Ahora, que parece que hay un cierto «hype» (*) con la expedición Artemis II, me parece oportuno publicar una versión revisada del artículo publicado en nuestra Albedo Media, nada menos que hace aproximadamente 11 años (1). La historia es tan sorprendente como entrañable: poco tiempo después de la muerte –en 2012– del astronauta Neil Armstrong, uno de los dos hombres sobre la superficie en el primer vuelo histórico hasta nuestra luna, Carol, la viuda del mismo, encontró unos «trastos» dentro de una bolsa, en el domicilio familiar, en un armario entre sus pertenencias, y pensó que quizá podrían interesar al National Air and Space Museum… ¡Buen espíritu forénsico, o «arqueológico», Carol Armstrong! Carol Armstrong demostró tener un cierto espíritu científico, arqueológico o forénsico, al fotografiar «los trastos» enmarcados por sendas cintas métricas para dar la sensación adecuada de escala. Tal como era de esperar, un equipo de tres «curators» del museo salió «disparado»...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004