En un reciente encuentro fotográfico (patrocinado por una conocida marca de toda la vida del mundo de la fotografía) se anuncia una mesa redonda sobre fotografía analógica y yo, tal cómo podéis imaginar, comienzo a salivar como el perro de Pavlov. Y comienzo a salivar no porque lo vea anacrónico o pasado de moda, sino por todo lo contrario, porque me parece acertado, oportuno y enriquecedor. Luego me entero de que al final no se celebra y me quedo triste como un niño al que dejan sin regalo de cumpleaños. Me parecía una idea brillante porque estamos en una época de cambio, y estos momentos son ideales para reflexionar y plantearnos preguntas nuevas. Recordad lo que dejó dicho el gran divulgador científico Jorge Wagensberg: «Cambiar de respuesta es evolución. Cambiar de pregunta es revolución.» Porque la pregunta no es si la fotografía analógica –o «fotoquímica»– si se prefiere, tiene mejores cosas que la fotografía digital (peores, seguro), o si la fotografía analógica sobrevivirá...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004