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«Cariño, mira lo que he encontrado en un armario»...

Ahora, que parece que hay un cierto «hype» (*) con la expedición Artemis II, me parece oportuno publicar una versión revisada del artículo publicado en nuestra Albedo Media, nada menos que hace aproximadamente 11 años (1).
La historia es tan sorprendente como entrañable: poco tiempo después de la muerte –en 2012– del astronauta Neil Armstrong, uno de los dos hombres sobre la superficie en el primer vuelo histórico hasta nuestra luna, Carol, la viuda del mismo, encontró unos «trastos» dentro de una bolsa, en el domicilio familiar, en un armario entre sus pertenencias, y pensó que quizá podrían interesar al National Air and Space Museum… 

¡Buen espíritu forénsico, o «arqueológico», Carol Armstrong! 

Carol Armstrong demostró tener un cierto espíritu científico, arqueológico o forénsico, al fotografiar «los trastos» enmarcados por sendas cintas métricas para dar la sensación adecuada de escala. Tal como era de esperar, un equipo de tres «curators» del museo salió «disparado» hacia su vivienda. En los 45 años aproximadamente tras el vuelo del Apollo 11, nadie (excepto Neil…) había tenido conocimiento del paradero de la bolsa y sus artefactos… sin comentarios. 

Ajustes para 1, 6, 12 y 24 fps además de «Time», en la «Apollo 11 Data Acquisition Camera» para película de 16 mm. A observar que al poder fotografiar a 1 f.p.s., tal como indica su nombre, para «adquirir datos» de la actividad sobre suelo lunar, actúa en cierto modo como un «time lapse», en este caso con el fin de poder fotografiar para aplicaciones científicas con aprovechamiento máximo del metraje disponible de película. 

Lo que había encontrado la familia de Neil era el «Temporary Stowage Bag» o «TSB», también conocido popularmente entre los astronautas como el «McDivitt Purse» y contenía entre otras joyas (2), la cámara «de cine» para película de 16 mm empleada para hacer tomas cinematográficas sobre la superficie lunar. 

Uno de los fotogramas «capturados» por la Data Acquisition Camera. El momento (que tanto parece incomodar a algunos) es real e histórico.

Esta cámara tuvo menos protagonismo histórico no sólo porque la calidad de las imágenes no era muy alta, sino también porque las Hasselblad se lo llevaron debido a su mayor operatividad, y… sí: ¡mayor calidad de imagen!. Nada que ver –tampoco en el espacio, amigos– entre un fotograma de 16 mm y uno de 6x6 cm… 

Un arnés de seguridad… espacial. «Just in case». Si conoces las necesidades de su posible empleo (abajo)...¡resulta muy impresionante!

La historia de la razón por la que todos esos «trastos» accesorios acabaron dentro de esa bolsa era mejor leerla –por lo muy interesante que nos parecía– en el largo post publicado en el Blog (3) del National Air and Space Museum, pero entre ellos hay algo muy interesante: un arnés de seguridad que hubiese servido a un astronauta para «acercarse en paseo espacial» desde la famosa «araña» «Eagle» hasta el módulo de comando, caso de que a la vuelta hubiese fallado el acoplamiento entre ambos. 

Inicialmente, nos parece mucho más interesante que estos artefactos quedasen bajo el cuidado del National Air and Space Museum frente a ser subastados, como ocurrió en su momento con una supuesta «primera Hasselblad» en el espacio, de cuya autenticidad dudo mucho.

Ya que estamos... «vosotros sois muy jóvenes», pero, «no Virginia», : ¿sabías que la primera cámara en viajar al espacio usada por un ser humano, no fue una Hasselblad, ni una Zeiss Ikon Contarex, ni mucho menos una Nikon, sino... ¡una Ansco Autoset (1962) modificada!? Una compacta, vamos... con su  exposímetro de selenio.

Sí, con Walter Schirra. Eran los tiempos de las misiones Mercury y Gemini. 

¡Ah, por cierto!: también alguna Leica «saltó» al espacio, pero esa... es ¡otra historia, amigos!

Precioso «invento»... ¿no? Se usaba invertida sobre la empuñadura, y con un visor auxiliar externo adaptado al uso con los enormes cascos y su visera.


Por razones técnicas los eventuales comentarios no deben exceder en extensión las 1.000/1.500 palabras. estando sujetos a moderación.

(1) Artículo ya no disponible en ese medio
(2) Yo, cuento entre 18 y 20 «chismes»... ¿y vosotros?
(3) Lamentablemente, ahora no lo localizo
(*) De la publicidad encubierta de Nutella y de los pelos de Cristina Koch, ya –«si eso»– hablamos otro día...
Todas las imágenes © NASA y National Air and Space Museum 
Fuentes: National Air and Space Museum
Por: Michael Wardson

Comentarios

Justo Redondo ha dicho que…
Hace 50 años “pisar” y volver de la luna, fue un hecho extraordinario. Volver hoy, a “dar una vuelta”, no debería merecer ni un minuto de atención en los medios.
JCS ha dicho que…
Sr Sama,
Muy interesante, hace un par de días pensaba que en esta misión de la NASA hay un "cierto endorsement" , los astronautas llevaban el Omega X-33 desarrollado con la NASA y estándar desde la ISS en una muñeca y en la otra ¿respaldo mecánico en 2026? o un icónico Omega Moonwatch o un Breiting Navitimer Cosmonaute como el que llevó Scott Carpenter en 1962...
No me sorprendería que en la publicidad futura de estas casas de relojería aparezcan estos señores, sabemos que hoy en día un reloj en la muñeca para muchos es mas un símbolo de status o afición coleccionista que un instrumento funcional.
¿El objetivo de la cámara de 16mm es un Kern?

Gracias. Un saludo.
JCS
Valentín Sama ha dicho que…
Totalmente de acuerdo, Justo. Pero aprovechamos para «soltarnos el pelo» y hacer publicidad encubierta de pócimas. Creo que ahora se llama «placement».
Valentín Sama ha dicho que…
Igualmente... totalmente de acuerdo. Además del «truqui» de la Nutella volante (nick, nick...), veo que ha sido un observador especializado en el tema relojes «de pulsera». Me llamaron la atención, pero no supe identificarlos. Todavía conservo, como recuerdo físico de mi padre, el Omega Speedmaster original que adquirió poco después de la expedición Apollo XI y que no mucho después me regaló. Me fue de ayuda en algún rally (Vuelta a Aragón) cuando mi excelente copiloto Javier Bailo (DEP) (*) se indispuso en alguna etapa. Una maravilla. Más de una vez he pensado adquirir alguna versión del «Moonwatch», pero siempre dudo...
Voy a observar el objetivo de la «DAC», pero creo que el que nos sacaría de dudas al respecto es Ignacio Benedetti. A ver si le podemos contactar.
Un afectuoso saludo.
Valentín
(*) Junto con Javier Lahoz, Eduardo Bueso y Fernando González
Valentín Sama ha dicho que…
JCS: Comprobado, es un KERN. Aunque ignoro la luminosidad. ¡Saludos! V
JCS ha dicho que…
Sr Sama,
Los Omega de aquellos tiempos son fieles al diseño que utilizó la NASA en el programa Apolo, posteriormente se realizaron en los calibres modificaciones sobre el diseño original. Creo que lo idóneo es conservar el suyo (aparte del valor sentimental) en las mejores condiciones posibles y si es necesario un mantenimiento preventivo (limpieza, lubricación y regulación de marcha) sugiero hacerlo en la casa Omega para evitar chapuzas que pueden ser irremediables. Este reloj se revaloriza minuto a minuto -y mas uno de aquellos años- comprar uno nuevo es un desembolso de dinero exagerado. Hoy es un producto orientado al mercado del lujo y al coleccionismo.
Contemporáneamente Alpa era un fabricante de SLRs alucinantes (series 8-9-10-11) y usaban objetivos de óptica Kern. Estas cámaras siempre ma han impresionado por la robustez y calidad además de las estrambóticas soluciones técnicas que empleaban. Hace muchos años compré en Omnicon (Eisenstrasse) el libro de cámaras clásicas de Ivor Matanle pero apenas se describen resumidamente, no conozco ni libros ni información técnica de calado disponible en la red de estos instrumentos que hacen parecer "endebles" una Nikon F2 o una Leicaflex SL2.
Un saludo.
JCS

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