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Españoles en Leica: una Epopeya poco conocida

A finales de los años cuarenta, con una España todavía económicamente devastada como consecuencia de la Guerra Civil, un muy pequeño grupo de españoles con gran destreza manual y notable pasión por los dispositivos mecánicos de pequeño tamaño y gran precisión constructiva, deciden emigrar a Alemania para trabajar nada menos que en la fábrica Ernst Leitz Wetzlar de dicha ciudad germana, a 60 km de Frankfurt y fabricante de las famosas cámaras fotográficas Leica de extraordinaria calidad y precisión constructiva, al igual que sus objetivos, generadores de una gran calidad de imagen. Un artículo de José Manuel Serrano Esparza (*)

 © Leica Camera AG
Fábrica Ernst Leitz Wetzlar en 1940, con un impresionante aspecto,  prácticamente idéntico al que encontraron los primeros trabajadores emigrantes españoles que llegaron a ella en 1949.

Es un reto en el que este reducido grupo de jóvenes españoles entre los 25 y 35 años de edad, con gran pericia y talento, ponen el listón muy alto, porque desde el 3 de Enero de 1925 (fecha en la que la empresa fotográfica alemana lanzó al mercado durante la Feria de Primavera de Leipzig la Leica 1 Model A, primera cámara formato 24 x 36 mm producida en serie), Ernst Leitz es junto con Carl Zeiss la empresa fotográfica más importante del mundo, y sus cámaras, objetivos y accesorios llevan ya casi un cuarto de siglo siendo usados por muchos de los mejores fotógrafos a nivel internacional.

© Leica Camera AG
Dr. Elsie Kühn-Leitz pronunciando unas palabras de apoyo a trabajadores españoles dentro de la fábrica Ernst Leitz en Wetzlar (Alemania) a principios de los años sesenta. 

El contexto es muy especial y en buena medida heroico, ya que estos españoles que fruto de la necesidad viajan a Alemania en busca de un futuro mejor, saben que tendrán que estar varios años como aprendices, porque el nivel de conocimientos y experiencia en la fábrica Ernst Leitz de Wetzlar (Alemania) es la referencia mundial en su ámbito.

Los «Leitzianer» se convierten en el primer factor clave de la enorme progresión de los trabajadores españoles en Leica.


Nada más llegar a finales de los años cuarenta, los trabajadores españoles de la fábrica de Ernst Leitz Wetzlar (Alemania) se encuentran con una pléyade de dificultades: el idioma alemán que no conocen y tendrán que aprender cuanto antes, los horarios y costumbres totalmente distintos, las comidas también diferentes, un standard cualitativo enorme en todo lo que hacen, el famoso perfeccionismo alemán que está presente por doquier, y muchas más cosas.
 
Apenas han transcurrido cinco años desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en la que la Alemania nazi fue derrotada y gran parte de su tejido productivo destruido por los bombardeos aliados, sin olvidar el hecho de que muy pocos meses antes, el 23 de Mayo de 1949, se ha gestado la división de Alemania en dos países: la República Federal Alemana (de la que forma parte Wetzlar, en el estado de Hessen) con capital en Bonn y la llamada República Democrática Alemana, con capital en Berlín.
 
Estos valientes trabajadores españoles empiezan a sufrir los rigores inherentes a cualquier emigración: la incertidumbre, la pena por tener que abandonar su país, la tristeza al estar lejos de sus familiares más allegados a los que echan de menos en todo momento, la necesidad de integrarse cuanto antes en la dinámica empresarial de Ernst Leitz Wetzlar, la añoranza de la comida típica española, etc. 

Pero van a tener la encomiable ayuda tanto de los altos directivos de la empresa (Ernst Leitz II, Ernst Leitz III, Ludwig Leitz, Henri Dumur, etc.) como de los míticos «Leitzianer»,  los trabajadores de la fábrica Ernst Leitz Wetzlar (desde los expertos ópticos e ingenieros hasta el personal de limpieza), que perciben su necesidad y les apoyan en todo momento.
Porque desde la llegada de Ernst Leitz I a Wetzlar en 1864, con la que se cimentó el negocio de microscopios de extraordinaria calidad que catapultaría a la empresa a nivel internacional...

© Leica Camera AG
Discurso motivacional durante la primavera de 1956 en el patio de la planta principal de la fábrica Ernst Leitz en Wetzlar (Alemania). Puede apreciarse en la imagen como todos los empleados de la empresa, desde los más importantes ópticos e ingenieros mecánicos hasta el personal de limpieza y los cocineros, se han reunido para escuchar la alocución pronunciada por uno de los directivos. Entre los asistentes hay varios trabajadores españoles.

...Ernst Leitz Wetzlar fue y seguía siendo para todos sus trabajadores sin excepción una especie de familia con mentalidad artesanal, cuyos jefes invertían grandes sumas de dinero en el bienestar de los trabajadores de la empresa, incluyendo atención médica constante de alta calidad gratis, servicio de cocina a precios muy asequibles en la cantina de la fábrica, etc. 

Baste decir que ya en la segunda mitad del siglo XIX, Ernst Leitz I había instaurado en la fábrica Ernst Leitz Wetzlar la jornada laboral de ocho horas, buscando el máximo confort posible y eficiencia en la labor de los trabajadores.

 © Leica Camera AG
Viviendas Ernst Leitz, en Wetzlar, para los trabajadores españoles y de otros países


© Leica Camera AG
Conseguir las mejores condiciones laborales y sociales para sus empleados fue siempre lo más importante para la familia Leitz. 

A partir de finales de los años cuarenta financió con dinero propio la creación de viviendas muy cercanas a la fábrica Ernst Leitz Wetzlar a través de acuerdos de préstamos sociales con el gobierno de la República Federal Alemana.

Éste y otros muchos detalles con los que la familia Leitz se desvivía constantemente por tener entre algodones a sus empleados, aumentaron enormemente la motivación de los trabajadores españoles en la fábrica Ernst Leitz Wetzlar, hasta el punto de que en pocos años, se integraron plenamente tanto en la empresa como en la sociedad alemana, aunque lógicamente, lo que más anhelaban era ganar todo el dinero posible y poder volver algún día definitivamente a España, el país que les vio nacer y al que nunca dejaron de amar, a pesar de los muchos sufrimientos que tuvieron que padecer como emigrantes, especialmente al principio de su periplo.
 
Sin olvidar el hecho trascendental de que los miembros de la familia Leitz animaban constantemente a los trabajadores españoles y de otros países, visitándoles in situ y animándoles con todas sus fuerzas.

Un nuevo entorno laboral

Paralelamente a los aspectos laborales y sociales anteriormente mencionados, desde su misma llegada a Wetzlar (Alemania) los españoles se encontraron con un fascinante microcosmos que era el referente mundial en ingeniería miniaturizada.

© Leica Camera AG

Un nuevo entorno laboral en el que habrían de luchar para salir adelante y constituido por una pléyade de piezas y dispositivos mecánicos fabricados por Ernst Leitz que eran en esos momentos el estado del arte en su ámbito: engranajes, muelles, volantes de inercia, piñones, flejes, palancas, excéntricas, pasadores, cortinillas, laminillas,

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increíbles mecanismos de relojería miniaturizados presentes tanto en los obturadores planofocales de seda engomada como en 

© Valentín Sama

los diales para la selección de tiempos largos de obturación, (arriba) en simbiosis con la adopción de metales nobles como aluminio, latón, etc, y materiales constructivos también de primer nivel en sus cámaras y objetivos, sin olvidar una muy cuidada selección de los mejores vidrios ópticos y el uso de comprobaciones visuales constantes con adecuados instrumentos interferométricos o con lupa en un rayo direccional de luz para asegurar la alta calidad de todos y cada uno de los objetivos.
 
Tampoco les fueron ajenos los distintos sistemas de centrado con los que se hacía coincidir el eje óptico de cada objetivo con su eje mecánico, así como la optimización de elementos ópticos,

© Leica Camera AG

el departamento de revestimientos con distintas capas antirreflejantes aplicadas a elementos ópticos y prismas en condiciones de alto vacío con avanzados equipos termodinámicos de deposición,

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la fabricación en el Departamento de Torno de anillos, monturas, tubos y helicoidales de enfoque metálicas para los objetivos, 

© Leica Camera AG

los grandes logros del Laboratorio de Investigación Leitz de Vidrios Ópticos (fundado en 1948) que consiguió crear el primer vidrio de lantano sin torio radioactivo, con excelentes cualidades ópticas,

 
© Leica Camera AG

las mesas de calibración de telémetros y marcos de encuadre, así como la precisa calibración de distancia entre monturas de cámaras y plano de película, etc.

Un insólito asombro

Así pues, los trabajadores españoles de Ernst Leitz Wetzlar confirmaron plenamente que este era el lugar del mundo en el que más podían aprender y mejor podían desarrollar sus cualidades y talento en el campo de la ingeniería industrial miniaturizada y la creación de piezas metálicas de pequeño tamaño con la más alta precisión y calidad constructiva imaginable.

© Leica Camera AG

Pero a partir de principios de los años cincuenta y tras la fase como aprendices de dichos trabajadores españoles que recibieron enseñanza durante aproximadamente tres años por parte de «Mechanik Meisters» alemanes, se produce un hecho fascinante que genera asombro entre los Leitzianers y la cúpula directiva de Ernst Leitz Wetzlar: los españoles se ofrecen para trabajar en los más diversos departamentos técnicos, cada uno de los cuales precisa un prolongado aprendizaje previo de varios años.
  
Fruto de la necesidad que convierten en virtud, este selecto grupo de trabajadores españoles con enorme ansia por aprender y mejorar, simultáneamente a su fase de tres años como aprendices, han estado constantemente observando la labor realizada en distintas dependencias de la fábrica Ernst Leitz Wetzlar, y con la típica genialidad mediterránea han asimilado muchos conceptos de distintos departamentos de producción de la empresa fotográfica alemana, cuyos manuales de instrucciones de diferentes productos han observado y analizado con avidez.
 
Pese a no dominar todavía bien el idioma alemán, su talento es muy grande y han sido capaces de aprender de memoria y de modo autodidacta los dibujos y esquemas de todo tipo de piezas y mecanismos de distintos productos fotográficos Ernst Leitz Wetzlar, así como las características, tolerancias, etc., de los materiales de muy alta calidad con los que son fabricados, sin olvidar el uso de las máquinas y herramientas muy especializadas que hacen posible su fabricación.

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Esto genera una enorme admiración y asombro colectivo en el seno de la fábrica Ernst Leitz Wetzlar, porque evidentemente, los muy cualificados trabajadores alemanes de la empresa, muchos de ellos auténticos genios con experiencia de décadas, son unos fenómenos capaces de diseñar y producir de modo completamente artesanal productos de impresionante calidad óptica y mecánica. 
Pero lo normal es que cada uno esté muy especializado en su ámbito de trabajo y fase de producción.
 
No obstante, con los españoles las cosas son muy distintas: los Leitzianer detectan rápidamente desde principios de los años cincuenta que estos emigrantes pobres pero con un gran talento y pasión por la mecánica y la óptica, han aprendido a marchas forzadas; son capaces de hacer muchas cosas diferentes a nivel muy alto y su ansia por asimilar conceptos no tiene límites.

De este modo, los trabajadores emigrantes españoles plenamente integrados ya en Leica desde principios de los años cincuenta, han sido pioneros en desarrollar una muy especial dinámica de trabajo todoterreno que alcanzará sus máximas cotas durante los años sesenta en Alemania con los extraordinarios mecánicos españoles emigrantes que trabajarán en Mercedes-Benz en ciudades como Dusseldorf, Bonn, Wiesbaden, Munich, Frankfurt, Hamburgo, etc, y que eran capaces de hacer muchas cosas distintas a gran nivel con los coches de gama alta de dicha empresa automovilística alemana y todavía son recordados con cierta fascinación a día de hoy.

Partícipes de la transición de la montura de rosca LTM39 a la bayoneta Leica M

A partir de 1954, los trabajadores españoles de Ernst Leitz Wetzlar vivieron en primera persona la transición de cámaras telemétricas para el formato 24 x 36 mm con montura de rosca LTM39 con 39 mm de diámetro y distancia de brida de 28.8 mm (creada por Oscar Barnack a la montura de bayoneta Leica M.


El último modelo en esa montura fue la Leica IIIg, fabricada entre 1957-1960 y diseñada por Adam Wagner, siendo la transición a cámaras también telemétricas en formato 24 x 36 mm con montura de bayoneta Leica M dotada con 44 mm de diámetro y distancia de brida relativamente corta de 27,8 mm, diseñada por Hugo Wehrenfenning el 10 de Febrero de 1950.


Arriba, la Leica M3, diseñada por Willi Stein, y presentada durante la Photokina de 1954 en Köln, y pionera de la empresa fotográfica alemana en combinar visor y telémetro en una sola ventana de ocular, dieciocho años después de que lo hiciera Zeiss Ikon con su cámara telemétrica Contax II diseñada por Heinz Küppenbender en 1936.
 
La Leica M3 está dotada con un soberbio telémetro constituido por más de 150 piezas individuales de alta precisión, y su extraordinario visor óptico con aumento 0.92x consigue una nitidez y sinergia con objetivos de 50 mm que no han sido superadas hasta la fecha por ninguna cámara profesional analógica ni digital, de tal manera que tuvo un gran éxito comercial y fue clave en la consolidación de la expansión internacional de la empresa fotográfica alemana, con sucesivos modelos analógicos y digitales que han permitido la supervivencia del concepto Leica M durante nada menos que casi 70 años, algo verdaderamente insólito y admirable.
   
E indudablemente, los muy cualificados trabajadores españoles de Ernst Leitz Wetzlar aumentaron todavía más sus conocimientos y experiencia al beneficiarse de las nuevas tecnologías estado del arte para la época, muy avanzados sistemas de producción, máquinas ultramodernas de gran precisión, etc, que supuso la llegada de las cámaras Leica M.

Elsie Kühn-Leitz, segundo factor decisivo en la enorme progresión de los trabajadores españoles de Ernst Leitz Wetzlar

El enorme talento, capacidad de aprendizaje e inefable versatilidad de los trabajadores españoles dentro de la fábrica Ernst Leitz Wetzlar llama poderosamente la atención de Dr. Elsie Kühn-Leitz, una mujer extraordinaria que se había convertido en uno de los pilares fundamentales de la empresa Ernst Leitz Wetzlar a partir de 1945, tras protagonizar durante la Segunda Guerra Mundial varias acciones humanitarias que pudieron costarle la vida, entre ellas llevar ropa y comida a trabajadoras prisioneras ucranianas que los nazis habían internado en un campo de concentración en condiciones infrahumanas cerca de la fábrica Ernst Leitz en Wetzlar, y ayudar a escapar de la deportación a un judío de Wetzlar, tras lo cual la Gestapo la encarceló durante tres meses en la prisión de Frankfurt.

Leica Camera AG

Dr. Elsie Kühn-Leitz, gran experta en economía de Ernst Leitz Wetzlar junto con Henri Dumur (Director Económico entre 1930 y 1977) y caracterizada por un inmenso don de gentes y humanidad, ejerció durante aproximadamente 40 años, entre 1945 y su fallecimiento en 1985, como la principal correa de transmisión entre los directivos de Ernst Leitz Wetzlar y los trabajadores de los distintos departamentos de la empresa, potenciando en gran medida el espíritu Leitzianer que siempre ha hecho que cada persona vinculada a ella se sienta apoyado y como en casa. 

No es pues de extrañar que las proezas de los trabajadores españoles en Leica asombraran también a Dr. Elsie Kühn-Leitz, que plenamente consciente de su situación les visitó con frecuencia durante los años cincuenta, sesenta y setenta, dándoles mucho ánimo y pronunciando siempre delante de ellos palabras de ánimo que les reconfortaron notablemente.

© Leica Camera AG

Pero es que además, el cuidado y mimo con el que Elsie Kühn-Leitz trataba a los trabajadores españoles de la empresa fotográfica alemana llegaba a tal punto, que durante las Navidades (única época del año en que podían volver a España durante dos semanas para ver a sus familiares) les enviaba cartas distintas personalizadas a cada uno de ellos, en las que les agradecía su labor y esfuerzo en beneficio de la empresa. No solo eso sino que, además, incluso les obsequiaba frecuentemente con muy buenos regalos que ella misma acumulaba dentro de varias habitaciones de Haus Friedwart.

© Leica Camera AG
Haus Friedwart, morada de la familia Leitz en Wetzlar
 
Elsie Kühn-Leitz, persona de gran inteligencia, memoria e intuición, sabía los nombres y apellidos de todos los trabajadores españoles en la fábrica Ernst Leitz Wetzlar, y siempre estaba ahí cuando necesitaban ayuda de cualquier tipo. 

Regreso a España 

La mayoría de trabajadores españoles que habían llegado como emigrantes a la fábrica Ernst Leitz en Wetzlar (Alemania) volvieron a su tierra natal a principios y mediados de los años setenta, tras entre veinte y veinticinco años de trabajo en los que ganaron el dinero suficiente para poder volver a su patria, y ciertamente dejaron huella con su muy especial impronta, su increíble capacidad de adaptación y aprendizaje y una versatilidad al más alto nivel de la que todavía se sigue hablando.

© jmse
Tumba de Elsie Kühn-Leitz en el Cementerio de Wetzlar (Alemania). 

Para el recuerdo, la enorme química que desde la misma llegada a Wetzlar de los trabajadores emigrantes españoles desarrolló con ellos la gran Elsie Kühn-Leitz, que les dio todo su apoyo y cariño, plenamente consciente de su singularidad y enorme talento, potenciado de modo muy significativo por la necesidad.

(*) José Manuel Serrano Esparza es Historiador de Fotografía con áreas especiales de experiencia en Leica y Robert Capa. Podéis encontrar otros artículos del autor en su web «elrectanguloenlamano»

Nota: por razones técnicas, los eventuales comentarios no deben superar las 3.000 palabras



Comentarios

YO ha dicho que…
Felicito al autor y a VS por la inclusión de este artículo.
Es una reflexión muy profunda sobre que los productos fabricados , las empresas y los trabajadores.
Sin estos últimos lo anterior no existiría.
Luis Álvarez
JCS ha dicho que…
Sr Sama, transcribo:

"Epopeya"
"Contexto heroico"
"Típica genialidad mediterranea"
"Enorme talento e inefable versatilidad"...

El artículo es interesante pero la realidad de la emigración en el siglo XX fue mucho menos épica y bastante triste (mis padres son emigrantes españoles) había mucha necesidad (casi miseria o hambre en algunos casos) y muy poca educación para defenderse en un mundo hostil y extraño, los datos de analfabetismo en los años 50 eran propios del tercer mundo y la vida rural estaba casi en estado medieval en amplias zonas de España, recuerdo el reportaje de W E Smith sobre Extremadura.

Si los "mediterráneos" llevamos en el ADN tanto talento, genio y creatividad me pregunto... ¿qué esperamos para ponerlo en práctica?.
Normalmente se culpa a los políticos, pero como dijo Séneca hace 2000 años los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y esto vale para todos los países del mundo ¿verdad?.
Espero que esta crítica se entienda dentro del contexto actual y debo decir que tal vea sea fruto del hastío de esta época que nos toca vivir.

Un saludo.
JCS
Valentín Sama ha dicho que…
Así son las cosas, JCS.

Por mi edad, viví con lucidez de crío, pero con lucidez, la década de 1950 en España. Y algunos se sorprenden cuando les cuento que –en Cibeles– veía a los recogecolillas, que luego las desmenuzaban en sus casa y procesaban para liar cigarrillos en las preciosas máquinss «Victoria». Esos pitillos se vendían luego a través de las «cesteras».

En mi casa se vivía comparativamente «bien», pero la ropa se parcheaba, se le daba la vuelta a las mangas, los jerseys recibían coderas y los pantalones se hacían con dobladillo para ir alargándolos según crecías. De tirar algo de comida, ni hablar.

Conocí esa época de la emigración española, y puesto que ahora se hacen algunas comparaciones torticeras, quizá convenga recordar que aquellas honestas personas iban con un contrato en regla y no eran asaltavallas violentos. Todo lo contrario. Leí, en su momento «Hemos perdido el sol», estudié con chicas y chicos alemanes... También viví años en san Sebastián, donde –en ocasiones– la palabra «cacereño», escupida con desprecio, era un insulto, sí.

En fin, salvando las enormes y trágicas diferencias con Ud. nada me es ajeno.

Respecto a la lamentable situación actual de nuestro País, con un gobierno enchufista, sin ética, sustentado en el poder por golpistas y herederos de terroristas, y con costosísimas ideologías que pagamos entre todos, poco más puedo decir.

Saludos
Valentín Sama
JCS ha dicho que…
Sr Sama,
Mas importante que de dónde venimos es hacia donde vamos.
A ver si logro explicarme, lo que quería resaltar era -en mi opinión- el carácter de gesta que le da al artículo el autor, yo creo que las cosas eran mucho mas cercanas a Oliver Twist que a la Ilíada, por hacer un símil literario. Sólo eso y sin ánimo de ofender.
Creo que no hay que avergonzarse del pasado pero si hay que ser consciente de ello para avanzar sobre terreno firme.
Este es un foro de fotografía así que no cabe aquí la política pero si voy a decir que los políticos de esta nueva generación tienen la cabeza amueblada gracias a sus estudios universitarios pero por desgracia son de IKEA.


Un saludo
JCS
Valentín Sama ha dicho que…
Cñaro, JCS,
Yo, al menos, así lo había entendido.
Como en cualquier otro medio, aunque los contenidos se publican con supervisión del Editor, estilo y opiniones se correspomden con las del autor.
Así ha sido en este caso, salvo la inclusión de una fotografía mía que «mejoraba» un poco la original.
Respecto a lo último que cita... algunos políticos, ni eso.
Saludos
Valentín

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