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Leica CL y sus ópticas dedicadas: ¿una «leyenda negra» más? (II)

Tras el análisis sobre la historia,  diseño, construcción y características de la Leica CL, en esta segunda parte de la prueba de la «compacta» de Leica ofrecida en paralelo durante un breve tiempo a su sistema «M», me extenderé sobre el controvertido tema de la supuesta «incompatibilidad» de sus ópticas dedicadas –Summicron-C 40 mm f/2 y Elmar-C 90 mm f/4 y sus equivalentes M-Rokkor de Minolta– con el resto de cuerpos Leica de bayoneta «M».

Leica Summicron-C 40 mm f/2 y M-Rokkor 90 mm f/4 (AKA Leica Elmar-C 90 mm f/4): 24 mm y 61 mm (hasta la montura) respectivamente  © Valentín Sama

Acerca de la supuesta incompatibilidad de las ópticas «dedicadas» Summicron-C 40 mm f/2 y Elmar-C/M-Rokkor 90 mm f/4 sobre cuerpos del sistema M:

Hago, para comenzar, un par de extractos del artículo anterior acerca de la Leica CL. La imagen inferior corresponde al manual oficial de la propia cámara CL.

En azul remarcado para la publicación, para más claridad © Leica

«El propio manual de la Leica CL (arriba) indica que la montura a bayoneta es idéntica a la de los modelos de cámara de la serie M. Sin embargo desde Leitz se expresaban ciertas reticencias acerca de usar –sobre esos mismos modelos– las dos ópticas «dedicadas»: las Leitz Summicron-C 40 mm f/2 y Elmar-C 90 mm f/4.»

Un poco más adelante:
...«desde el momento del lanzamiento de la CL, desde Leica, se deslizó que la pareja de ópticas «dedicadas» Leica Summicron-C 40 mm f/2 y Elmar-C 90 mm f/4 ...no era recomendable para ser usada sobre cuerpos Leica M distintos de la Leica CL, debido a diferencias en la leva de acoplamiento telemétrico de dichos objetivos...»

© Leica

© Leica

Cortesía de José Fernández-Pacheco, he aquí una versión francesa del folleto 120-50 mencionado en el manual de la Leica CL. No es difícil entender, incluso para los que no se manejen con soltura en francés, temas como los objetivos «M» proscritos sobre la CL así como los argumentos relativos a las levas de acoplamiento telemétrico para indicar que «...el enfoque preciso mediante el telémetro no es por tanto posible...» (las negritas son mías...)

Pero vamos a ver: si la montura es idéntica (M y CL) y los objetivos de la serie «M» acoplan telemétricamente sin problema (1) sobre la CL y otro tanto ocurre con los «dedicados» Summicron-C 40 mm f/2 y Elmar-C 90 mm f/4 sobre la CL... ¿dónde está el supuesto problema?
Si las levas de enfoque de los objetivos fuesen incompatibles, no se obtendría un enfoque correcto –por ejemplo– bien a infinito, bien a la distancia mínima de enfoque, bien –finalmente– a otras... ¿no es eso?

Summicron-C 40 mm f/2 a f/5.6-8 sobre Leica CL y Kodak Ektar 100. Enfocado sobre el borde anterior del muro © Valentín Sama

Las pruebas: una opinión razonada
Afortunadamente, ahora, con la disponibilidad de cuerpos de cámara Leica M dotados de sensores CMOS –que permiten «Live-View»– tenemos muy fácil comprobar la correspondencia del enfoque telemétrico en el visor de forma inmediata con su correspondiente en el plano focal... esto es, ni más ni menos que su precisión. Dicho de otra forma: detectar cualquier desviación al instante. Y eso es lo que he hecho con los Summicron-C 40 mm f/2 y Elmar-C/M-Rokkor-C 90 mm f/4 (2) sobre cuerpos Leica M digitales. Os anticipo los resultados: simplemente perfectos. A ello, he sumado pruebas de campo, además, con distintos operadores. Pero, hay uno o dos caveat... sí.

© Valentín Sama

El primero es ya bien conocido: las bases física y eficaz más cortas del telémetro de la Leica CL respecto a las Leica M, (arriba) ofrecen una capacidad de discriminación inferior, lo que supondría menor capacidad de «acertar» con el punto óptimo de enfoque. Eso es así, pero... estábamos hablando de supuesta «incompatibilidad» de objetivos Leica C sobre Leica M. A la inversa, ¿no es eso?

El «focus throw»

Bien, pues aquí va mi teoría acerca del segundo caveat: la dependencia del concepto del «focus throw» (3), «tiro de enfoque», o quizá mejor expresado, «ángulo de giro del aro de enfoque para llevar una óptica de infinito a una distancia más corta determinada».
Desde el punto de vista mecánico, podríamos hablar de desmultiplicación, y ello, ese ángulo de giro, para una focal dada, depende del diseño, de la concepción de la helicoidal de enfoque. Para un objetivo dado, por supuesto de enfoque clásico manual (focal, montura, etc.), se puede abarcar esa gama de distancias de enfoque mediante giros más o menos amplios del aro destinado a ello: lo decide el diseñador.
La leva de enfoque estará calculada en virtud de ese «throw». ¿Ven Uds. hacia donde avanzamos?

M-Rokkor 90 mm f/4 sobre Kodak Ektar 100, con Leica CL © Valentín Sama

Así, si deseamos una capacidad de enfoque, muy rápida, para tomas de acción, quizá prefiramos un «throw» corto... al tiempo que un «tiro» largo –mecánicamente más desmultiplicado–  nos permitiría, muy probablemente «afinar» más el punto óptimo del enfoque en la siempre crítica «mancha» del telémetro, pero ello a costa de necesitar realizar más giro del aro de enfoque y quizá incluso, bien cambiar el agarre con la mano, bien tener que ir a posiciones incómodas de la misma.
Se trata de algo muy parecido a la desmultiplicación del volante de la dirección de un automóvil: para uso deportivo –y un extremo sería la F1– se utilizan direcciones muy directas con poco giro de volante para una acción muy rápida de corrección de trayectorias. Para poder ver de forma gráfica ese efecto del «throw» he realizado una fotografía especial (abajo).

A la izquierda el M-Rokkor 90 mm f/4 para la Leica CL, y a la derecha el Elmarit-M 90 mm f/2,8 destinado a las Leica-M. Los dos de diseño estándar, no teleobjetivo. Ambos ajustados a la distancia mínima de enfoque de 1 metro. Sin embargo, en el espejo, viendo la parte posterior, podemos comprobar –resaltadas mediante asteriscos– las posiciones que ocupan sus respectivas marcas de «infinito»: ¡el ángulo de giro del aro de enfoque, el «throw» para ese enfoque, es mucho más corto en el M-Rokkor que en el Elmarit-M! © Valentín Sama

Y eso es loa que tienen los objetivos Summicron-C 40 mm f/2 y Elmar-C/M-Rokkor 90 mm f/4: un throw relativamente corto, y ello –probablemente– en aras de la compacidad buscada para sus barriletes. 

Los objetivos dedicados para la Leica CL no son los únicos con «throw» corto: destinado a las Leica M, el objetivo Leica Summarit-M 75 mm f/2,5 es famoso por su «throw» especialmente corto y unos lo aman por eso al tiempo que otros lo odian por lo mismo... ¡Fíjense en lo corto del recorrido de 90 cm a infinito! De hecho, la escala de profundidad de campo resulta casi «de adorno» por la forzada proximidad de las marcas. © Valentín Sama

Veamos ahora unas pocas tomas, bien reveladoras


Summicron-C 40 mm f/2 a f/2 (1973) sobre una Leica Monochrom Typ 246 (2015) con enfoque por telémetro. ¿Compatibilidad de montura y enfoque? ¡Por supuesto! © Valentín Sama

Summicron-C 40 mm f/2 a f/8 (1973) sobre una Leica Monochrom Typ 246 (2015) con enfoque por telémetro © Valentín Sama


Summicron-C 40 mm f/2 a f/4 sobre Leica Monochrom Typ 246, con enfoque por telémetro. © Rafael Roa

Summicron-C 40 mm f/2 a f/5,6 sobre una Leica Monochrom Typ 246 con enfoque por telémetro. A observar las pinceladas de pintura © Rafael Roa

Rafael Roa poniendo a prueba la compatibilidad de las ópticas dedicadas para la Leica CL sobre cuerpos de cámara Leica M. "Spoiler": prueba superada © Valentín Sama
Web de Rafael Roa

Para encuadrar con el Summicron-C 40 mm f/2 sobre una Leica-M, puesto que ni existe, ni por tanto se activa, el marco de encuadre para esa focal, hemos podido comprobar que se consiguen encuadres notablemente precisos activando manualmente (palanca exterior) el encuadre para 35 mm. Pues que esos marcos son siempre muy conservadores y muestran siempre algo menos de lo abarcado por el objetivo...

Concretando:

En mi opinión, ¡esa menor capacidad de discriminación del punto telemétrico de enfoque por fracción de ángulo de giro del aro de enfoque,  que puede conducir a una menor precisión de enfoque, si bien se trataría en realidad de una cuestión de error de apreciación visual del operador!
Pero no tiene que ver directamente con una supuesta diferencia de la curva de la leva de enfoque del objetivo y su interrelación con el «tambor palpador» en el lado de la cámara: la leva tendrá un perfil y recorrido diferente, pero simplemente impuestos por el «throw»: igual que cualquier objetivo de la serie Leica-M que tenga un «throw» mayor o menor según su diseño, distancia mínima de enfoque, etc., etc.

M-Rokkor 90 mm f/4 a f/4 y a 100 cm de distancia, sobre Leica Monochrom Typ 246. Enfoque por telémetro © Valentín Sama

© Rafael Roa

Así pues, ¿un enfoque potencialmente más crítico con objetivos Leica C sobre cuerpos Leica M?: afirmativo, por el «throw» más corto. ¿Un enfoque más crítico en general sobre las Leica CL?: afirmativo, por un lado para aquellos objetivos –C o M– de «throw» más corto, y por otro por la base más corta del telémetro.
¿Incompatibilidad? ¡En absoluto, según mis comprobaciones! 

Una cuestión de precisión mecánica

Otra cuestión sería –para cualquier objetivo de «throw» corto– que las helicoidales sufriesen de juegos mecánicos: en ese caso podría llegar a ser muy problemático encontrar el punto exacto de coincidencia del telémetro a un lado y otro del punto de juego. Imagínense un volante de dirección muy directa de un Fórmula 1 con juegos mecánicos...
Por cierto, ¿juegos mecánicos en un objetivo Leica de enfoque manual de series M o C? Poco probable.
Y por supuesto, para los muy exquisitos o para los que adolecen de problemas de visión, siempre queda la confirmación de enfoque en Live-View en aquellas cámaras que lo ofrecen, y ello tanto para objetivos «M» como «C»...

Con los angulares, lógicamente, con su mayor profundidad de campo, pocos problemas. Aunque parezca increíble por su mínimo grosor, este MS-Optics Super Perar 21 mm f/4,5 incorpora leva para el acoplamiento telemétrico. Debido a su focal, se utiliza un visor externo © Valentín Sama

MS-Optics Super Perar 21 mm f/4,5 (arriba); a plena apertura, con Leica CL, enfocado telemétricamente sobre el generador más cercano; sobre Kodak Ektar 100. A pesar de la corta focal, al estar a plena apertura, sólo los primeros planos están 100% a foco © Valentín Sama
 

Summicron-C 40 mm f/2 y M-Rokkor 90 mm f/4

No he podido evitar la tentación de realizar la prueba técnica de estos dos objetivos «vintage», recordando a los lectores un detalle curioso reflejado en el primer artículo sobre la CL: a pesar de las indicaciones en contra, los M-Rokkor 90 mm f/4 estaban fabricados por Leitz en Wetzlar, dentro del complejo acuerdo de colaboración de la época.
Por cierto: para rematar el aspecto de las «incompatibilidades» los resultados obtenidos han sido enfocando telemétricamente los objetivos de 1973-76 con un cuerpo de Leica M actual. Para más desafío, con uno digital. (4)

Leica Summicron-C 40 mm f/2

© Valentín Sama

Tal como dicen los jóvenes ahora... ¿cómo se te queda el cuerpo? Hasta casi 100 l/mm en el centro desde f/2,8 acompañadas de más de 80 l/mm a plena abertura para la esquina. Con el mejor punto para f/5,6.
A partir de f/8 se inicia la esperada pérdida por difracción y se entiende por qué los diseñadores de esta pequeña óptica decidieron no incorporar el valor de f/22...
Una nota importante: a f/2, el contraste en las esquinas es muy bajo, y a f/2,8, bajo. Se recupera notablemente ya a f/4.
El viñeteo a plena apertura es del entorno de dos puntos, algo de esperar para una focal semiangular de 40 mm y desaparece prácticamente desde f/4.

© Leica

El diseño doble Gauss de seis lentes en cuatro grupos es de alta simetría, lo que hace que la distorsión –en acerico– sea casi imperceptible. La lente frontal es en vidrio de alto índice de refracción, y parte de los vidrios ópticos empleados son del propio laboratorio de diseño y producción que disponían en Leitz en la época (5). En suma: un excelente objetivo nunca suficientemente valorado, cuyo punto flaco principal sería –lo veremos en las tomas de campo– su tendencia al «flare» con luz de contra: los revestimientos, aún muy avanzados, no son de la era del «multicoating».

M-Rokkor 90 mm f/4

© Vañentín Sama

Una pequeña óptica –61 mm x Ø 51 mm– de un rendimiento que me ha sorprendido por lo alto, que tiene todo el aspecto de haber sido calculado para ser utilizada a su plena apertura de f/4. De esa forma, su luminosidad relativamente modesta de f/4 –probablemente en aras de compacidad– se muestra como valor de trabajo de pleno derecho. Sigue el esquema clásico de Elmar, de cuatro lentes en cuatro grupos, con una ligera variación en el carácter del cuarto elemento.

© Leica

Este objetivo es, por otra parte, bastante sensible a la difracción, que se manifiesta un poco antes de lo previsto para su focal, ya desde f/11-16.
Para su focal de 90 mm, la distancia mínima de enfoque es bastante interesante, y se alcanza, tal como indico más arriba, con un «focus throw» muy corto, con un giro de tan sólo 120 grados del aro de enfoque.

Un 90 mm f/2,8... ¿es tabú?

Una vez metidos en «jardines» vamos a tocar otro tema conflictivo; según la versión oficial, debido a la relativamente corta base del telémetro de la CL, no deberíamos emplear aberturas más amplias de f/2 y f/4 para focales del entorno de los 40 mm y 90 mm respectivamente, que son los límites marcados por las ópticas «dedicadas»... razón de más para tomar un Elmarit-M  90 mm f/2,8 (1990). y acoplarlo sobre la simpática Leica CL

«Otto» en un pasado acto de servicio © Valentín Sama

Para esta prueba he pedido la colaboración –una vez más– (6) de «Otto» mi jardinero favorito., que veremos que posa con discreción mayor aún de la habitual.
En la toma de prueba Otto estaba «trabajando» entre unas pilas de CDs fotografiadas a 45 grados aproximadamente. Cogido de improviso, sólo se adivina su musculoso brazo izquierdo y la pala. Y ahí es donde enfoqué el Elmarit-M 90 mm f/2,8 mediante el telémetro de la CL. Y lo hice, perversamente, a la distancia mínima de enfoque y precisamente a f/2,8: «peor imposible». Os muestro un sector muy ampliado del encuadre. Además de a Otto, tenemos los cantos de los CDs para examinar.

Otto con el foco ajustado mediante el telémetro de la Leica CL sobre su brazo izquierdo y la pala. Con los parámetro de la toma, la profundidad de campo es endiabladamente reducida. © Valentín Sama

Acto seguid realicé dos tomas adicionales, produciendo intencionadamente desajustes absolutamente «homeopáticos» del enfoque por telémetro, hacia «lejos» y hacia «cerca»...

Otto con el foco ligerísimamente desajustado «hacia lejos»... © Valentín Sama

Otto con el foco ligerísimamente desajustado «hacia cerca»... © Valentín Sama

Las diferencias son mínimas y el grano de la película (sector muy ampliado) no pone las cosas fáciles, pero ni conclusión es clara: ¡Ya lo creo que se puede usar un 90 mm f/2,8 a su máxima apertura de f/2,8!
A pesar de la relativamente corta base de telémetro de la Leica CL, la precisión de ajuste de todos los elementos de la marca, lo permite. Otra cosa es que estemos dispuestos a correr ciegamente sobre el filo de la navaja.

Leica Summicron-C 40 mm f/2 y Minolta M-Rokkor 90 mm f/4 (fabricado por Leitz): una pareja bien avenida para la Leica CL que es compatible con los cuerpos Leica-M. Con los parasoles específicos retraídos © Valentín Sama

Conclusiones:
Si tus objetivos y cuerpos de cámara Leica no han sufrido ninguna calibración anómala, disfruta cruzando objetivos dedicados para CL sobre cuerpos M y viceversa. Ellos te agradecerán la atención, y los resultados serán excelentes. En todo caso, gradúa tu vista en un buen optometrista  –especialmente en lo que concierne al posible astigmatismo– a fin de poder afinar bien con esos inefables telémetros...
Y si dispones de un moderno cuerpo Leica con CMOS y Live View, siempre puedes comprobar... lo más probable es que se esfumen tus dudas.


En un próximo artículo: Leica CL, manejo y prueba de campo

Summicron-C 40 mm f/2 a f/4; a 80 cm,  sobre Kodak Ektar 100 con Leica CL © Valentín Sama

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(1) Excepto por la base más corta del telémetro de la Leica CL, lo que ofrecería una capacidad de discriminación inferior.
(2) El M-Rokkor 90 mm f/4 es –salvo grabados– idéntico al Elmar-C 90 mm f/4 y de hecho, esos objetivos fueron fabricados «bajo mano» por Leitz en Wetzlar.
(3) Es un término inglés, que nos servirá para simplificar, a falta de otro mejor, al menos por el momento-
(4) Esto es algo que tiene Leica, y es parte de su valor... y coste de productos: es para descubrirse ante un fabricante que trabaja con precisión tal que –tal como he comprobado– objetivos fabricados hace casi medio siglo acoplen telemétricamente de forma impecable, no ya con un cuerpo de cámara actual, sino además, con uno digital. El cálculo necesario para el sensor y su correspondiente paquete de filtros es sencillamente impresionante. 
(5) Según Erwin Puts.
(6) Utilizo a Otto, en mis «bodegones» de pruebas, asomado muy discretamente por alguna esquina, a fin de poder identificar más fácilmente tomas realizadas con diferentes parámetros de ajuste.

Comentarios

JCS ha dicho que…
Sr Sama, excelentes artículos en especial esta segunda parte, gran trabajo.
Me sorprende la falta de comentarios que deberían generar estos artículos, al mismo tiempo me sorprende la cantidad de seguidores y comentarios que generan youtubers que, en tareas equivalentes a las suyas jamas son capaces de fundamentar ninguna apreciación o afirmación sobre el quehacer fotográfico con datos, mediciones etc que sustenten el discurso.
Es evidente que lo que prevalece es el "opinionismo" basado en: digo lo que me sale de los c****** porque de todos modos una legión de descerebrados seguirán entrando al canal dando likes.
Es lo que hay.

Un saludo.
JCS
Valentín Sama ha dicho que…
Muchas gracias por las amables palabras, JCS,

Es cierto que esos artículos llevan una gran carga de trabajo, incluyendo la de hacer las mejores fotos de producto posibles.
Pero en cuanto a la respuesta, es triste, pero tal como Ud. muy bien dice... «es lo que hay».

A muchos les resulta ya difícil o incómodo leer y prefieren ver un vídeo en el que alguien expresa cosas de forma generalmente histriónica. Hasta en DP Review han caído en ello...
Otros, lo hacen con gracietas...

Aunque uno se ve a veces como saltando hacia adelante, en soledad, desde la trinchera, siempre queda el sentimiento de haberlo hecho lo mejor posible.

Saludos cordiales

Valentín Sama
JCS ha dicho que…
Sr Sama,
Suscribo su último párrafo al 100%, muchas veces siento lo mismo.
Espero que por lo menos se divierta haciendo estos artículos.

Un saludo.
JCS
José A. Nicolás ha dicho que…
Estimado Valentín,

Quería agredecerle su artículo, este y todos los demás.
Aunque no tenga nada que aportar a la información expuesta (carezco de Leica's, sí algún Rokkor de montura propia) no quería dejar pasar la ocasión para, como decía, dar gracias por compartir e informar con su habitual y exquisito gusto.

Soy de los que espera, casi con ansiedad, una nueva entrega de sus apreciados artículos, sin olvidar las ilustrativas imágenes que son un verdadero gozo visual.

Posiblemente no haya más comentarios precisamente por la información tan completa que incluye (por mi parte veo compliado poder aportar algo más) pero espero que no sea ello un freno y que podamos seguir disfrutando de más entradas en su querido blog.

Antes de despedirme quería comentar algo que creo que se lee entre líneas en el artículo, y es la desfavorable publicidad, respecto a compatibilidades, por parte de Leica de los objetivos presentados junto a su cámara CL por puro interés (en favor de sus ópticas), basándose en otro elemento del conjunto que sería la menor capacidad de enfoque del cuerpo CL.
Digamos (y esto ya es una apreciacion más personal) que cabe la posibilidad de que a la casa Leica le escociera las buenas ventas de una cámara menor dentro de su catálogo, coproducida con otra empresa (japonesa) del sector, y que estaba reduciendo las ventas de sus cotizados y legendarios cuerpos.

Después vendría esas Minolta CLE para dar otra vuelta de tuerca a la evolución de la montura M, pero creo que eso ya es otra historia bien distinta.

Saludos cordiales
José Alberto
Valentín Sama ha dicho que…
Muchas gracias por sus amables palabras y bien razonados argumentos, estimado José A. Nicolás.

Si pudiese, analizaría también una CLE, pues su disposición de mandos me parece muy interesante. Pero los precios, al igual que los de las CL, no son muy asequibles.

Algo que que no hemos considerado, pero que sí cita algún otro autor es cuánto podría facturar Minolta por la fabricación de los cuerpos de CL, así como, cuánto facturaría Leica a Minolta por la fabricación «bajo mano« de los M-Rokkor 90 mm f/4.

Ya se sabe... no todas las parejas son «para siempre».

Realizar estos artículos es un buen ejercicio «mental» para mí, y me parece muy sano, mientras pueda hacerlo. Gracias por las palabras de ánimo que recibo por su parte y la de otros lectors.

Saludos cordiales

Valentín Sama
Unknown ha dicho que…
Muchas gracias Valentín por los artículos tal detallados y bien ilustrados sobre la Leica CL. Parece una cámara realmente interesante, para mi que soy amante del 40mm (realmente un 20mm sobre una Pen-F) sería mi cámara perfecta junto al Summicron-C40 si me animo a volver a disparar en 35mm.

Con estos artículos queda claro que la reducción de la base del telémetro respecto a otra M no pasa una factura demasiado elevada y personalmente me encanta la cámara a nivel estético.

Por desgracia los precios, como los de todas las Leicas se han disparado en los últimos años, por no hablar del precio de la película (más aun si sumamos relevados y escaneados...)

Muchas gracias por esta serie!!!

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