el segundo disponía además de un filtro amarillo medio, por ejemplo un Wratten Nº12. Y además, sabía cuando y cómo usarlo... dicho todo esto en clave un poco de humor. Si además, entendía las razones de utilizar, según casos, un filtro verde, uno rojo o incluso uno azul... ufff, ya, si eso...
Recordemos que, mediante esos filtros, podemos modular la reproducción de grises a partir de una escena en color.

Para acoplar los filtros, resulta imprescindible retirar primero el parasol © Valentín Sama

Personalmente, he experimentado con todos esos filtros (y alguno más) sobre la Q2 Monochrom, y puedo decir que con resultados muy satisfactorios. No en vano, quizá por eso, Leica ofrece para su Q2 Monochrom filtros accesorios en vidrio óptico en los colores verde, amarillo y anaranjado en Ø 49 mm. (5).

© Leica

Para hacernos una primera ida rápida del potencial de –por ejemplo– un filtro rojo intenso o uno verde, retomemos brevemente una ligera variante de nuestro bodegón de control. (6):


Referencia de color © Valentín Sama


Iluminación de 5.500 K, sin filtro © Valentín Sama

Iluminación de 5.500 K, filtro verde © Valentín Sama

Iluminación de 5.500 K, filtro rojo © Valentín Sama

Los antiguos botes para película, la tabla de colores, el rótulo y el pequeño camión de Agfa, la caja de laca rusa...y por supuesto las flores, nos dejan ver la influencia más o menos dramática –según colores– de los filtros. Recordemos, simplificando, que un filtro aclara la reproducción de los elementos de la escena de su propio color, al tiempo que oscurece la de sus complementarios. Soy consciente de que esto era «de fotografía básica» pero con la fotografía digital en color en gran parte se ha olvidado.


ISO 800. 1/80 s a f/5,6 con filtro rojo intenso (B+W 091, factor 8x) © Valentín Sama

Un ejemplo práctico: la valla –roja– reproducía como un gris medio que se confundía con el gris del árbol. Por su parte, el cielo, de un azul otoñal bastante claro, quedaba muy lavado...
El filtro rojo, hace su magia: aclara la valla y oscurece el cielo. Lo más gratificante es previsualizar el efecto, ya que no todo filtro «mejora» a cualquier sujeto...
Puedo comentar que –incluso con el filtro rojo intenso– el AF de la Q2 Monochrom funciona perfectamente, sin «focus shift» ninguno.


ISO 6.400 1/500 s a f/11. Filtro rojo B+W 091  © Valentín Sama

«No olvidaré vuestros nombres», seáis quienes seáis, pues vuestro bonito graffiti me viene muy bien para mis pruebas. Y no los puedo olvidar... ¡por lo poco accesible del lugar para mi maltrecha espalda!
Aunque f/11 entra ya en zona de difracción –ver gráfico– necesitaba de ese empujoncito de profundidad de campo...
 
© Valentín SamaAñadir título

No obstante, a la hora de usar estos filtros del popular Ø 49 mm, hay alguna pega: no podemos enroscarlos sin retirar antes el parasol, si bien este podemos acoplarlo posteriormente sobre su propia rosca externa... dicho claramente: una «lata». Una solución sería ofrecer un parasol accesorio, quizá menos compacto o eficiente, pero que permita el acceso a los filtros directamente: una idea que le "regalo" a Leica Camera AG. Desde luego no va a ocluir ningún visor telemétrico...

Sigamos haciendo fotos, y alguna que otra observación:

Para alguna de las tomas nocturnas, opté por el ajuste de ISO Auto, a fin de comprobar qué determinaciones tomaba la cámara. Dentro de las opciones de menú, puse el tope de ISO 25.000.

ISO 12.500 1/40s a f/6.3 Interpretación desde el DNG © Valentín Sama

Para esta escena, el contraste entre las luces del edificio (Los Jerónimos, iluminado) y la puerta –en textura de madera oscura– en sombra profunda, era simplemente brutal. Las sombras se dejaron abrir dócilmente y el ruido generado, tanto por esa operación como por el alto nivel ISO lo dejé sin reducir, pues me parece muy fotoquímico.

ISO 6.400 1/50 s a f/5.6 JPEG directo de cámara (ligera intervención) © Valentín Sama

Serendipia en fotografía dicen que es estar siempre con la cámara lista, y la Q2 Monochrom se presta ello. A pesar de lo contundente de su cuerpo metálico, colgada del cuello no se hace notar y toda ella, incluyendo su sistema de enfoque, es muy reactiva.

ISO 3.200 1/50 s a f4 © VSR

No se ofrecen datos acerca del «número de pasos» que ofrece su sistema de estabilización, pero los responsables de su diseño se manifiestan muy seguros y orgullosos del mismo, totalmente integrado en el diseño óptico del conjunto de lentes del objetivo; desde luego parece bastante eficiente: una tranquilidad, ya que –para mi gusto– en mi modo preferido, de prioridad a la abertura de diafragma, éste tiende a introducir valores de obturación que se me antojan un poco «largos» para mi pulso actual. Ver las tres imágenes de más arriba y justamente la inferior.

Botellas de refresco antiguas. Detalle  en la exposición «El Majlis» en el MAN. Modo macro. ISO 6.400 1/25 s a f/8 © Valentín Sama


ISO 4.000 1/50 s a f/4 © Valentín Sama

Ya llevaba varias visitas al MAN tratando de registrar esta imagen fantasmagórica sin conseguirlo a mi gusto, por un lado al ser cámaras a color y por otro por la escasísima luz disponible en ese rincón no expositivo y la gama tonal tan plana. Con la Q2 Monochrom finalmente fue posible. Y sí: la escala tonal de la escena original de la escena es justamente esa...

Modos en JPEG: «virados»

Un día escribiré sobre ello, pero soy un fotógrafo que no dispara sólo en RAW (DNG), para procesar todas sus fotos «como debe hacer un fotógrafo serio». Lo hago siempre en DNG + JPEG, que por cierto –¡bien Leica!– es la opción por defecto tras resetear la cámara. Luego... ya veré cuál y cuándo uso un archivo u otro. La rapidez en la entrega, en algunos casos, es imprescindible para la fotografía comercial, y además...
Para estos JPEG, además de lo clásicos ajustes de más o menos contraste y «nitidez» ofrece «viradores» en tonos «azul», (frío), «sepia» o «selenio», en tres intensidades. Como herencia de mis tiempos de «fine art printer» el que más me gusta es el correspondiente a «selenio» que encuentro sutil y discreto incluso en su ajuste más intenso.

ISO 200 1/80 s a f/8. Selenio © Valentín Sama



ISO 400 1/50 s a f/2.8 con filtro rojo. Emulación de 50 mm. Selenio © Valentín Sama


Más sobre las emulaciones de focales

Las cámaras Q2 y Q2 Monochrom ofrecen –tal como he avanzado– emulaciones de las focales de 35 mm (30 Mpx.), 50 mm (15 Mpx.) y 75 mm (7 Mpx.) a partir de la focal nativa de 28 mm de su Summilux 28 mm f/1.7. Naturalmente lo hacen «con permiso» de su sensor de imponente resolución efectiva de 47 Mpx.
Pero ello no deja de ser una suerte de «zoom digital» y con ese término se refiere Leica honestamente a la función en el manual.

Indicación –compartida en el visor– del encuadre para la emulación de la focal de 35 mm (cámara Q2) © Valentín Sama

Ello ofrece más flexibilidad al usuario, y le brinda opciones de un JPEG ya «prêt à porter» al tiempo que en el DNG se dispone de la información correspondiente a la focal nativa de 28 mm. Veamos algunas muestras adicionales a las de más arriba:


ISO 200 1/100 s a f/5.6. Emulación de 75 mm y modo de alto contraste  © Valentín Sama


ISO 1.600 1/250 s a f/5.6 Emulación de 75 mm. Selenio (pequeña intervención) © Valentín Sama

La verdad es que la opción da mucho juego en principio, pero pagamos un precio, sobre todo a la focal emulada de 75 mm para la que nos quedamos en los más bien justos 7 megapíxeles citados. Por eso, personalmente preferiría una focal nativa de 35 mm en lugar de la de 28 mm, pero... el «target» de usuario de la serie Q necesita de ese mayor ángulo de toma que ofrecen los 28 mm.

Archivos DNG: una enorme reserva

La ausencia de pauta de color Bayer sobre el sensor monocromo, y la consiguiente ausencia de interpolación, nos ofrece –aparte de la ganancia de resolución ya reseñada– una gran reserva de información explotable.
Primeramente os ofrezco un archivo JPEG obtenido directamente desde el DNG. Se expuso intencionadamente para las luces, lo que –añadido al carácter tonal del sujeto del primer plano– llevó a una profunda subexposición al mismo.

ISO 400 1/6400 s a f/1.7 © Valentín Sama

Recuperación de sombras desde el DNG anterior © Valentín Sama

Las posibilidades en postproducción son espectaculares, y –en este archivo en particular– todavía quedaba reserva de ajuste.

Un híbrido curioso

Mucho se habla –y muy justamente– del excelente visor electrónico OLED de 3,68 Mpx. de las Q2, pero, personalmente os propongo, además, para un uso ocasional, un híbrido.

Visor óptico Carl Zeiss para 25 y 28 mm de focal sobre la Leica Q2 Monochrom © Valentín Sama

Podemos preguntarnos: ¿qué sentido tiene acoplar un visor óptico sobre una cámara como esta?
Pues bien, con excepción de las telemétricas, en este tipo de cámaras, de forma semejante a las réflex, durante el disparo perdemos la visión por el visor. Lógicamente, ese «blackout» o apagón es absolutamente inapreciable para la mayoría de los tiempos de obturación, pero sí que lo es para tiempos de por ejemplo 1/8, 1/4 o 1/2 segundo, a los cuales el sistema de estabilización de la Q2 se muestra todavía razonablemente eficiente.

Pero una cosa está clara: cara a mantener la estabilidad de una cámara, el punto de fijación visual resulta primordial. Es algo que saben todos aquellos que –por una razón u otra– tienen que hacer ejercicios de propiocepción. Y ese apoyo visual es el que perdemos durante el disparo.  Ese lapso o «time lag» aumenta, además, si no desconectamos la visualización de la imagen «capturada»...

En mi experiencia con la Q2 Monochrom, he obtenido mejores resultados en tiempos críticos de exposición usando el visor externo, quizá basándome en mi larga experiencia con telemétricas y cámaras simples de visor...
En este caso, la ventaja particular es que estamos hablando de una óptica monofocal: con un sistema zoom no habría ventaja posible.

ISO 1.600 1/100 s a f/5.6 Emulación de focal 35 mm © Valentín Sama


Leica Q2 Monochrom: conclusiones

Una extraordinaria y carismática herramienta fotográfica que –al menos a algunos– nos permite recuperar sensaciones largamente perdidas y descubrir –en base a experiencias anteriores– con cierta sorpresa, nuevas oportunidades.
Por un lado, la fotografía en blanco y negro, pura, con una anticipación, una previsualización de la imagen, y por otro, una calidad de de la misma, en resolución y gama tonal, que llega a superar a la ofrecida por nuestras cámaras y películas de 4x5 pulgadas.
Todo ello en un aparato compacto y ligero.
¿Exploramos el uso de esta cámara también sobre trípode y nuestro exposímetro puntual? El ritual será distinto. ¿Creamos uno nuevo?



(1) Programa, prioridad a la abertura de diafragma, o prioridad al tiempo de obturación
(2) Un menor número de pulsadores coadyuba al buen sellado de la cámara
(3) Quedó disponible –también en español– a los pocos minutos de presentarse la cámara
(4) Por si las calamidades eran pocas, los usuarios de gafas, ahora, con el uso de mascarillas sufrimos además molestias de empañamiento
(5) Podría ofrecer el rojo para esta cámara, ya que si bien provoca problemas de «focus shift» con las telemétricas, no lo hace en la Q2 Monochrom
(6) Para los más observadores: sí... algunas flores se marchitan durante una prueba prolongada


Comentarios

Rey Sotolongo ha dicho que…
Fantástico análisis como siempre, Valentin. Como usuario que fui de la Q2, también habría preferido partir de una focal de 35mm y haber tenido un 50mm de 30 MP. He hecho uso profesional de la M10 Monochrom, cuyos negativos digitales son extraordinarios; esta Q2M me atrae por el simple hecho de estar sellada, ¿te sería posible realizar una comparativa entre ambos sensores? He estado trabajando archivos DNG de esta Q2M y me dejó la sensación de estar un poco por detrás de la M10M en rango dinámico y ruido a ISO elevado, y me gustaría confirmar si es únicamente mi percepción.
Valentín Sama ha dicho que…
Gracias por tus amables palabras, Rey. Para lo de la focal de 35 mm la lástima es que no existe potencial suficiente para mantener dos líneas de producción (una para 28 mm y otra para 35 mm), y además el usuario objeto de la Q2 necesita ese ángulo de toma mayor para "sus fotos".Desde el punto de vista logístico, me resultaría extremadamente problemático realizar esa comparativa: los equipos se ceden –en la actualidad por parte de Leicastore en Madrid– durante un tiempo muy limitado (*), ya que deben «correr» de un medio a otro. Tener las dos cámaras a la vez sería posible, pero complicado, y además llevaría a una repetición de trabajo, que lo haría un poco...aburrido ya. Aparte de no estar remunerado, claro...
Pero ten en cuenta que la misma Leica, la firma más honrada del sector a la hora de ofrecer datos (*), reconoce –en cierta forma– tu observación: otorga 13 pasos a la Q2 Monochrom y 15 a la M10-R. Puesto que la M10 Monochrom es una M10-R sin pauta Bayer... ¡voilá!
Saludos cordiales
V
(*) En el caso de la Q2 Monochrom el tiempo promedio ha sido de 5/6 días.
Rey Sotolongo ha dicho que…
No conocía ese dato, pero en efecto confirma mis sospechas respecto al rango dinámico. La M10M es la mejor cámara digital que he tenido y también es mi priemra M digital (usé hace años una M6), la única "pega" que le encuentro es lo frecuente que tengo que limpiar de polvo el sensor (aun teniendo mucha precaución de dónde y cómo cambio de ópticas). Por eso me atrae el concepto de la Q2M. Habrá que "darle" una oportunidad ;) ¡Gracias Valentín! Saludos.
Valentín Sama ha dicho que…
Afirmativo, Rey: según mi propia experiencia los sensores de las Leica-M digitales cogen bastante polvo, en parte porque debido a las limitaciones de espacio y las estrechas tolerancias que exige el sistema no incorporan modo de prevención contra el mismo.

El principal consuelo es que, debido a la corta distancia de registro, resulta muy fácil acceder a la limpieza del sensor, a lo que se añade que –al menos en los modelos más recientes– el software incorporado «señala» muy bien, a través de la función accesible por menú, la »localización» de las posibles motas.

Ello no quita que me ponga bastante nervioso tener que limpiar a mano el sensor de cualquier cámara... por ejemplo las Sony de las series "Alpha", que son buenos ejemplos de «mopas»

De nada y saludos
V
Abel ha dicho que…
Fantastico articulo Valentin.

Una curiosidad que me asalta hablando sobre el Rango Dinamico de 13 pasos de la Leica Q2 Monochrom. Comparada con la fotografía fílmica en blanco y negro, como una Película Ilford FP4 125 +, que "Rango dinámico" tendría la película. Aunque creo que "Rango dinámico" no es el termino correcto para la fotografía química.

Con este comentario, no quiero abrir ningún debate, a mi punto de vista absurdo, sobre que es mejor si la fotografía analógica o digital. Para mi son dos maneras de trabajar diferente, nada mas. Y la pregunta, una simple curiosidad.

Muchas gracias.
Valentín Sama ha dicho que…
Valdría la pena abrir un debate Abel. Pienso que el "rango dinámico" o escala tonal de la película sería inferior a los 13 puntos. Pero se trata de una afirmación arriesgada, en principio, pues dependería de usar el revelador normal preconizado o algún tratamiento especial.
De hecho, puedo comentar una curiosidad: la prueba estaba hecha, esto es, disparé la toma del bodegón de control también con película, más concretamente con una Acros 100 de Fujifilm. Pero un accidente –un error de toma– del que me percaté una vez ya desmontado el citado bodegón, impidió poder evaluar correctamente la imagen captada con la película...
No obstante... quizá pueda recuperar algún dato...¡lo miraré!
Tengo los negativos.
Saludos
Abel ha dicho que…
Interesante, ahora me quedo con mas ganas de experimentar.

Sin lugar a dudas, en la película el revelador y el proceso de revelado juega un papel importante. Un revelado desatendido, entiendo que aun nos podría dar un paso más que el que podríamos llamar nativo de la película.

Si finalmente puede usar los negativos, y ver unos resultados sin lugar a duda, al menos para mi, serian muy interesantes.

O tal vez un día preparar un artículo, con esta comparativa entre película y digital. Ahí dejo la idea. :)

Saludos desde Alemania, como siempre!


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