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Mostrando las entradas etiquetadas como Fotografía e Inteligencia Artificial

Fotografía e Inteligencia Artificial (XXVII)

Volvamos a la habitación donde nos dejaron a solas con un ordenador diciéndonos que podría ser nuestro día de suerte y que, si decidiéramos utilizar la máquina, seguiríamos siendo fotógrafos. Imaginemos que han pasado un par de horas y no se nos ha ocurrido ninguna pregunta. Que seguimos en shock, llenos de dudas y cuestiones sin respuesta. La habitación está desnuda como un solar abandonado: cuatro fluorescentes en el techo, una mesa donde reposa el ordenador, un par de sillas y una estantería llena de polvo y de ausencia. El único estímulo podría venir de la máquina, de su algoritmo, de la creación de imágenes de un modo accesible, indoloro, rápido, efectivo, silencioso, cómodo, barato, relajado, seguro, preciso, limpio, extraordinario e infinito. Hay que reconocer que la tentación es grande.  Y encima no nos piden nada a cambio, no nos imponen límites, no debemos abandonar nuestra vida cotidiana. Solo olvidarnos de la cámara, los desplazamientos y las esperas, y entrar un rato e...

Fotografía e Inteligencia Artificial (XXVI)

Imaginemos que le quitamos a la fotografía las cámaras, los móviles, el escáner, los filtros, las lentes, el trípode, los sensores, el disparador de cable, los carretes, las bolsas o mochilas donde llevar el equipo, las ampliadoras, los adaptadores, el fotómetro, las pantallas reflectoras, el nivel de burbuja, los fondos, el flash, las cajas de luz, el vestuario, los negativos, el revelador, el baño de paro y el fijador. Que también le quitamos los lugares que tarde o temprano visitaremos, los mapas, las indicaciones de nativos y lugareños, los madrugones, las caminatas cuesta arriba o cuesta abajo, las esperas, los bocadillos sentados en una roca, saludar a quienes se cruzan en nuestro camino (o nosotros en el suyo), la fatiga, los pies fríos, la frente empapada, orinar detrás de unos arbustos, limpiarte el culo con papel de periódico, saltar una valla, pedir permiso para saltarla, beber agua de la botella o de un manantial, caminar, volver a beber agua, caminar, beber agua de nuevo y...

Fotografía e Inteligencia Artificial (XXV)

¿Os acordáis de Marta? Ojalá sea así. Esa fotógrafa a la que pedimos realizar una fotografía de paisaje y que luego intentase replicarla usando inteligencia artificial. Pues ahora vamos a hacer algo parecido, pero esta vez le pediremos a un fotógrafo que nos cuente cómo hace una foto y vamos a compararlo con el proceso seguido por un programa de IA para generar una imagen similar.   En esta ocasión le vamos a pedir el favor a nuestro amigo Leopoldo, de aquí en adelante Leo, quien lleva muchos años haciendo fotos de viajes, naturaleza, street photography y también algo de fotografía aérea. Para esta prueba le preguntaremos cómo realiza una foto de, por ejemplo, algún parque nacional que nos sea conocido, y luego veremos el modo en que el algoritmo genera imágenes. Como la otra vez, este es también un pequeño ejercicio de visualización puesto que iremos explorando el desarrollo de creación o generación de una foto y podremos irlo imaginando en nuestra mente. Vamos allá. Comenzam...

Fotografía e Inteligencia Artificial (XXIV)

Hoy vamos a descansar un poco y a olvidarnos de teorizar para hacer algo más práctico. Hoy vamos a usar nuestra imaginación y vamos a visualizar, que son acciones fundamentales a la hora de hacer fotos. Y vamos a empezar imaginando a una fotógrafa, a la cual yo llamaré Marta, pero podéis nombrarla como queráis. Da igual su apariencia, aunque yo la visualizo como de estatura mediana, complexión atlética y de pelo liso y teñido de rosa. La edad la podéis poner vosotros. El caso es que a Marta le gusta la fotografía de naturaleza y le vamos a pedir un favor relativamente sencillo. Bueno, dos favores. El primero es que haga una foto de un atardecer a la orilla del mar. El segundo, que genere a través de un algoritmo una imagen parecida a la que haga con su cámara. Por supuesto, vamos a imaginar que ella, además de hacer fotos, sabe utilizar la IA. Marta es, ante todo, una persona moderna (no como yo). © Fernando Puche Para que no se sienta demasiado presionada, le decimos que elija el sit...

Fotografía e Inteligencia Artificial (XXIII)

Quizá uno de los problemas con que nos enfrentamos a la hora de definir al autor de una fotografía (incluso eliminando el referente físico de la misma) tiene que ver con el esfuerzo, con la parte física que siempre se asoció al hecho de realizar una foto. Y no me refiero al esfuerzo titánico que supone hacerla desde la cima de un ochomil, a bordo de un velero que circunnavega el globo terráqueo o rodeado de hielo camino del Polo Norte mientras se arrastra un trineo de cincuenta kilos de peso. Hace mucho, pero mucho, que el esfuerzo que supone realizar una fotografía ya no es mérito suficiente para valorarla sobre cualquier otra consideración. Y, sin embargo, hasta ahora a la persona que reclamaba ser autora de una fotografía se le presuponía un esfuerzo, una mirada sobre el entorno, un desplazamiento, una cierta actividad física fruto del manejo del equipo, la búsqueda de un motivo, el hecho de moverse en un espacio determinado, la realización de una, pocas o muchas instantáneas. Se tr...

Fotografía e Inteligencia Artificial (XXII)

Bien; de momento es verdad que la IA no ha acabado con la fotografía (ni siquiera con el carrete), y esperemos que no lo haga. Pero lo que sí ha hecho ha sido poner de nuevo la mirada sobre la figura del autor. Porque, vamos a ver, ¿quién es el autor de esa imagen magnífica y realista que nos devuelve el algoritmo a partir de una orden nuestra? ¿Es autor o autora quien ejecuta, quien piensa, quien ordena, quien proyecta? ¿Solamente quién hace todo esto? La fotografía, para variar, no ha sido ajena a este apasionante debate, pues desde su misma invención ha estado sujeta a numerosas críticas que reducían el papel de la persona que utilizaba una cámara de fotos al de un mero asistente técnico. Recordemos que, según esta visión, el fotógrafo no creaba nada, solo copiaba la realidad. Tuvieron que pasar años y argumentar mucho para convencer a los más escépticos de que esa misma persona que se ocultaba bajo el trapo negro extraía del entorno una representación sesgada en un momento concreto...