He hablado aquí de libros, regalos e influencias. El proceso creativo se nutre de múltiples cosas que llegan hasta nosotros: conversaciones, textos, fotografías, canciones, pinturas, películas, series… La lista puede ser interminable. Todo lo que queda atrapado en nuestra memoria es material susceptible de servir como semilla, catalizador o abono. O todo junto, claro que sí. También el congelador de tu casa, por supuesto. Especialmente si lo tienes repleto de cajas con película fotográfica. Y es que cada vez que lo abres piensas: ¿qué hago yo con esto? Os suena la pregunta, ¿verdad? Y la intentas responder como puedes a partir de tus referentes y tus obsesiones. Los míos los conocéis: el paisaje, la abstracción, el color, la Naturaleza, los tiempos de exposición prolongados, antiguamente la luz y más antiguamente los espacios espectaculares. Seguro que me olvido algo, pero ahí están muchas de mis semillas, mucho de mi abono. La obsesión por las exposiciones largas volvió a ...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004