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Nostalgia por lo digital «vintage»: Olympus CAMEDIA C5050 Zoom (2002)

Ahora, que parece que las cámaras digitales «vintage» –especialmente las compactas– despiertan un renovado e inusitado interés entre el público, me permito volver a tirar de «fondo de armario» y hablaros de una de mis favoritas, y por más de una razón: la Olympus CAMEDIA C5050 Zoom, del año 2002, clasificada en el momento de su introducción como «prosumer» (1). El motivo de esa atención podría deberse –en gran parte– por las características de imagen que ofrecen sus sistemas, pero quizá, también, por una cierta nostalgia por el «Low-Tech»,

© Valentín Sama

Para mi gusto, la característica «estrella» de la C5050 es su objetivo zoom 7.1-21.3 mm y de la muy alta luminosidad de f/1.8-2,6, con un esquema óptico de 6 grupos a partir de 8 lentes, y que vuelca sus imágenes sobre un sensor CCD de 1/1.8" y 5 megapíxeles efectivos (*) de un total de 5.26 Mpx. Sobre ese sensor, los ángulos de toma equivalentes corresponden a un objetivo 35-105 mm. El Ø para filtros es de 41mm, por lo que no nos lo pone precisamente fácil, salvo utilizar uno de los tubos adaptadores que ofrecía la propia Olympus.

© Valentín Sama

El diafragma, de cinco palas, cierra hasta f/8 y no más allá, para evitar los efectos de difracción, que –teóricamente, podrían aparecer desde plena abertura para la focal más corta y para f/5.6-8 para la más larga.

Se dispone de los modos AF (por contraste), y enfoque manual, hasta 80 cm. A ello, se añaden dos modos «macro» que cubren desde 2 cm a 80 cm.

Con la cámara desconectada, el objetivo se retrae, para mayor compacidad  en el transporte © Valentín Sama

Todo ello, albergado en un muy bonito, robusto y compacto (114 x 80 x 70 mm para 512 gramos en orden de marcha) cuerpo enteramente metálico, que asombra hoy día por el número de mandos y botones de control disponibles, así como por lo cuidado de la ejecución y los acabados.

Un auténtico visor óptico zoom, con ajuste de dioptrías, nos libera de la esclavitud de depender exclusivamente de la pantalla, aunque también podemos usarla en modo «Live-View», lo que es práctico para las tomas macro, al evitar el error de paralaje.

© Valentín Sama

Como era habitual en la época –¡hace 24 años ya!– la pantalla es de tamaño y resolución modestos: 1,8 pulgadas y 114.000 puntos de imagen. Pero, ¡ojo!: es articulada  y facilita tomas desde puntos de vista altos y bajo.
Y aún hay más: en la parte superior, un panel LCD evita saturar el monitor posterior con información, y nos ofrece datos prácticos, tales como tipo de tarjeta utilizada, resolución de imagen seleccionada, número de tomas realizadas, ajuste ISO, valor de tiempo de obturación y abertura de diafragma, modo de flash, etc.

CAMEDIA C5050: la medición y exposición

La gama ISO ofrecida, es de 64, 100, 200 y 400, y las opciones de medición son amplias –no olvidemos que estamos ante una cámara «prosumer»– y así disponemos de modos de tipo puntual, multizona y el propietario de Olympus «ESP» , una suerte de modo evaluativo «inteligente». La obturación, central, llega, desde 16 segundos hasta 1/2.000 seg.
Ni que decir tiene que disponemos de compensación de exposición de hasta ±2 puntos en austes de 1/3. Y también de «bracketing» o muestreo y ello en varias opciones de número de disparos.

© Valentín Sama

En el dial selector de la parte superior derecha, encontramos un muy amplio esquema propio de la época:
Así a las opciones clásicas «PASM», se suman los modos «retrato», «deportes», «retrato frente a paisaje», «paisaje», «nocturno» y... ¡«vídeo»! Porque nuestra simpática y atrevida C5050 hace vídeo:
  • HQ 320x240 puntos a 15.f.ps. en clips de hasta 96 segundos de duración.
  • SQ 160x129 puntos a 15.f.ps. en clips de hasta 424 segundos de duración.
Faltaría mencionar el ajuste «mi modo» (MY) en el que previamente podemos almacenar un grupo de hasta 8 ajustes favoritos. ¿Se puede pedir mucho más?

© Valentín Sama

CAMEDIA C5050: la alimentación

En el año 2002 todavía no se habían extendido los casi universalmente formatos propietarios y específicos de baterías ion-litio y así, la C5050 se sirve como opción por una serie de fuentes de alimentación:
  • 4 elementos de 1,5 v, en tamaño estándar «AA», que pueden ser, bien pilas alcalinas, bien –preferentemente– baterías recargables de hidruro de níquel (Ni-MH). (2)
  • Dos bloques de litio CR-V3
  • El alimentador a red C-6AC

CAMEDIA C5050: medios de almacenaje

En los inicios de la fotografía digital, todavía algunos fabricantes de cámaras se atrevían a tratar de imponer un formato propio de tarjetas de memoria y tanto Sony con su «Memory Stick» como Olympus con sus «SmartMedia» y sus «xD Picture Card», estas últimas junto con Fujifilm, intentaron entrar en esa batalla... y perdieron.

¿No habíais oído hablar de las CompactFlash Industrial de «Three Colour Dogfish»? Yo tampoco.... hasta ahora. Pero «corren bien» en la C5050 gracias a su formateo original FAT16 y sus contenidas capacidades. © Valentín Sama

Pero afortunadamente, la C5050 estaba preparada para las dos últimas citadas pero también para las entonces populares «CompactFlash», por lo que –actualmente– no debiéramos tener excesivo problema en encontrar una tarjeta para nuestra cámara, con algunas importantes salvedades. (3)
De hecho, se pueden utilizar dos medios distintos, alternando entre uno y otro, a nuestra conveniencia, con un toque de tecla, y con la indicación correspondiente en el panel LCD superior.
 
Creative Commons

Por cierto: «vosotros sois muy jóvenes, pero»... ¿sabíais que existieron unos auténticos discos duros –con sus partes internas móviles– del tamaño y con la conectividad de una tarjeta CompactFlash?. Pues sí: los «Microdrive», ¡y la C5050 es compatible con ellos! Para la época, la capacidad –había varias– era extraordinaria, si bien el máximo compatible era la unidad de 1 Gb.

CAMEDIA C5050: los archivos

A algunos les puede llegar a sorprender, pero esta cámara «compacta» de hace 24 años, ofrece formatos de grabación de «RAW», «JPEG»... ¡e incluso «TIFF»!
A una resolución máxima de 2.560 x 1.920 píxeles, naturalmente. También con una opción de proporción de formato de 3:2 en lugar de la 4/3 (1.33:1) nativa, para 2.560 x 1.696 píxeles.

En el modo JPEG nos ofrece las calidades de compresión HQ, y SHQ, y además, en este segundo modo, una opción de interpolación en cámara de 3.200 x 2.400 píxeles, para 7,68 Mpx.
Lástima que no se pueda grabar de forma simultánea en RAW y JPEG, pero lo de grabar en TIFF –que también ofrecía la SLR para Cuatro Tercios Olympus E-1– es algo que –lamentablemente– se perdió hace mucho tiempo.
Como referencia, el peso de los archivos supone –para una tarjeta de 256 Mb– y el máximo de resolución sin interpolar, una capacidad de:
  • RAW: 34 fotogramas
  • TIFF: 17 fotogramas
  • SHQ: 70 fotogramas
  • HQ: 205 fotogramas

CAMEDIA C5050: en la mano

La C5050 «cae» muy bien en la mano, merced a la combinación de su compacidad, buena ergonomía y –peculiarmente– la contundencia de su peso; puesto que –debido a la ubicación de la alimentación– la mayor parte del peso se ubica en el lado de la empuñadura, la cámara se sujeta muy bien con una sóla mano. (4).
A ello se suma que todos los mandos y pulsadores están muy bien ubicados, y en su mayoría las escalas ofrecen buena legibilidad.

Bajo las cubiertas de la izquierda, zócalo USB, salida para vídeo y entrada para alimentador externo a red. © Valentín Sama

Pero... al conectar la cámara, nos encontramos con la primera señal de que los 24 años pasados desde su introducción no han sido en vano, y que el progreso experimentado en los microprocesadores ha sido inmenso: la C5050 es lenta en los términos de 2026. "Y aún diría yo más: es MUUUY lenta» (5).
Esa operación parsimoniosa se extiende desde la puesta en marcha al guardado de las imágenes en la tarjeta pasando por el AF y el disparo.

Así, un RAW tarda aproximadamente  21 segundos en guardarse en la tarjeta y un TIFF hasta 40 segundos. Afortunadamente, un JPEG en SHQ se «tramita» en algo menos de 7 segundos. Los tiempos de lectura de la imagen captada, si bien más cortos, siguen siendo del orden de la mitad del de grabación antes mencionado.
Puesto que ls C5050 ofrece un modo de disparo en réfagas de hasta 3.3 f.p.s, (hasta 4/5 fotogramas) según modos de compresión, he podido comprobar que en el modo SHQ lo hace sin problemas y ya al término de la ráfaga gestiona lo mejor posible el guardado de imágenes en la tarjeta.

Un lujo de pulsadores muy bien acabados. Arriba, mando para los modos AF, Macro y enfoque manual; abajo, mando para los modos de medición, y en el modo de reproducción (en verde), para proteger/desproteger imágenes. Todo en combinación con el mando giratorio del extremo opuesto, a la derecha. © Valentín Sama

Mandos para la compensación de la exposición, modos de flash, y compensación combinada de exposición y flash. A la derecha el mando para el ajuste de dioptrías. © Valentín Sama 

Disponer de un visor óptico zoom es una bendición, ya que evita la dependencia del monitor, lo que supone ahorro de energía y mejor operatividad a plena luz de –por ejemplo un día soleado. Pero, como con la mayoría de estos visores de cámaras compactas, no podemos contar con una buena precisión, y así lo abarcado en la toma es bastante más que lo enmarcado por el visor. En su favor, un muy buen mando de ajuste de dioptrías (ver arriba).

Respecto al zoom, existe un detalle a tener en cuenta: su gama de focales equivalentes de 35 a 105 mm se «reparte» en 18 pasos de accionamiento eléctrico, lo que puede suponer que –en ocasiones– no siempre encontremos el encuadre justo que deseamos. Ello, unido a la poca precisión del visor, añade un cierto factor aleatorio a las tomas. No es menos cierto que siempre nos queda la opción de usar la pantalla. 

© Valentín Sama

«Para gustos, colores». Estábamos en 2002 © Valentín Sama

En lo que respecta al menú, se deja ver también el paso del tiempo en varios aspectos. Uno de ellos es que –evidentemente– «lo digital» era algo nuevo, y como tal se trataba: es colorista, con un cierto toque de «juego de consola». Otro aspecto radica en que, puesto que el monitor no es precisamente grande, cada «pantalla» debe estructurarse al efecto, mediante caracteres y gráficos también de reducido tamaño.

A observar, aparte de lo reflejado más abajo, el conmutador para alternar el tipo de tarjeta en todo momento, y el botón de acceso directo a «Live-View» (quick view), sí como el pulsador para «AEL». © Valentín Sama

No obstante, todo se maneja razonablemente bien mediante una combinación de pulsadores, el conmutador de cruceta del dorso, y sobre todo con el dial giratorio situado en el extremo superior derecho, que cae justo bajo el pulgar de nuestra mano derecha.
Puedo decir, que –en conjunto– todo ello es coherente con el placer asociado al uso de una cámara «vintage» digital como es la CAMEDIA C5050 Zoom de Olympus.

En cuanto a operatividad, aparte de la poca reactividad ya antes citada, tenemos que tener muy en cuenta la limitada gama ISO disponible –64, 100, 200 y 400– y la calidad de imagen que podemos alcanzar a esos índices; estamos en el año 2002 y pronto veremos que es preferible aplicar esa gran luminosidad de f/1.8-2.6 de la C5050 que «tirar» del ajuste de ISO 400, salvo que no quede otro recurso.

CAMEDIA C5050: el flash

La C5050 incorpora un buen flash –para una compacta– con un reflector de buen tamaño y una lente frontal «Fresnel» discretamente muy bien elaborada cara al reparto de luz. Nada falta en lo que respecta a modos: cancelado, relleno con luz de día, y así un original como sistema para para operar con flashes de estudio –y los propios de Olympus– en modo «esclavo»... esto último explica la ausencia de un zócalo para cable de sincronización.

© Valentín Sama

CAMEDIA C5050: resultados

Antes de nada, dos recordatorios: por un lado, estamos ante una cámara digital del año 2002, lo que podríamos considerar los inicios viables de la fotografía digital, y por otro, ante una cámara «prosumer»,  lo que en la terminología de la época significaba que estaba tan sólo un escalón por debajo de la categoría profesional. Así, por tanto, ¿qué calidad de imagen podemos esperar ahora, 24 años después?
Además de los múltiples controles toma disponibles, algo que nos puede ayudar a conseguir resultados óptimos es la posibilidad de visionar imágenes con histograma y otras pantallas sucesivas de información (abajo). El color visible en la pantalla se compadece poco con el obtenido, pero ignoro si es una característica inicial o se debe a una posible degradación de la pantalla por el tiempo transcurrido.

© Valentín Sama

Lo mejor será examinar algunas de las imágenes tomadas ahora, tanto las directas de cámara como las igualmente directas pero a partir de sus archivos RAW, pero procesadas con la versión actual de Photoshop. Veamos a un galería de esas imágenes.

Sin modo de ajuste de color especial alguno, la C5050 es capaz de ofrecernos hermosos colores saturados frente a tonos gris neutro libres de dominantes... © Valentín Sama

... hasta delicados tonos pastel. A la focal más corta, y con sujetos críticos, el objetivo de la C5050 produce una visible distorsión en barrilete. Más sobre ello, más adelante, en el cuerpo de texto. © Valentín Sama

Colores vibrantes y soberbio detalle. © Valentín Sama

Los arhivos RAW nos permiten alcanzar una gama tonal amplia, con sutiles tonos en cielos «difíciles»  © Valentín Sama

Tonos neutros directamente de cámara... © Valentín Sama

De nuevo, capacidad para restituir una gama tonal amplia a partir de su CCD © Valentín Sama

Las focales equivalentes disponibles, de 35-105 mm, nos permiten un buen juego de control de la perspectiva. © Valentín Sama

Atentos a la gama tonal, que abarca, desde unas pocas luces especulares, a sombras profundas, con finas texturas en los blancos. Archivo RAW a ISO 100 y +2/3 de compensación de exposición para ajustar a los tonos claros predominantes en la escena. Focal Media. © Valentín Sama

El mismo archivo interpolado mediante «Firefly» © Valentín Sama

De nuevo, finos detalles en luces y sombras © Valentín Sama

© Valentín Sama

© Valentín Sama

Arriba y abajo: colores «Ektachrome 100 Plus» (EPP) directamente de cámara. © Valentín Sama

A su focal más corta, equivalente a 35 mm, el zoom 7.1-21.3 mm acusa una visible distorsión en barrilete, que se deja corregir muy bien en Photoshop (PS). Ello –salvo intervenciones más complicadas– supone un cierto recorte de imagen, y con 5 Mpx. no andamos muy sobrados. Se da una circunstancia curiosa: puesto que el visor óptico muestra bastante menos de lo que se cubrirá finalmente en la imagen final... imagen del visor e imagen rectificada en distorsión, se aproximan bastante.
También hay una cierta presencia de aberraciones cromáticas, que –igualmente– se dejan eliminar dócilmente con un clic de ratón en PS.

Versión rectificada de la imagen de más arriba © Valentín Sama

Tal como comenté, el pequeño CCD de 1/1.8" de la C5050 nos ofreces sensibilidades de 64, 100, 200 y 40 ISO equivalentes. En 2002 estábamos muy lejos de los sensores retroiluminados y de la capacidad de procesado actuales, por lo que –por lo general– «subir» más arriba de ISO 400 era una temeridad. Con la C5050 el nivel de ruido a ISO 400 se deja notar, sin ser catastrófico, pero tanto el ISO 200 es muy utilizable. Ese «grano digital» no es por cierto nada feo.
Por supuesto, a ISO 100 e ISO 64 el ruido es razonablemente contenido.

ISO 64

ISO 100

ISO 200

ISO 400

CAMEDIA C5050: un sistema

La «Prosumer» de Olympus de 2002 se integrada en un sistema muy completo, como podemos ver a través de partes del folleto que la acompañaba:

© Valentín Sama

CAMEDIA 5050 Zoom: conclusiones

Desde mi punto de vista, la calidad de imagen proporcionada por la C5050 es sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta el reducido tamaño de su sensor y la modesta –para ahora– resolución del mismo. La nitidez proporcionada por el luminoso zoom es muy elevada.

Por su parte, los colores son fantásticos: en su modo natural, directamente del RAW tras su apertura en PS, y tan sólo con mínimos ajustes de niveles, luces y sombras, son muy bonitos y me recuerdan, con una cierta nostalgia a los que me ofrecía la película Kodak Ektachrome 100 Plus de unos años antes (6), con sus azules incomparables y alta densidad de «negros neutros». Quizá hayamos perdido más de lo que pensábamos en la transición del CCD al CMOS...

En cuanto al manejo, la cámara no es «amateur» debido a lo prolijo de la cantidad de ajustes y modos posibles, que exigen del usuario...«prosumer», saber «lo que se guisa» con cada uno de ellos. So pena de convertir esta «review» en un manual de usuario, sólo he reflejado algunas de las más relevantes funciones y ajustes disponibles.

Pero ese mismo «laberinto de opciones» es parte de su encanto: de nuevo sientes que estás «pilotando» un buen aparato. Imprescindible, desde luego, disponer del manual de instrucciones.
En mi caso concreto he tenido la suerte de disponer del equipo completo, en su embalaje, con los discos originales de instrucciones y software, baterías, alimentador a red... lo inimaginable.

En la parte negativa: lo literalmente exasperante de su lentitud; en el disparo, en la grabación, en la reproducción... Eran otros tiempos.

Por cierto, en «aquellos», hace 24 años, la CAMEDIA C5050 Zoom costaba nada menos que unos 900 dólares del 2002; si ahora miráis en eBay el precio de una de estas unidades, os sorprenderéis probablemente.



¡Es Historia,amigos!

Por razones técnicas los eventuales comentarios no deben exceder en extensión las 1.000/1.500 palabras, estando sujetos a moderación.

(*) Aprox. 7,2 x 5,5 mm para una diagonal de 9 mm y 39 mm2
(1) Más concretamente de agosto  de ese año 2002. «Prosumer»: de «Professional/Consumer». Un paso por debajo de profesional.
(2) Aunque de mayor precio, las «ENELOOP» me ofrecen muy  buen rendimiento, en parte gracias a su muy bajo ratio de autodescarga.
(3) Una dificultad de cierta relevancia puede venir de conseguir en la actualidad tarjetas CompactFlash suficientemente «Low-Tech» para nuestra CAMEDIA 5050. El límite oficial estará en las de 2GB, pero habría que probarlo. Desde luego las de 8 Gb son ya incompatibles. En mi caso particular me he decantado por las de 256 Mb, y formateo FAT 16, que aunque no de mucha capacidad no dan ningún problema. Eso sí: tienen sus particularidades: hay que descargar por medio de cable, ya que los lectores de tarjetas no las leen, o a menos el mío. Además, la «Three Colour Dogfish» lleva el etiquetado «al revés» y al principio te vuelves loco... ¡al ver «que no entra»!
(4) Siempre que sea la derecha, naturalmente...
(5) Tal como dirían los inefables detectives «Hernández y Fernández» de las aventuras de Tintín.
(6)  La Kodak Ektachrome 100 Plus fue una de las numerosas películas en las que participé en su desarrollo, haciendo las pruebas «beta» previas a su lanzamiento.

         

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