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PRUEBA CANON 7s y objetivo Canon 50 mm f⁄ 0.95. Por Javier Martín

Cámara Canon 7s y objetivo Canon 50 mm f/0,95

Descripción | Diseño | Uso | Prestaciones | Rendimiento



Nota: texto y todas las imágenes © Javier Martín @javifoto


Descripción:


Antecedentes y contexto:


Ésta es sin duda una de las grandes cámaras de telémetro de montura LTM, y vamos a descubrir por qué.


Fabricada entre el año 1965 y 1967 (ó 1968, dependiendo la fuente) y perteneciente a la familia 7, compuesta por los modelos Canon 7, Canon 7s y Canon 7sZ, y que fueron posteriores a la familia Canon P, compartiendo todas ellas la montura de rosca de 39x1mm, o montura de rosca-39, o LTM de Leica Thread Mount.


Responde al sistema donde se ubican la Canon P, y coetáneas como la Nikon S, Minolta Leica, etc., basado en la montura LTM, la rosca de ø39x1mm y que usó Leica hasta que en el año 1954 cambió a la ya mítica montura Leica M con su modelo M3, y que dejó de ser de rosca y pasó a ser de bayoneta. (1)


En los años 60, proliferaban las cámaras telemétricas tanto de objetivo fijo como de objetivos intercambiables, éstas últimas siempre en montura LTM. Digamos que son lo clásico de lo clásico, con diseños de la era atómica y la carrera espacial al más puro estilo «RayPunk». Desde la estructura general con líneas duras y volúmenes contundentes, pasando por los acabados metálicos del tipo aluminio, cromados, latones... hasta los numerosos detalles tales como los paneles electrónicos, las lucecitas, y los logotipos e imagotipos –todo combinado– resultando una estética art déco y retrofuturista. Ejemplares icónicos de esa época son la Olympus S35C, la Yashica Electro 35, la Minolta Hi-Matic, la Canon Canonet o la Konica C35. Todas ellas tienen inspiración y prestaciones similares, telemétricas sesenteras fruto de la revolución tecnológica de aquellos años: la introducción de la electrónica.


Dicha electrónica apareció en las cámaras a través del exposímetro así como de otras prestaciones asociadas (como, p.ej. un testigo de comprobación del estado de la batería). Es ésta la época en la que se transitó desde los exposímetros de selenio a los de CdS alimentados por batería. Aún estaba por llegar el acoplamiento de la información del sistema de medición con el obturador, de tal forma que la cámara obturase automáticamente con prioridad a la apertura. Faltarían entre 8 y 10 años para eso (finales de los 70, principios de los 80).


Voy a intentar evaluar esta mítica compañera dentro de su época porque compararla con productos actuales simplemente no veo que tenga sentido.


Folleto de la cámara en su lanzamiento I.


Folleto de la cámara en su lanzamiento II.


Lo primero, pongamos este modelo en contexto: la Canon 7s (producida de 1965 a 1967) reemplazó a la Canon 7, y fue sustituida después por la Canon 7sII, o 7sZ (producida entre 1967 y 1968). La nomenclatura no es oficial sino muy posterior y acuñada por el experto Peter Dechert en su libro «Canon Rangefinder Cameras 1933-1968» (publicado en 1985). Las diferencias fundamentales son:

  • Canon 7: sin zapata para flash; fotómetro de selenio. Se fabricaron unas 100.000 uds.
  • Canon 7s: con zapata para flash -fría-; fotómetro de CdS. Se fabricaron unas 16.000 uds.
  • Canon 7sZ: visor mejorado, revestido; palanca de rebobinado más grande. Se fabricaron unas 4.000 uds.

Todas incorporan además de la montura de rosca M39 (LTM), la montura específica  de bayoneta+presilla para acoplar el objetivo 50mm f/0,95.


Diseño



El diseño es muy elegante –recuerda un poco a la posterior Leica M5,– con sus formas cuadradas, pero más discreta. Diseño art-déco (si nos atenemos al diseño  formas y líneas simples pero duras que conviven con ornamentaciones geométricas) con los laterales ligeramente angulados creando una forma que huye mínimamente de la sobriedad del «ladrillo-style» de muchas cámaras de la época y telemétricas en general, pero que se mantiene a una distancia prudente de las mismas; una estética curiosa y discreta a la vez, de líneas muy limpias y sin protuberancias. Me parece simplemente preciosa. No tan bonita quizá como la antecesora Canon P pero, sin duda, de las telemétricas más bonitas que se han fabricado (cosa que el ejército de aficionados a estas cámaras encontrará harto discutible) y sin ninguna duda una de las cámaras más bonitas diseñadas por Canon en su historia.


El grabado en la parte posterior derecha, es sublime. Da un aspecto soberbio, impresionante. En conjunto, sobrada de carácter.


En la cubierta superior, a la izquierda, aparte de la palanca de rebobinado, encontramos un elegante selector circular de marcas de encuadre para el visor. Las marcas de 35mm casi llegan al límite del mismo, teniendo que viajar con la vista para confirmar todo lo que saldría en el fotograma.


Selector de marcas de encuadre


En el centro, encontramos el conjunto formado por la ventana del fotómetro, la zapata de flash y el dial selector de tiempos de obturación (o velocidades -sigh!-), más grande que lo habitual, muy suave y cómodo de operar. Aunque se puede hacer sin desencarar la cámara, al no tener información en el visor como era lo normal en la época, pierde practicidad hacerlo de esta manera. No considero que sea importante, las cámaras telemétricas se desenvuelven perfectamente en manos de fotógrafos antuviados, que tienen preparados los ajustes antes de que se produzca la acción, como es no sólo los ajustes de toma en cámara sino además el de la distancia hiperfocal en el objetivo: más rápido que el mejor autoenfoque.


A la derecha, baja un escalón para la parte del disparador y la palanca de arrastre, muy grande, cómoda y con un arco de giro muy conveniente, además de una operación suave, precisa y contundente. Encerrando el disparador, tenemos un dial de bloqueo del mismo que evita fotografías accidentales que además es el desembragador para el rebobinado de la película, un mando 3 en 1; y un avisador de obturador cargado. Ambos se agradecen para no desperdiciar ni fotografías, ni fotogramas.


Un último detalle interesante que tiene este modelo en el diseño: el seguro de prevención de apertura de la puerta, es de agradecer. Además está sólidamente construido.


Uso de la cámara:


La cámara tiene una caída en la mano excelente, y un acceso a los mandos también fantástico. Todo encaja perfectamente, es cómodo y se maneja con fluidez. El sonido del obturador, pese a que las cortinillas metálicas podrían indicar frialdad, es preciso y agradable. Un discreto ¡tchack! se percibe con claridad al fotografiar, pasando totalmente desapercibido entre el tumulto de la urbe. El arrastre, con una generosa y curvada palanca descentrada del disparador, es tremendamente confortable. En cambio, el ángulo de armado se siente demasiado amplio y, aunque usemos la técnica de doble armado, es difícil cogerle práctica y el pulgar resbala. Digamos que la segunda y siguientes fotos en una escena no van a poder hacerse tan rápidamente. En todo caso, siendo inaudible a 1 metro y con el sigilo propio de una telemétrica (misterio a sondear en algún momento, puesto que en este caso no hablamos de una cámara especialmente pequeña y con ese objetivo, nada discreta) que permite estar atento a toda la escena al tiempo que nos abstraemos de distracciones.


La comodidad también la encontramos en poder reconocer en todo momento la focal en las marcas del visor, previamente seleccionado en un mando dedicado, también con chivato de la misma focal. Es muy limpio, dado que no se comparten marcos de encuadre entre distintas focales a la vez (salvo para el 85mm y el 100mm), lo que despeja mucho el visor y hace más cómodo orientarse por el encuadre y también por lo que pasa por fuera del mismo. Además, gracias al aumento de 0,80x, es de las telemétricas más cómodas para operar con ambos ojos abiertos, ya que el tamaño de los sujetos en el visor coincide con el que interpretamos en la escena con el ojo izquierdo.


En cambio, algo a lo que cuesta acostumbrarse es al parche de enfoque del telémetro, con poco contraste y poca claridad, sin duda muy lejos de las opciones contemporáneas, pero a la altura de lo mejor en la época, como podemos comprobar con muchas cámaras de Europa del Este de esta montura. En todo caso, se hace bastante complicado enfocar en condiciones de poca luz, lo que unido a la poca profundidad de campo del objetivo 50mm f/0,95, supone una combinación algo temeraria. Para fotografiar escenas de acción en estas situaciones, es poco recomendable. Y además se tarda en enfocar.



A la hora de hacer fotografías en vertical, tanto para hacer retratos como para hacer incluso tomas de arquitectura (con sus líneas y ángulos y todo lo sencillito para un telémetro), enfocar con este parche se convierte en una auténtica pesadilla que no consigue resultados; cuesta horrores encontrar la postura ocular para discernir el parche y enfocar el objetivo, ya no digamos mientras se está atento a la composición. Simplemente no es operativo enfocar con la cámara dispuesta en vertical.


Hay que tener cuidado con el calibrado de los objetivos para la montura LTM; con objetivos Canon, Nikon, Voigtländer, Leica, etc, habrá menos problemas. Con modelos rusos y soviéticos, puede haber falta de precisión y se puede notar más en el enfoque fino, especialmente en teleobjetivos. Para angulares y fotografía con cierta distancia de enfoque y profundidad de campo, no se debería notar prácticamente nada el desajuste. En todo caso, a tener en cuenta en general con las telemétricas que, en lugar de enfocar directamente sobre una pantalla de enfoque (aun con visor por en medio, es 100% fiable), usamos un sistema separado de asistencia de enfoque por triangulación, donde la parte trasera del objetivo, mediante una leva, empuja un tetón en la montura y acciona el mecanismo del telémetro, por lo que nunca vemos lo que está enfocado, y puede provocar imprecisiones de enfoque.


Después de todos estos años, todos los mandos funcionan con suavidad y precisión impecable, desde la palanca de rebobinado hasta el selector de marcas de encuadre para el visor, pasando por el selector de tiempos de exposición o el dial de bloqueo de exposición accidental y desbloqueo para rebobinado. Como si no hubiesen pasado… ¡¡55 años!!


Ciertamente, la cámara es tremendamente práctica y útil para los usos convencionales. Cuando valoramos su uso acoplado con el 50mm f/’0,95 se deja de perder practicidad y eficacia. Y si intentamos usar ese mismo objetivo para lo que se supone que puede estar dedicado (fotografías en poca luz) en mi opinión pierde bastante el sentido. Entre que el telémetro es poco operativo con poca luz disponible o para posición de retrato, entre que la precisión del telémetro es escasa en situaciones de mínima profundidad de campo, y que un 50mm a f/0,95 y a 1,2 - 1,5 metros tiene una profundidad de campo de 3-5 centímetros (¡si acaso!), con la resolución propia de una máxima apertura como esa, tiene que gustarte mucho la estética y ofrecerte exactamente lo que quieres para que te convenza.


En cambio, la cámara con otros objetivos LTM, de tamaño y peso más contenidos, es muy cómoda de usar, rápida, ágil y dispuesta. Para mí es importante reseñar esto porque tanto la cámara como el objetivo son una suerte de matrimonio fotográfico y tal cual se fabricaron ambos, pero no deberíamos dejar que esta situación distorsione nuestras impresiones acerca de uno y otro.


Prestaciones:


Construcción metálica «como antes» y totalmente mecánica, salvo el fotómetro que es electrónico.

Obturador metálico plano-focal de recorrido horizontal. Ojo, es muy frecuente que sufra marcas y micro abolladuras, pero incluso con eso suelen funcionar perfectamente. El modelo de la prueba lo tiene «sufrido».

ISO 6 a ISO 400 (para entender en la época, qué sensibilidades ISO se producían, sabiendo que esta cámara se dedicó a este objetivo tan luminoso). El tiempo de sincro con flash no está marcado.

Montura de rosca M39, o LTM.

Doble bloqueo de apertura de puerta de carga de película.

Visor y marcas del mismo para 35mm, 50mm, 85mm y 100mm, y 135mm.

Fotómetro CdS. La mayoría de los modelos lo tiene averiado. Es interesante confirmar esto si estás buscando una unidad.

Conexión de flash X - PC, en la parte lateral izquierda del cuerpo, muy conveniente.

Zapata de flash «fría».

Montura especial para el objetivo 50mm f/0,95.

Bloqueo del disparador, avisador de obturador montado, bloqueo de apertura de puerta de carga de película.


Rendimiento


Canon 7s + 85mm f/2 - Kodak Ultramax 400 @f/8

La unidad de prueba no tiene el fotómetro en orden, y ni siquiera ha podido ser reparado por lo que no puedo ofrecer conclusiones sobre la posible precisión del mismo o la facilidad de uso. (así como si es conveniente la célula «H”» (high light) y «L» (low light) para ajustar la sensibilidad del fotómetro.) 

En lo que respecta al comportamiento en sí, no cabe duda: incansable, rápida, eficaz y muy versátil. Se echa de menos un ajuste de obturador de 1/2000s ya que cuando llevamos montado el 50mm f/0,95, una emulsión de más allá de 100 ISO con luz día pide tiempos muy breves y no podemos exprimir sus aberturas de diafragma más generoas (bien es cierto que en los años 60 ya era avanzado disponer de esa obturación y que las emulsiones eran mucho menos sensibles que las modernas). Este objetivo tan peculiar sí permite la combinación de ajustes ISO moderados con luz disponible, interiores, vésperos, albures y entornos nocturnos.



Canon 7s + 50mm f/0,95 - Kodak Ultramax 400 @f/0,95, enfoque a 1 metro; crítico. Toma a pulso a 1/30”.



Canon 50mm f/0,95




Descripción:


El 50mm f/0,95 –producido en unas 19.000 unidades– es uno de esos «dream lens» que tanto se desean entre los fotógrafos, entre otras cosas porque es el objetivo que más tiempo ha ostentado el récord de luminosidad máxima relativa en producción en serie, hasta más allá de los 60 años, desde el año 1961 que se inició la comercialización, y más de 35 años después de que se dejara de fabricar, allá por el año 1973. 

Sin desmerecer, había objetivos de 50mm f/1,1 desde 1953 nada menos (el Teikoku Kogaku Zunow 50mm f/1.1, mejorado en 1955, un Fujifilm 50mm f/1,2 de 1954, un Konishiroku Hexanon 60mm f/1,2 de 1956, y un Nikkor 50mm f/1,1 de 1956 y mejorado en 1959 sin ir más lejos), y hubo unos cuantos modelos esos años. Hasta el Leica Noctilux f/1 de 1966, podemos decir que sostuvo un interesante récord (ninguno puso el f/0,95 en la arandela en cualquier caso).



Lleva una montura de presilla específica tanto del objetivo, como de esta cámara, exclusiva para que dicha óptica sea acoplada.


Podemos interpretar que Canon quiso decir al mundo que tenía poderío de fabricación, estaba en plena forma y dispuesta a hacerse con el mandato. Puede que tardase unos años, pero no hay duda que se convirtió en el nº1 en ventas y también líder indiscutible del sector, en ocasiones ambas circunstancias al mismo tiempo, en otras no. (2)


Diseño


El barrilete es completamente metálico, incluso para el mando de enfoque, que goza del moleteado ranurado que se estilaba en los 60, antes de ser sustituido por gomas. Esto le da un impresionante aspecto noble y resistente. 


El objetivo 50mm f/0.95 es grande y pesado; tan grande que bloquea gran parte del visor y con cuya presencia cuesta encuadrar y se come aproximadamente un cuadrante entero del encuadre, la parte inferior derecha, y pesado de tal manera que hace que la cámara cabecee y que manejar el diafragma y el enfoque arrastren la cámara perdiendo soltura a la hora de orientar la misma con libertad hacia los sujetos.



Otro punto a destacar es que los números del grabado de las distancias de enfoque y especialmente las marcas de profundidad de campo, se me hacen pequeñas y difíciles de leer; ya no digamos en condiciones de poca luz. Se notan un poco amontonadas entre los diferentes barriletes y es cierto que el objetivo es grande, pero sobre todo por la anchura más que por la longitud. De hecho, no es mucho más largo que un 50mm de cualquier otra luminosidad; si acaso 1 o 2 milímetros.


Uso del objetivo


El aro de enfoque, además, tiene tanto recorrido que lleva varios pasos de mano conseguir que vaya de la distancia mínima a infinito, moviéndose con agilidad sólo entre los 2,5 y 5 metros, y de 5 metros e infinito, pero hasta esa distancia, además con los vidrios tan grandes y el barrilete de metal, pesa bastante moverlo y cuesta varios cuartos de vuelta. Si lo queremos hacer en un sólo movimiento, hemos de torsionar la muñeca demasiados grados. Incluso, el tamaño del aro de enfoque se me antoja estrecho, cuesta un poco accionar con fuerza.


A la operación le falta tracción, dado el diseño del relieve y también –no es menos cierto– porque la grasa se ha ido secando con los años, al menos en la unidad que tengo a mi disposición. A notar que los pasos de diafragma no son del mismo recorrido sino que son cada vez más estrechos conforme vamos cerrando el diafragma y además los clics no son muy notorios, lo que requiere más concentración para «no pasarnos» y controlar cuál estamos seleccionando, mientras encaramos la cámara. Al menos, como es habitual tanto diafragma como obturador usan la misma dirección para aumentar o disminuir el caudal de luz hacia el fotograma, por lo que si nos «movemos hacia la derecha» o «hacia la izquierda» en ambos mandos, nos mantenemos en la ley de reciprocidad.



En conclusión, es un objetivo que es muy apetecible tener y manejar, pero que es poco práctico para lo que representa, la calidad que ofrece y la manejabilidad tan limitada (aparatosidad, bloqueo de visor, lentitud de manejo, peso, …) aun produciendo una preciosa estética, por supuesto. Desde mi punto de vista, sólo para fanáticos y coleccionistas, pero...


…Cuando un aro de diafragmas sigue en f/2,8 después de cerrar tres pasos enteros no se puede negar que es una sensación realmente única.





Prestaciones

  • Diseño Gauss de 7 elementos en 5 grupos
  • 10 palas de diafragma
  • Apertura máxima relativa 1:0.95
  • Enfoque mínimo 0,9m


 Rendimiento y calidad de imagen


Las imágenes del artículo no son representativas, pero lo que puedo indicar es que a plena apertura, como es de prever, resuelve con suavidad el detalle y no ofrece resolución clara en las esquinas,a lo que se suma un fuerte viñeteo. Todo esto provoca una estética pastelosa que en todo caso es muy interesante. Pensemos que en muchos casos, hacemos fotos a plena apertura en condiciones de poca luz, mala luz (que no siempre es lo mismo), y ajustes ISO altos. Esa combinación, a nivel de rigor resolutivo, es siempre perdedora. No rasquen más, porque es inútil (y céntrense en hacer fotos fantásticas).


Las 10 palas del diafragma y el trabajo óptico crean un bokeh muy suave, muy progresivo y atmosférico que es una delicia estética.



La estética visual que ofrece esta óptica para proyectos con mucha carga atmosférica, volumen y tridimensionalidad, es muy potente. Esto es innegable. Y aun cuando no resuelve pares de líneas como si fuese una mala bestia, desde luego da un look&feel único y con mucha personalidad, lo que viniendo de una empresa japonesa a mediados de los años 60, es lo que fue: toda una declaración de intenciones (con cumplimiento de dicha promesa).



 






Conclusiones


La cámara es espectacular, de lo mejor que hemos probado. 


El objetivo tiene un encanto difícil de igualar; aunque es un poco pesado de manejar, ofrece una estética muy peculiar sobre las fotografías, cremoso en todos los valores de diafragma, especialmente atmosférico en los más abiertos.


A destacar, cámara:

  • Los diales en general están sobredimensionados, por lo que son más cómodos de operar que otros modelos de la época e incluso posteriores.
  • Incómodo manejo con el 50, desbalanceada. Para todo lo demás, bien diseñada y equilibrada, cómoda y «suave». No suave como mantequilla, suave como ...uhmmm.
  • Difícil hacer tomas en vertical con este objetivo.
  • El telémetro no da precisión suficiente para explotar al máximo este 0.95, especialmente en distancias cortas de enfoque, por lo que es más un brindis al sol que otra cosa.


A destacar, objetivo:

  • Imposible tener enfoque preciso (casi imposible) por lo complejo del 50, la profundidad de campo a  f/0.95, y las trepidaciones al pulsar el disparador (sí, tú también piensas que a ti no te pasaría… la profundidad de campo de un 50mm a 1,2m -retrato- es de menos de 5 mm, pero los micro movimientos a la altura del plano focal multiplican el impacto. Imposible, salvo para unos pocos). Además y conectado con lo de antes, el telémetro no da precisión suficiente para esto.



Pros&Cons:


Canon 7s:
Pros :

  • Robustez, solidez, equilibrio, espectacular. Fina como el algodón egipcio..
  • La base del telémetro es amplia lo que incrementa la precisión del enfoque.
  • Muy práctica para enfocar con los dos ojos abiertos, casi mejor que cerrando uno.

Cons:

  • El cuadro, la «mancha» del telémetro es poco claro, y es pequeño.
  • El visor se nota antiguo y tiene bajo contraste, en condiciones de poca luz cuesta enfocar.
  • Mi unidad tiene el fotómetro irreparable; entiendo que muchas otras pueden haber sufrido lo mismo.


Canon 50mm f/0,95:
Pros:

  • Único en su especie, f/0.95… ¿qué más quieres?
  • Buena calidad, sin duda, especialmente cerrando diafragma.
  • Look clásico, con nitidez estupenda, y tanto textura como bokeh cremosos.

Cons:

  • Incómodo, poco eficaz, pesado, supongo que pocas uds. se mantendrán «en forma».
  •   No me parece práctico y por ende, muy caro si lo quieres para realmente «ir a hacer fotos» o proyectos. Considero que es más un artículo kitsch de colección que sí cumple la promesa de calidad (estamos hablando de un objetivo del año 1.961)



Bibliografía:


Canon 7S en «Lomopedia»

Review de la Canon 7 en «35mmc»

Acerca de la Canon 7s«Z» en Japan Camera Hunter

Review de la Canon 7 por Andrew MacGregor en «Emulsive»

En «Cameraquest»: análisis de las Canon 7/7s/7sZ

Canon Canera Museum: ficha del Canon 50 mm f/0,95

Canon Camera Museum: ficha de la Canon 7s

Review de la Canon 7s por Mina Saleeb: «¿se trata del cuerpo perfecto en montura Leica de rosca?»

Descripción de la Canon 7s, -opticas, accesorios y tablas comparativas en Rangefinder.ORG

Acerca del objetivo Canon 50 mm f/0.95 y otras ópticas luminosas: transmisión real

Acerca del objetivo Canon 50 mm f/0.95. Ficha técnica y descripción




Nota: todas las imágenes están hechas con el 50mm f/0.95 salvo especificación contraria y son propiedad © Javier Martín


(1) No obstante, siguió fabricando cámaras con montura de rosca hasta 1960, siendo de destacar la muy apreciada IIIg

(2) El concepto de líder de sector se puede definir como la empresa que es capaz de marcar la tendencia de ese mismo sector. Se puede saber qué empresa es líder de su sector si el resto de competidores copian sus innovaciones (Canon implantó innovaciones importantes en la gestión electrónica de la cámara en su sistema EOS que fue copiado por el resto; también fue quien hizo la transición a la fotografía digital más decidida y fue seguida por el resto. Y en cuanto a las cámaras sin espejo, … creo que ya no está tan claro, lo que ya es mucho decir).

Comentarios

Juan Carlos Giménez ha dicho que…
Hola de nuevo.

Interesantísimo artículo que arroja mucha luz sobre las prestaciones y practicidad de esta singular cámara con este impresionante objetivo, y que corrobora (una vez más) que los "excesos se pagan" en el caso de una abertura tan radical, combinada en este caso con las limitaciones del telémetro.

Siempre quedará, para los felices poseedores de esta cámara que hayan sabido explotar su rendimiento, la robustez indiscutible de su bien construido cuerpo (impensable hoy día) y los hermosos resultados de una óptica única. Una joya del buen hacer japonés.

Un cordial saludo. Atentamente:
Juan Carlos Giménez Bixquert

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