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FED, la «Leica Roja»: una historia apasionante

A cierta distancia parece una Leica II, pero en la mano, el tacto y el acabado son distintos y ciertamente… huele como una cámara soviética. Si habéis estado en un viejo taller donde arreglen no menos viejos tractores y camiones, sabréis de qué hablo.

Es una FED, una copia hecha «a conciencia» a partir de una Leica, y tiene detrás una historia apasionante. Además, aparte de utilizable y muy barata, es coleccionable en sí, y algunos ejemplares pueden llegar a ser realmente caros por su rareza. Pero al mismo tiempo, adentrarse temerariamente en ese terreno, supone hacerlo en un auténtico «campo minado» para los no expertos.

Cámara soviética FED, con el objetivo FED Industar 50 mm f/3,5 extendido en posición de uso. © Valentín Sama

La historia de esta saga de copias de las primeras Leica telemétricas es cautivadora, y detrás de cada unidad, late un poco del alma del educador Anton Semyonovich Makarenko (1888-1939) y –tal como os explicaré después– la de algún que otro «besprizorniki» o joven huérfano anónimo, rescatado de las miserias y de la delincuencia derivada de la obligada vida en las calles tras la primera revolución Bolchevique de octubre de 1917 y la consecuente guerra civil.

La unidad sobre la que versa este artículo sería una FED Type F1d –según clasificación de Princelle– producida entre 1939 y 1941 (agosto), siendo uno de los modelos más comunes. A imagen y semejanza de la Leica II a la que copia, estamos ante una cámara telemétrica para fotogramas de 24 x 36 mm sobre película perforada «de cine», de 35 mm.

Selector de tiempos de obturación, botón de avance de la película y armado del obturador; disparador y palanca de liberación para rebobinado. Igual que una Leica II. © Valentín Sama

El obturador de seda engomada ofrece tiempos de obturación de 1/500 s, 1/200 s, 1/100 s, 1/60 s, 1/40 s, 1/20 s y «Z» (o «B»). De hecho, la referencia «Z» es copia directa del alemán, por «Zeit», o Tiempo (B), tal como figuraba en las cámaras germanas de la época. La selección del valor de tiempo de obturación deseado se realiza levantando el dial y girándolo hasta encastrar en posición. El dial gira durante disparo –cuidado con los dedos– y la selección citada debe hacerse tras el avance de la película y el consiguiente armado sincronizado del obturador.

El dorso de la FED es limpio. La ventanilla de la izquierda corresponde al sistema telemétrico y la ubicada a su derecha, al propio del encuadre. © Valentín Sama

El telémetro es acoplado, con una base física de aproximadamente 38,4 mm, muy próxima a la base real o eficaz, ya que el aumento es bastante grande, merced a que en estas cámaras –incluyendo las Leica II– el enfoque telemétrico se realiza a través de un ocular separado del asignado al encuadre del fotograma, y el sistema óptico de ese ocular ofrece una imagen de tamaño muy próximo al 1x. Por su parte, el ocular para la toma ofrece una imagen pequeña pero limpia y luminosa, si bien no tendremos un encuadre muy preciso, debido a la ausencia de marcos luminosos.

Solo se dispone del encuadre para el objetivo de 50 mm de focal y para el resto hace falta uno externo, accesorio. El objetivo base que corresponde a este modelo de cámara FED es un FED 50 mm f/3,5, con un diafragma de 10 palas –de abertura casi perfectamente redondeada– y ajustes sin clics para f/3,5; f/4,5; f/6,3; f/9, f/12,5 y f/18, con distancia mínima de enfoque de aproximadamente 80 cm –con marca hasta 1 m–.

El objetivo –cómo no– es una copia del diseño de 4 lentes en 3 grupos del Leitz Elmar 50 mm f/3,5 de las Leica de época y obedece a la denominación de «Industar 50 mm f/3,5». Es de tipo retráctil, algo común en la época, en aras de la mayor compacidad posible para el conjunto cámara-objetivo.

La carga de la película se realiza igual que en las Leica de la época, retirando la tapa inferior tras liberar una palomilla. Las Leica digitales actuales, hasta la M11, todavía seguían un sistema parecido –arcaico– para acceder a tarjeta y batería. © Valentín Sama

En la parte superior, aparte del disparador y el botón de avance de la película/armado del obturador, encontramos la pequeña palanca de desembrague para permitir el rebobinado, el botón extensible para el mismo y la zapata portaaccesorios. La carga de la película se realiza quitando la tapa inferior liberando primero la palomilla correspondiente. Siempre pienso que algo tiene que ver con cabezonería germana –ojo, que hay otros que les superan– el hecho de que en las Leica digitales actuales –hasta llegar a la M11– se haya seguido el mismo poco elegante e ineficiente sistema hasta hace bien poco.

Los cuerpos de las FED y de sus «modelos» Leica de época están hechos de un tubo que es prensado para darle forma, y de ahí se deriva la forma de cargar la película, deslizándola por una ranura entre la parte posterior del cuerpo y el plano focal. El acabado general del símil-cuero de las FED recuerda a la «Vulkanite» de las Leica de época, pero –al igual que toda la cámara– con un toque más rudo, más basto.

La FED es lógicamente tan compacta y relativamente ligera como una Leica de la época: sus dimensiones son de 133,5 x 68,3 x 32,3 mm (anchura x altura x profundidad) para el cuerpo, y de 43 mm de fondo con el objetivo estándar retraído y de 63 mm en posición de trabajo. El peso es de 544 gramos con objetivo.

Alexandr Rodchenko adopta la Leica

Ya es un hecho reconocido que la introducción de la Leica en la feria de primavera de Leipzig (Alemania) de 1925 supuso una revolución en la fotografía, sobre todo en la de reportaje, a mano alzada. Pequeña, ligera y precisa, podía hacer hasta 36 fotogramas –es cierto que de pequeño formato– sin tener que recargar. La primera noticia acerca de la nueva cámara Leica aparece publicada en Rusia en el número de mayo de 1927 de la revista Sovetskoe Foto.

Rodchenko aparece aquí con su flamante Leica I Modell A dotada del Leitz Elmar 50 mm f/3,5. Como curiosidad: el diafragma está ajustado a f/9, un buen valor para el rendimiento de ese objetivo en particular.

En el número de julio de 1928 de la revista «Novy LEF» («Nueva Izquierda»), Rodchenko que es fotógrafo de staff de la misma, publica un portfolio con la indicación: «fotografías tomadas con la cámara Leica, empleando película para cine». Ello era atípico, ya que, en esa publicación del grupo Levyi Front Iskutsstva, normalmente no se hacía referencia al equipamiento utilizado para las ilustraciones: resultaba evidente que Rodchenko quería destacar el carácter único de la nueva herramienta fotográfica.

Alexandr Rodchenko

Alexandr Rodchenko

Desde ese momento, Rodchenko se enamora de las posibilidades de la Leica, de la libertad de movimientos y rapidez que ofrece y en cierta forma crea un estilo propio en torno a sus cualidades, con picados, contrapicados y otros ángulos de toma insólitos.

También aprende rápidamente a «llenar el encuadre» al máximo, a fin de aprovechar al límite la pequeña superficie de 2,4 x 3,6 cm del fotograma, en un mundo donde los formatos más habituales eran los de 9 x 12 cm y 6 x 9 cm.

Fotografía de portada de Sovetskoe Foto, muy reencuadrada respecto al fotograma original de Rodchenko.  Alexandr Rodchenko.

«Pionera» Alexandr Rodchenko

Rodchenko publicó habitualmente también en las revistas «Sovetskoe Foto» así como en «USSRR in Construction», una revista «tipo LIFE», generosamente ilustrada, de gran formato. Así pues, fue Rodchenko el que popularizó el concepto de la cámara Leica en la Unión Soviética, pero… pronto se prohibió todo tipo de importación de material en el territorio y las Leica resultaron de inmediato inalcanzables.

Anton Semyonovich Makarenko: el docente y escritor ucraniano

Graduado «Cum Laude» en 1917 en el Instituto para Profesores de Poltava, pasó a ser director de la escuela en Kryukov, siendo públicamente muy proactivo y apasionado en todos los temas relacionados con la educación en la Unión Soviética. Ya en 1920, el «Comisariado de Educación del Pueblo» (Narkompros) le ofrece la oportunidad de crear una colonia para rehabilitar a los «besprizorniki», antes citados: la Colonia Gorky, ubicada cerca de Karkov, en Ucrania.

Anton Semyonovich Makarenko, educador. Director de la comuna F.E. Dzerzhinnsky en 1936. Fotógrafo desconocido.

En los años que estamos viviendo ahora mismo, no resulta tan difícil imaginar la situación: tras la guerra civil posterior a 1917, millones –afirmativo, millones– de niños y jóvenes malvivían abandonados entre harapos en guetos y campos, recorriendo las ciudades abocados al abuso y a la delincuencia para intentar sobrevivir.

Grupo de «besprizorniki», jóvenes huérfanos y sin casa, hacia 1920, por motivo de la guerra civil. (Publicado originalmente en «USSR in Construction»)

La tarea encomendada a Makarenko fue crear la colonia piloto para tratar de establecer un modelo para resolver el problema. Para 1926, la Colonia Gorky, de Ucrania, estructurada fundamentalmente en torno a un sistema agrario, acogía a 400 besprizorniki, bajo un sistema mixto de educación secundaria y trabajo manual, que forzosamente había de funcionar bajo un sistema de disciplina, más militar que carcelario o de simple colegio.

Joven «communard» trabajando en una máquina herramienta. Obsérvese que debe hacerlo subido a un cajón, para compensar su estatura, la de un niño. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)

A fin de estimular la moral de los jóvenes, se creaba un sistema de competición entre batallones de trabajo, lo que tendía a crear un sentido de comunidad y orgullo por los logros conseguidos. Tras tres años, la Colonia Gorky había demostrado su viabilidad, pero todo éxito trae sus resquemores y las autoridades de Ucrania hicieron la vida imposible con sus críticas a Makarenko hasta provocar su dimisión.

La comuna de trabajo F.E. Dzerzhinsky

Felix Edmundovich Dzerzhinsky que daría nombre a las cámaras FED, no era un funcionario cualquiera: era el fundador –desde 1917– y director de la temible policía secreta soviética o «Cheka»: «Comisión Extraordinaria para Toda Rusia para Combatir la Contra-Revolución, el Sabotaje y la Especulación». Unos angelitos, vamos.

Pero Dzerzhinsky era consciente del problema de los besprizorniki y por eso apoyó a fondo una propuesta del Narkompros de mejorar la situación de esos chicos y chicas, y se creó –con Dzerzhinsky como Presidente– la «Comisión para la Mejora de las Condiciones de Vida de los Niños». Aunque en los años inmediatos a la creación de esa Comisión todo fue a peor, a la muerte de Dzerzhinsky en 1926, se creó en su honor la Comuna de Trabajo F.E. Dzerzhinsky y se puso a su cargo a Anton Semyonovich Makarenko, que en los ocho años siguientes consiguió llevarla a un nivel modelo.

Joven «communard» junto a un torno, en una toma que parece posada. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)

La comuna arrancó no solo con unos buenos edificios sino también –algo clave– con el apoyo de la Cheka local. Al principio, se componía de 50 miembros de la antigua Colonia Gorky además de 150 chicos y chicas de entre 13 y 17 años, y llegó a ocupar hasta 600 personas para el año 1935. El sistema educativo tenía como fin otorgar tanta importancia al aprendizaje académico como el laboral, dividiendo cada día en cuatro turnos, con tan solo uno de ellos dedicado al trabajo laboral.

En lugar de la aproximación agricultural de la Gorky, en la comuna FED se abordó la producción de tejidos, producción de calzado, carpintería y cerrajería. Pronto subió la calidad de los productos hasta el punto de poder comercializarse y –sobre todo– mesas y sillas se fabricaban por millares. Los fondos recaudados permitieron a la comuna FED ser no solo autosuficiente, sino además –mucho más importante– pagar sueldos a los chicos, proporcionales a sus habilidades e iniciativa en la cadena de producción. Pronto la colonia dispuso de clubs de teatro y deportivos, banda de música y grupos de Komsomol y Pioneros.

El plan quinquenal de Lenin y Stalin

En 1928 se lanza el primer plan quinquenal, con el objetivo de convertir a la Unión Soviética de un país agrícola –retrasado en ese mismo aspecto– en una nación autárquica, poderosamente industrializada. ¿Y cómo hacerlo de forma rápida y lo más económicamente posible? Muy sencillo: saltándose «a la torera» toda patente internacional y de paso una buena parte de los derechos humanos en la URSS.

Sin embargo, no todo fue malo; en lo que a nuestra comuna FED concierne, en septiembre de 1930 se elevan los estándares de educación de los chicos y chicas al nivel de acceso a la Universidad, al tiempo que se inicia la construcción de nuevos edificios merced a los propios ingresos generados por la fabricación de muebles y otros objetos de consumo y –todo hay que decirlo– de un préstamo del Estado.

Interior de una de las nuevas naves de fabricación. (Revista USSR in Construction, abril de 1934) 

Con la activa participación de los communards en todo el proceso de diseño, construcción y fabricación de utillaje, para noviembre de 1931 todas las obras estaban terminadas y todo listo para una gran inauguración en enero de 1932. Para finales de ese año, el número total de communards era de 340 –con edades entre 15 y 20 años– con un técnico adulto especializado –ingenieros, profesores, técnicos, mecánicos, funcionarios, etc.– por cada cuatro communards.

Taladros y maquinaria fina

El primer producto mecánico fabricado –recordemos que en la comuna, hasta ese momento, se trabajaba sobre todo en textil y carpintería– fueron unos estupendos taladros eléctricos, denominados FD-1 –por Felix Dzerzhinsky–; estupendos porque eran una copia calcada de unos austríacos. Posteriormente, en junio de 1932 ya fabricaban dos nuevos modelos, los FD-2 y FD-3, «fusilados» de los Black & Decker norteamericanos.

Los primeros talados eléctricos soviéticos –copia de unos austríacos– fabricados en la comuna F.E. Dzerzhinsky (Revista USSR in Construction, abril de 1934)


Leicas Soviéticas

Un poco antes de junio de 1932, «radio macuto» hizo correr una noticia excitante por los pasillos y dormitorios de la comuna F.E. Dzerzhinsky: ¡vamos a fabricar Leicas (sic) soviéticas! Fabricar productos tecnológicos de consumo se consideraba una paso decisivo en la independencia económica de la Nación y aunque ya desde 1931 se fabricaban en Leningrado las cámaras folding «Fotokor», unas –¡cómo no!– copias de las germanas ICA, Alexandr Rodchenko había modernizado la forma de ver la fotografía merced al uso de la Leica y la suerte quedó echada: el 2 de junio de 1932 se tomó la decisión de producir «la Leica soviética» y solo 19 días después, ya se había creado en la comuna F.E. Dzerzhinsky un departamento especial para su desarrollo y producción.

Osip Maksimovich Brik, por Alexandr Rodchenko. ¿Seguiría utilizando Rodchenko sus queridas Leica, o sería «invitado» a usar las nuevas «Leica» soviéticas? Una invitación de la NKVD no resultaba fácil de rechazar…

La publicación oficial del Gobierno, Izvestiya, se hizo eco en su número de noviembre de 1932 de la compleción y presentación de las primeras tres unidades de la Leica soviética, copias exactas de la Leica I A, con su objetivo fijo. Puesto que en la comuna todavía no había departamento óptico, los objetivos fueron suministrados por la entonces «Factoría Experimental para la Asociación de Toda la Unión de la Industria Óptica» (VOOMP) con la colaboración del Instituto Óptico Estatal (GOI).

Bien pensado, a pesar de lo relumbrante de las denominaciones, no debería haberles costado mucho trabajo: bastaba desmontar los Leitz Elmar que copiaban y medir los índices de refracción, curvas, espesores y espaciado de cada una sus cuatro lentes.

Como no podía ser menos, en el GOI afirmaron que: …«tras examinar estos objetivos [para las Leica soviéticas] podemos afirmar que son superiores en calidad comparándolos con otros objetivos similares hechos en el extranjero». Más tarde, verteré mi opinión al respecto según resultados de mis propias pruebas.

Los nuevos edificios de la comuna F.E. Dzerzhinsky (Revista Sovetskoe Foto, enero de 1939)

A pesar de que se partía de copiar un producto ya existente, pasar de fabricar taladros eléctricos a una cámara de aproximadamente 300 piezas, algunas de ellas con tolerancias necesarias del orden de la milésima de milímetro, representaba un reto importante, no ya solo para la comuna F.E. Dzerzhinsky, sino para cualquier otra industria soviética.

© Valentín Sama

La montura de las FED es –lógicamente– compatible con la de rosca Leica o «LTM» (M39x1). Por lo general los objetivos Leica acoplan en ellas sin grandes tolerancias de enfoque y viceversa. 

Pero una vez lanzado el desafío, no se podía fallar: se inicia la construcción de un nuevo edificio y se llevaba a cabo la planificación para poder producir 30.000 cámaras al año.

Se opta por copiar la nueva Leica II, y en el número de abril de la revista USSR in Construction aparece ya por primera vez la fl amante nueva FED. Gracias a las nuevas instalaciones y utillaje, los objetivos estándar para la cámara –con el grabado FED 1:3,5 F = 50 m/m– están producidos ya en la propia comuna, y mantendrán ese grabado por casi dos décadas. Esta primera FED mostraba los paneles superior e inferior en laca negra, y el acabado en cuero liso.

Llega la NKVD

En julio de 1934, la temible NKVD –posteriormente KGB– se hace cargo de la administración de la comuna F.E. Dzerzhinsky, aunque con muy buen criterio mantienen en su cargo al gran Makarenko. Los grabados de la placa superior de las FED, cambian para reflejar la nueva situación: Ucrania ya no es independiente y la comuna pasa a ser oficialmente un «KOMBINAT» –un complejo industrial más complejo–. En julio de 1935, tras ocho años de entrega a la F.E. Dzerzhinsky y a los proyectos anteriores, Makarenko es transferido a Kiev, como Director Adjunto para Colonias de Trabajo de la NKVD. Dos años después, se separan las partes docentes delas laborales en la comuna y la parte de la factoría de las FED pasa al control administrativo de la NKVD, separándose de las educativas.

Felix Edmundovich Dzerzhinsky, el fundador de la temible NKVD. Fotógrafo desconocido. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)

La NKVD inicia un programa de empresas basadas en los trabajos forzados – virtualmente trabajo de esclavos– pero al parecer la comuna F.E. Dzerzhinsky no entró dentro de ese concepto de explotación: funcionaba demasiado bien, era una institución modelo y no tenía sentido arruinar el trabajo de Makarenko, que en enero de 1937 se retiró a Moscú, siendo muy respetado y apreciado, dedicándose por completo a escribir y a dar conferencias, hasta su muerte el uno de abril de 1939. Los más observadores habrán tomado nota de que Makarenko nació en el mismo año que se creó «The Kodak», el concepto de cámara y servicio que tanto influyó en el acceso a la fotografía por parte de los aficionados.

© Valentín Sama
¿Puede haber «logo» más bonito?

  • FED Nº 127283
  • NKVD-USSR
  • Kharkov
  • KOMBINAT
  • En nombre de:
  • F.E. Dzerzhinsky


En los últimos años de producción, el descaro soviético les llevó a comercializar cámaras FED con las inscripciones de «Leitz» (a la izquierda): unas copias flagrantes que abundan en el mercado, y que muy probablemente traten de colarte como una Leica auténtica.  © Valentín Sama  

Los más expertos las «huelen» a distancia, pero para los menos, basta retirar el objetivo a rosca: donde los telémetros de las Leica (a la izquierda) llevan un palpador circular giratorio, las FED (a la derecha) llevan un simple patín de fricción. © Valentín Sama

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Acerca del rendimiento de la óptica

A raíz de la afirmación del GOI en el sentido de: …«tras examinar estos objetivos [para las Leica soviéticas] podemos afirmar que son superiores en calidad comparándolos con otros objetivos similares hechos en el extranjero», decidí hacer una prueba comparativa, bajo condiciones estrictamente controladas, de un FED Industar respecto a un Leitz Elmar de época. La escena utilizada fue la de más abajo.

© Valentín Sama

Puedo comentar que ambos objetivos –con lentes sin revestir– comparten características comunes a los diseños de la época –en torno a 1940– con un rendimiento mucho más que digno en el centro, que decae progresivamente hacia las esquinas. Lógicamente, como en la mayor parte de las ópticas, diafragmar supone una mejora importante en ese rendimiento.

© Valentín Sama

Os proporciono, en la tabla superior, una selección de zonas centrales y periféricas para facilitar vuestra evaluación. Mi opinión es que el objetivo de Leitz es ligeramente superior en el centro –especialmente a la máxima apertura– mientras que –quizá sorprendentemente– el Industar soviético, lo supere en las esquinas. No mentían en GOI.

En la práctica, el FED Industar 50 mm f/3,5 ofrece –a pesar de su edad– imágenes atractivas, no exento de un cierto viñeteo, también a las distancias cortas.

© Valentín Sama


© Valentín Sama

© Valentín Sama

Nota I: este artículo es una reedición enteramente actualizada del publicado originalmente en Albedo y actualmente no disponible en ese sitio web..

Nota II: Por razones técnicas, los eventuales comentarios no deben superar los 3.000 caracteres.

  • Fuentes: Propias
  • The Authentic Guide to Russian and Soviet Cameras (ISBN 1-874031-63-0)
  • Guía McKeown’s
  • Oscar Fricke; conferencia en la Leica Historical Society of America, (New Orleans, 1977)
  • Kodak Cameras: The first Hundred Years (ISBN 0-906447-44-5)
  • Leica, Das Produkt und Sammler-Buch (ISBN 3-8043-5064-X)
  • Leica Copies (ISBN 1-874485-05-4)








Comentarios

JCS ha dicho que…
Sr Sama,
¡¡Fantástico artículo!! en especial por los aspectos históricos, políticos y sociales de la época correspondiente a este clon soviético de la Leica. La industria de la URSS copió durante décadas todo tipo de "productos capitalistas", sus servicios de espionaje (industrial-militar) siempre han sido muy eficientes, desde la bomba A hasta el Concordski (Tupolev Tu144).
Incluso ahora, en la era post soviética han clonado una cadena de hamburguesas (Mac Donaldski) que sospecho serán mas rústicas y de difícil digestión que una americana.

Un saludo.
JCS
Valentín Sama ha dicho que…
¡Gracias por las amables palabras, JCS!

Los soviéticos han tenido siempre una cara dura tremenda. En cuestión de cámaras no hay modelo que no hayan copiado o intentando copiar. Hasta alguna SLR de Nikon y la Mamiya 645. Una de las que no consiguieron hacer funcionar nunca es una versión de las Robot.

No quiero pensar de dónde pueda salir la carne para esas hamburguesas.
Todo lo anterior dicho en tono de humor y sin acritud, claro.
Saludos cordiales

Valentín
JCS ha dicho que…
Sr Sama,
Bromas aparte, como estudiante me topé con muchos "la ley de..." "principio de..." y el nombre que aparecía era ruso, en física, matemáticas, química etc. Rusia es un gran país que ha aportado grandes hombres y mujeres en las Ciencias, artes, música, literatura, deportes, ¿qué tal ajedrez? y desde el Sputnik (el satélite no la vacuna) hasta las primeras misiones Apollo estuvieron por delante de los yankees.
Otra cosa es el sistema político 1917-1991, en mi opinión nosotros tampoco estamos en condiciones de presumir con lo que tenemos.

Volviendo a la fotografía tanto americanos como rusos expoliaron todo lo que pudieron de los restos del III Reich (Operación paperclip y otras), que seguramente fueron clave en el desarrollo de las respectivas industrias ópticas de ambas potencias hegemónicas, desde luego a nadie importó si los "recursos humanos invitados" por Washington y Moscú habían estado afiliados al partido nacionalsocialista...

Un saludo.
JCS
Valentín Sama ha dicho que…
Totalmente cierto, JCS,

Lo que no quita, que –según mi experiencia– los aparatos para soviéticos para «consumo», en general, son han sido muy toscos, desde las cámaras a los vehículos e incluso material de guerra.

Hace años, por extrañas circunstancias, tuve ocasión y necesidad de usar material soviético para visión nocturna... ver, lo que se dice ver, se veía, pero «el enemigo te hubiese detectado a distancia por el sonido del funcionamiento.

También el popular AK-47 me parece una chatarra comparado con otras alternativas, bien es cierto que más caras.

Saludos cordiales
V
Aqazul ha dicho que…
Magnífico artículo.
A parte de la historia fotográfica, me ha sorprendido y parecido muy interesante el recorrido realizado por el precario, pero aparentemente efectivo, sistema de protección infantil-juvenil.
Me ha hecho recordar la creación de escuelas taller y casas de oficio que proliferaron por nuestro país a finales de los 80. Formación académica e inserción laboral como salida para tantos menores en situaciones socialmente desfavorecidas.
Un saludo.

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