Reconozco que me gustan las agujas, finas, punzantes. Realmente, y para ser exacto, me refiero a las agujas exposimétricas, esas que utilizan algunos fotómetros «antiguos». No sólo las agujas que vienen en los visores de las cámaras, también las agujas de los fotómetros de mano, estas últimas con un encanto especial. © Valentín Sama La aguja nunca debería haber desaparecido de los visores de las cámaras, la comprensión de la exposición correcta mediante un indicador tan simple es, a mi juicio, una esencia para aprender a exponer correctamente. Digo esto sin acritud ninguna, la realidad es que siempre me sentí un poco desorientado por el exceso de información que aparece en los visores. Ya desde la Nikon F90x comprendí que las cámaras avanzaban hacia la tecnología desbocada que hoy día nos gobierna, cuanto más algunos visores electrónicos que nos ofrecen incluso los histogramas RGB sobreimpresionados en la imagen. Ante tanta locura de información que debe gestionar el ojo solo pued...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004