Esta historia comenzó con una pregunta, que es como empiezan las cosas. Nada surge así como así, del vacío; antes ha de haber una duda, una pregunta, que al fin y al cabo son lo mismo. Este mundo, este que vemos y pisamos, nació así, de una cuestión que llevamos tres mil años intentando resolver: ¿Es posible un mundo donde coexistan el cariño y la miseria, la ternura y el desprecio? Y a partir de este dilema surgió el mundo que conocemos. Lo mismo le pasó a Marcelo: se planteó una duda y ya no pudo parar. ¿No sería mejor dejar de visitar lugares y crear fotos sin salir de casa? Ojo al interrogante, porque esta historia nace de la respuesta que dio Marcelo a su propia cuestión: ¡Por supuesto! Al principio los ojos le hacían chiribitas pensando en todo lo que iba a economizar. Se acabaron los viajes aburridos, las mañanas nubladas, los días lluviosos, las tiendas cerradas, los bares cutres, las tardes eternas, el cielo enfurruñado, las noches escasas. Dejó de pensar en todo lo que se aho...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004