Leica presenta su nuevo Summilux-M 50 mm f/1.4, dentro de la serie llamada «Classic Line» que supone –en teoría– la reedición de objetivos siguiendo lo más fielmente posible los diseños ópticos, mecánicos y estéticos de las ópticas originales, lo que harían de esta nueva óptica una emulación de la presentada nada menos que en 1959.
A continuación, inmediatamente abajo, vemos las del nuevo Summilux-M 50 mm f/1.4 «Classic Line»
El nuevo Summilux-M 50 mm f/1.4, por supuesto pre-aesférico, se suma a los objetivos «Classic Line»:
- Summaron 28 mm f/5.6 (reedición 2016)
- Thambar 90 mm f/2.2 (reedición 2017)
- Noctilux 50 mm f/1.2 (reedición 2021)
- Summilux 35 mm f/1.4 «Steel Rim» (reedición 2022)
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El nuevo objetivo «Classic Line» montado sobre una M11 © Leica |
La cosa podría quedar ahí, con la peculiaridad de que –para los estándares de Leica– la nueva óptica, con su PVP de 3.850 € sería incluso de precio asumible, pero, personalmente, he decidido «rascar» un poco más bajo la piel. Porque esta versión actual recién presentada sería nada menos que la quinta desde 1959. Por tanto: ¿de verdad sería «igual» que la original? Y en ese caso, ¿de cual de las versiones?
«Spoiler»: no, no se puede hacer hoy día una réplica exacta de una óptica de hace más de medio siglo, pues unos cuantos de los vidrios ópticos originales no estarán disponibles. Pero, como compensación, disponemos de vidrios, y sobre todo revestimientos antirreflejos, más avanzados que pueden permitir hacer cosas muy interesantes; y a ello se ha puesto Peter Karbe, trabajando no sobre una sino sobre todas las versiones anteriores. Pero, ¿como se puede conseguir con medios modernos una estética de imagen similar a la de hace más de 50 años? Veamos.
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Todas aquellas referencias de vidrios ópticos –vigentes todavía en el año 2000– que llevan segmento amarillo (Plomo) y no están prácticamente disponibles. © Leitz |
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Summilux-M 50 mm f/1.4 (V1, 1959) |
La versión original, que llamaremos «V1» (arriba) se produjo en cantidades relativamente pequeñas, sólo entre 1959 y 1961 (1) y obedecía a un esquema de 5 grupos a partir de 7 lentes, de las cuales la 2 y la 3 estaban cementadas, así como la 4 y 5 (2). Con un diafragma de 10 palas, el diseño fue compartido entre Erich Wagner y el famoso Walter Mandler (de Leica Canadá). A notar, que esta primera V1 ya incorporaba el nuevo vidrio de Lantano («Lak9» en terminología Shott) desarrollado en primicia en el laboratorio de vidrios ópticos experimentales de la propia Leitz. Estuvo disponible simultáneamente en montura de bayoneta y de rosca.
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Summilux-M 50 mm f/1.4 (Version 2, 1961) |
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Esquema óptico del nuevo Summilux-M 50 mm f/1.4 «Classic Line»: es mucho más parecido a la Versión II de de 1961 que a la original de 1959 © Leica |
En esta versión actualizada del objetivo original –esférico– el diafragma sube de 10 a 12 palas, lo que redunda en un bokeh más dulce, al generar una abertura más redondeada.
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Creando una muestra experimental de vidrio óptico en un crisol de platino © Leitz |
Puede resultar curioso saber que Mandler no quedó –al parecer– totalmente satisfecho con esta V1, y así, en 1961 recalculó el diseño original y de forma silenciosa reemplazó la V1 con un diseño nuevo, también un 7/5, pero en el que los elementos 2 y 3 estaban separados por una «lente de aire» al tiempo que los 6 y 7 eran los cementados. Algunos dirían que el cambio se haría más que silenciosamente de manera... subrepticia, ya que nada se supo oficialmente hasta 1968 (3). Esa sería la V 2.
A partir de ahí, hubo una gran estabilidad, permaneciendo este esquema óptico vigente hasta 2004, aunque en 1969 y 1992 –ya para la V 3– hubo ciertos cambios mecánicos, afectando especialmente a la rosca para filtros (pasó de Ø43 mm a Ø46 mm), al parasol (de «clip» a extensible) y a la distancia mínima de enfoque (de 1m a 0,7m).
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© Leica |
Para 2004, se presentó la versión aesférica del Summilux 50 mm f1.4, un esquema 8/5, (arriba) con una superficie aesférica, y en el que las parejas 2+3, 5+6 y 7+8 van cementadas. A observar que el enfoque se realiza mediante un grupo flotante –no con todo el conjunto de lentes– algo muy importante, como veremos más adelante, al comentar sobre el supuesto comportamiento relativo a la distancia de enfoque de la nueva versión «Classic Line».
De f/2 a f/1.4: un abismo casi insondable
Cuando se habla de que un objetivo tiene «carácter», en ocasiones es para echarse a temblar, pues podríamos estar hablando simplemente de mala calidad de imagen; pero no es menos cierto que cuando hablamos de un objetivo que «roza la perfección», pues ahí quizá nos encontremos con una imagen de aspecto «clínico», aséptico hasta decir «basta»... El punto clave está en la dificultad de diseño, desarrollo y producción dentro de parámetros viables.
El gran Erwin Puts (que no «Putts»), nos lo explicaba muy bien: «pasar de f/2 a f/1.4 es como pasar del espacio molecular al nivel atómico. Aumentar la luminosidad –la abertura máxima– en un factor dos, hace crecer las aberraciones en un factor de 22 y 23 .»
Por tanto, ya desde luego en 1959, diseñar un 50 mm f/1.4 obligaba a hacer concesiones, y aún en día lo hace. Y esas «concesiones», son las que confieren carácter a un objetivo de alta luminosidad. Que se gestionen mejor o peor, de forma más armoniosa o menos, es lo que diferencia a un objetivo con carácter de imagen, de uno con... simplemente mala calidad de imagen.
Vamos a ver, como contexto, unas curvas MTF. Y ello aún cuando me atrevería a decir que esas curvas no son lo más adecuado para describir lo que nos puede ofrecer una óptica «vintage»...
¿Que no sabes interpretar curvas MTF? Pero, ¡si es muy fácil!
Avanzo y simplifico: el extremo izquierdo (eje horizontal) corresponde al centro del fotograma, y el derecho a la esquina del mismo. Lo intermedio... al campo medio.
Cuanto más alto «cabalga» la curva (eje vertical) más alto es el rendimiento. Los pares de curva más altos nos hablan de contraste y los que quedan por debajo de ellos, de resolución. La separación entre líneas continuas y punteadas del mismo par nos hablan del grado de astigmatismo...
Primeramente, vamos a ver las correspondientes a la Versión 1, la original, de 1959. Puesto que en aquella época, no se hacían estas mediciones, hay que tener en cuanta que las que se muestran se han obtenido de una muestra de objetivo a posteriori. Se imponen importantes cautelas respecto a su fiabilidad...
Y finalmente, abajo del todo, las correspondientes a la versión aesférica
Las curvas MTF (todas © Leica) nos «susurran» acerca del comportamiento que en la práctica se describe –por los que la han podido probar– acerca de la nueva óptica.
Así, para el centro de la imagen, el contraste es alto desde la plena apertura de f/1.4 y la resolución media/alta dependiendo de la frecuencia de los detalles. De que estos san más finos o más gruesos.
A partir de ahí se produce una caída progresiva hacia el campo medio del fotograma, con un ascenso para el borde del mismo, seguida de una fuerte caída para las esquinas. A f/2,8 se mantiene el carácter de la imagen y para f/5.6, tal como se ha deseado por parte de los creadores de la óptica, se produce un incremento espectacular del contraste y la resolución sobre todo para el centro y el campo medio.
Pero hay algunas cuestiones adicionales a tener en cuenta.
¿Focus shift?
¿Adolecerá esta óptica –y en su caso en qué grado– del llamado «focus shift» que suele darse en las ópticas de alta luminosidad?
Precisamente, el sistema de enfoque por lentes flotantes del Summilux-M 50 mm f/1,4 ASPH. evita ese conocido fenómeno, por el cual, si cerramos desde plena apertura (f/1.4 en este caso) a, por ejemplo f/4, se produce un desplazamiento del plano de enfoque. (4)
Ese desplazamiento puede darse, bien hacia delante, bien hacia detrás.
Según Elmars Streyl, (5) que ha podido disponer del objetivo durante unos meses previos al lanzamiento, y citando sus propias palabras: «...el nuevo Summilux-M 50 mm f/1.4 también tiene «focus shift»; el foco (el plano de enfoque) se mueve ligeramente hacia atrás. Sin embargo, esto no resulta en falta de nitidez, sino solamente en una reducción de la profundidad de campo hacia delante, al tiempo que se extiende hacia atrás.»
Esta es una incógnita que de momento permanece hasta que –en su caso– pudiera hacer, personalmente, una comprobación técnica, fiable, sobre el terreno.
El «engarce»
Como corresponde a una óptica para la serie «M», todo ese conjunto de lentes –7 en este caso– tiene que alojarse en un barrilete de dimensiones contenidas, a fin de no interferir –al menos en exceso– con el encuadre del visor telemétrico. De ahí, que podamos hablar casi más de «engarce» de una joya que de un simple montaje. Veamos.
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© Leica |
Si retrocedemos por un momento al esquema del Summilux-M 50 mm f/1.4 Classic Line y lo contrastamos con la imagen de arriba, nos podemos hacer una idea de la precisión de montaje que exige la separación entre el elemento 1 y el 2, así como entre el grupo 4 y el grupo 5. La montura metálica tiene que estar calculada para las posibles dilataciones y contracciones para los cambios de temperatura, tanto de las propias lentes como de la montura: obsérvese el espacio libre asignado entre el borde inferior del elemento Nº3 y su montura...
Las dimensiones son 45 mm de largo (71 mm con el parasol acoplado) para un Ø de 58 mm y un peso de 417 gramos. Así, sería aproximadamente 7 mm más grueso que la Versión 2 y unos 77 gramos más pesado. El diafragma, de f/1.4 a f/16 es ahora de 12 palas en lugar de 10. El barrilete es en latón cromado, con enfoque «de tiro largo» hasta 70 cm y Ø para filtro de 46 mm. El parasol accesorio, es de tipo clásico de sujeción por «clip». Por su parte, la versión aesférica mide 59,3 mm de largo para un Ø de 58,6 mm y un peso de 377 gramos, menor, debido a su barrilete de aluminio.
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© Leica |
Finalmente
Lo que han creado Peter Karbe y su equipo, ha sido una suerte de «dos objetivos en uno»: el primero, aquel, que desde la plena apertura de f/1.4 hasta aproximadamente f/4 se comporta como un compendio de las Versiones 1 y 2, (1959 y 1961) de las que toma el bello y digamos, «ensoñador» bokeh de un objetivo retro, clásico, para, a partir de f/5.6 comportarse como un objetivo de formulación moderna, aproximándose –sin llegar, intencionadamente a ello– al comportamiento de la versión aesférica.
Todo ello se ha conseguido jugando con una fórmula de 1961 y tirando –tal como se ha comentado– de los pocos catálogos de vidrios ópticos actualmente disponibles. Por supuesto, todo ello unido a capas antirreflejos muy bien seleccionadas según la ubicación de cada una de las lentes. Así, la fórmula actual, ofrece un contraste mayor que la original, pero conservando la mayor parte de la estética generada por la misma, jugando con los valores de abertura de diafragma.
El bokeh no es sólo dependiente de la forma más o menos circular de la abertura de diafragma, sino de cómo se gestiona la... coexistencia inevitable de aberraciones de astigmatismo, esfericidad, coma, cromáticas, etc.
Donde antes, Berek y compañía se las apañaban con su ingenio y unas reglas de cálculo, ahora Karbe y equipo gozan de los más avanzados programas de computación. Aunque sea para reconsiderar una óptica vintage de 1959.
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© Leica |
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© Leica |
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Un detalle adicional intrigante
Una pregunta que podríamos hacernos ahora sería: ¿Dónde encaja la versión, digamos, «estandar», actual del Summilux-M 50 mm f/1.4, que se ubicaría entre la versión ASPH. y la «Classic Line»? Pues bien aunque en algunas tiendas online como la de B&H Photo figura, en otras, como en la de Leicastore España... ha desaparecido.
Pongo, no obstante precios comparativos aproximados; algo nos pueden orientar respecto a los planes de Leica.
- Summilux-M 50 mm f/1.4 Classic Line: 3890 € (plata)
- Summilux-M 50 mm f/1.4: 4690 €
- Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH.: 4930/4730/4990 € (plata/negro/negro brillante)
Creo pensar que el futuro está bastante claro... El que desee estética de imagen clásica optará por la nueva versión Classic Line, además por 800 € menos, y el que desee el mayor rendimiento puro de imagen, con una distancia mínima de enfoque de 45 cm (en lugar de 70 cm), útil para Live-View y sobre montura L, optará –por tan sólo unos pocos euros más que por la versión estándar– por la versión aesférica.Veremos.
Por razones técnicas los eventuales comentarios no deben exceder en extensión las 500/600 palabras. Todos los comentarios están sujetos a moderación.
(1) 12.620 unidades en montura de bayoneta y 445 en montura de rosca. La modificación óptica silenciosa se aplicaría comenzando en el número 1.844.001.
Una pequeña cantidad se ofreció en acabado en negro. Todo, según Dennis Laney. «Leica, das Produkt und Sammler Buch».
(2) Según Puts. Algunos autores discrepan al respecto.
(3) Me pregunto, qué cara se le quedaría a algún que otro mecánico al desmontar para limpieza y mantenimiento uno de esos objetivos.
(4) Puede verse un ejemplo de ese fenómeno en esta prueba
(5) Elmars Streyl es un experto en Leica y colaborador habitual de Leica Forum
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