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Prueba de la nueva Leica Q2 Monochrom (I): resultados técnicos

Os ofrezco a continuación, la primera parte de una prueba a fondo realizada sobre una muestra final de la Leica Q2 Monochrom presentada hace unos pocos minutos.

© Valentín Sama

Para los aspectos más generales de manejo, características, etc., de estas cámaras Leica Q2, os aconsejaría revisar el artículo «Leica Q2: una "compacta" ciertamente única».

A la hora de analizar el rendimiento de la evolución «monocroma» de la Q2, en primera instancia he decidido volcarme en dos aspectos clave: por un lado, a la más perfecta capacidad para traducir los colores a una gama de grises bien diferenciada –un desiderátum en cualquier sistema para B/N, fotoquímico o digital– y por un segundo lado, en su respuesta a los distintos índices de sensibilidad.

En este segundo apartado, prestando una atención especial a que la gama ofrecida por el sensor monocromo «trepa» hasta el ajuste ISO 100.000 al estar liberado de la absorción de luz propia de los filtros de color de la pauta Bayer.
Pero tampoco he olvidado revisar la capacidad de resolución del tándem constituido por el objetivo y el sensor...

Acerca del sensor de las Leica Monochrom

Puesto que ya hace bastante tiempo que se presentó la primera Leica Monochrom (2012), conviene recordar algo clave: los archivos generados por las Monochrom no se derivan de capturas realizadas mediante un sensor a color de pauta Bayer al uso "pasados a blanco y negro", sino que son generados por un sensor desprovisto de los filtros de color de dicha pauta, pero en el que cada uno de sus píxeles sí que es sensible a las distintas longitudes de onda del espectro visible.

Sistema a color por Pauta Bayer © Leica
En los sensores de pauta Bayer (arriba) a la hora de «reconstruir» la imagen a partir de esa información tan parcial para cada punto de la misma, es preciso realizar una interpolación, con la consecuencia inevitable de colores falseados y sobre todo, menor nitidez y fidelidad en la reproducción de las luminancias de la escena.

Sistema de un sensor Leica Monochrom © Leica


En un sensor Leica Monochrom, cada fotodiodo o pixel es capaz de registrar fielmente los valores de luminancia de la escena. También como resultado de no perder luz por la absorción de los filtros, el sensor de una Monochrom tiene –por lo general– una sensibilidad doble del correspondiente sensor a color. Por otro lado, al no sufrir interpolación, la nitidez nativa sería mucho más elevada, acompañada de transiciones tonales muy armónicas.

Hasta la fecha, los modelos Leica Monochrom habían sido los siguientes:

  • Leica Monochrom (base M9): CCD de18 Mpx.
  • Leica Monochrom Typ 246: CMOS de 24 Mpx.
  • Leica M10 Monochrom Typ 6376 : CMOS de 40 Mpx.
A ellos se suma ahora la Q2 Monochrom con su sensor CMOS de 50,4 Mpx. para 47,3 Mpx. finales de imagen.

Interesado por las posibilidades de esa «nitidez nativa mucho más elevada» anunciada por Leica he repetido las pruebas de laboratorio acerca de la resolución del Summilux 28 mm f/1.7 ASPH., ahora sobre el sensor de la Q2 Monochrom, y he comparado los resultados con los obtenidos sobre la Q2...
Pero primero recordemos algunas cosas sobre este objetivo, que –según su nomenclatura– pertenece a la gama alta de la firma.

© Leica

Nueve grupos a partir de 11 lentes; tres de ellas aesféricas. Enfoque interno y estabilización óptica... y un «pelín» de ayuda por firmware no declarada por la firma. Desde Leica, los responsables de su diseño hablan acerca de la simetría del mismo –cierto– y que ello sólo es posible en este caso por tratarse de una óptica fija, y por consecuente, de su no dependencia de una montura compatible con la intercambiabilidad de ópticas.
¿Estará esta óptica a la altura del sensor de la Q2 Monochrom? Desde que «hablamos en digital» ya no hablamos de resolución de un objetivo, sino de capacidad de resolución del «sistema». Esto es, del sistema compuesto por objetivo y sensor. (*)

Veamos el gráfico de resolución al respecto que han arrojado mis pruebas:

© Valentín Sama

Atención a un detalle: la altísima resolución alcanzada, me han hecho elevar el límite del eje vertical hasta las 145 l/mm, so pena de algunas barras «se saliesen» por arriba...
Por pura justicia visual, he rehecho el gráfico de rendimiento de la Q2 a color, ajustando el tope igualmente al mismo valor. Ver abajo:

© Valentín Sama

Dicho de forma simple: la capacidad de resolución del sistema de la Q2 Monochrom es impresionante. Podemos comprobar que al Summilux 28 mm f/1.7 «le quedaba fuelle» de sobra, especialmente en el centro del campo de la imagen, si bien no mucho más en las esquinas, lo que no es de extrañar, pues estamos hablando de un formato Barnack de 24 x 36 mm. Las ligeras correcciones por firmware para la distorsión, tampoco ayudan en ese campo concreto.
A observar, en los dos casos, que –tal como era de esperar– la difracción merma rendimiento desde f/11. El valor de f/16 deberíamos evitar utilizarlo salvo requerimientos extremos de profundidad de campo.

Bodegón o «still life» de control

Para esta primera parte de la prueba de la Q2 Monochrom, he dado un par de "vueltas de tuerca" adicionales de dificultad a uno de mis clásicos «bodegones de control». Algo más de 15 pasos de rango tonal, una tabla de colores Pro-Passport de X-Rite, flores para pigmentos naturales, metales, pigmentos artificiales (RGBW), vidrios, brillos especulares y sombras profundas... y toda clase de «trampas para elefantes». ¡Todo vuestro!

A continuación, primeramente la referencia en color:

© Valentín Sama

Las tomas con la Leica Q2 Monochrom se han realizado bajo luz continua calibrada a 5.500K, a fin de evitar todo falseo en la conversión de colores a grises. El enfoque está colocado en el plano que pasa aproximadamente por la parte más cercana del estuche de dulces, la carta Pro-Passport y la tabla frontal de profundidad de campo de la cámara Mercury II.
A fin de conseguir una profundidad de campo suficiente, el diafragma elegido fue f/8-11. Quizá comenzando a entrar ligeramente en «zona de difracción» para la focal de 28 mm del objetivo... pero menos hubiese resultado insuficiente.
Las muestras son JPEGs directos de cámara y hay que tener en cuenta que el sistema del blog impone una mínima –muy ligera– compresión.

ISO 100 © Valentín Sama


ISO 200 (Base) © Valentín Sama

ISO 400 © Valentín Sama

ISO 800 © Valentín Sama

ISO 1.600 © Valentín Sama

ISO 3.200 © Valentín Sama

ISO 6.400 © Valentín Sama

ISO 12.500 © Valentín Sama

ISO 25.000 © Valentín Sama

ISO 50.000 © Valentín Sama

ISO 100.000 © Valentín Sama

Conversión de color a escala de grises: resultados

Dieciocho parches de color –además de 6 de grises– sólo en en lado derecho de la tabla de colores ya representa desafío para poner a prueba cualquier sistema y la Q2 Monochrom ofrece un resultado...  simplemente soberbio. De todos ellos, tiende a arrojar grises quizá demasiados parejos para los parches de las hileras 1 y 2 en la segunda columna (naranja y verde muy claros), así como en los parches de las columnas 1 y 3 de la última hilera (marrón y azul cobalto).
Del lado izquierdo consigue diferenciar todos –a pesar de la sutileza de algunos colores– aunque con una ligera dificultad en diferenciar los parches primero y segundo de la hilera de la izquierda (magenta y violeta).
Hablamos de mediciones para el ajuste base de 200 ISO, pues lógicamente, conforme subimos los valores de sensibilidad, ciertas variaciones de contraste suponen también una cierta alteración de las lecturas, pero con mucha estabilidad hasta el ajuste ISO 6.400 incluido.

Ruido o «granularidad»

Voy a arriesgarme a utilizar una comparación que quizá sólo resulte plenamente comprensible para una generación de fotógrafos: con la Q2 Monochrom alcanzamos una imagen limpia de grano que sólo éramos capaces de conseguir hace décadas usando una película tan especial como la Technical Pan, y ello «tirada» a 12 ISO, en placas de 4 x 5 pulgadas y revelada en un revelador tan exótico –y caro– como el Technidol. A ello se sumaba que su «respuesta de color» era bastante pobre por poco fiel...

Aunque todo es subjetivo, y por ello os animo a descargar y evaluar las imágenes por vuestra cuenta, por mi parte sólo descubro una ligerísima sospecha de aparición de textura de grano para ISO 6.400, que es muy contenida hasta ISO 25.000. Para ISO 50.000 y 100.00 el ruido es ya apreciable, pero en caso de necesidad personalmente sería capaz de «tirar» del ajuste para ISO 50.000 para mis tomas.

Ajuste ISO 100.000: ¿de verdad el ruido importa tanto?

Para el ajuste de sensibilidad máxima de la Q2 opino lo mismo que para el de ISO 50.000 de la Leica M10-R: soy de la opinión de que el JPEG propuesto por Leica está sobreprocesado.
No soy, en absoluto un experto en Photoshop, pero personalmente, prefiero algo más de ruido y... menos artefactos. Os brindo –abajo– una versión alternativa personalizada desde el archivo DNG.

ISO 100.000: JPEG personalizado desde el DNG © Valentín Sama

Leica Q2 Monochrom: primeras conclusiones

Todo lo anterior, gama de grises, amplia escala tonal y bajo nivel de ruido con alta sensibilidad, está bien servido por el excelente Leica Summilux 28 mm f/1.7 Asph., un objetivo emparejado con el sensor específico de las Q2, y al que –tal como ofrecí en exclusiva con la prueba de la Q2– se aplica un cierto nivel de corrección por software. Sobre este sensor libre de pauta Bayer, brilla aún más.
En conjunto, una calidad soberbia. Me reservo lo de "sublime", para –espero– alguna futura ocasión.

En la segunda parte de esta prueba de la Q2 Monochrom –disponible muy en breve– volveré sobre aspectos concretos de su manejo, y opciones específicas de menús, sumando muestras «sobre el terreno».
Con alguna «sorpresa» añadida.

Menús específicos para foto/vídeo en una pantalla táctil © Valentín Sama


(*) Esta prueba está realizada según los mismos estándares propios que vengo aplicando desde hace aproximadamente 35 años y no son comparables a los de ningún otro medio.

Comentarios

Jesús Navas ha dicho que…
Magnífico análisis, Valentín.

¿Podrías incluir un gráfico de resolución espectral como el que has puesto para la Leica M10 Monochrom?

Muchas gracias.
Valentín Sama ha dicho que…
¡Ah, Jesús... qué lástima!
Verás: estuve interesado en hacer esa parte del estudio, pero estas cámaras nos las deja la firma muy poco tiempo (el que puede, es cierto), y además, en este caso llegó con mucho retraso, digamos cortésmente que ello... por causas ajenas a la firma o al transportista. Estas pruebas si no se publican en el mismo momento del desembargo firmado, pierden actualidad y atención, así que –en esta ocasión– esa parte del análisis se quedó sin hacer. Ocurre que es bastante laboriosa la ejecución de las tomas, y no digamos la lectura de los resultados el vuelco a forma de gráfico...
¡Qué se le va a hcer!
Saludos

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