No recuerdo la primera vez que oí hablar del famoso poema de T. S. Eliot The Waste Land , que mayormente se tradujo en castellano como La Tierra Baldía . Imagino que ha pasado mucho tiempo de aquello, pero sé que ese título se me quedó grabado en la cabeza. Para mí, La Tierra Baldía fue durante bastantes años algo más que un poema referencial dentro de la literatura anglosajona (además del más famoso de su autor): fue un título que se quedó a vivir en mi cerebro de fotógrafo buscador de ideas. Y cada cierto tiempo tocaba a la puerta. Toc, toc, ¿se puede? ¿Está el señorito preparado para abordar este proyecto? Y yo decía que no, que no sabía qué hacer con eso. © Fernando Puche Cosas del destino o caprichos de la vida, porque no siempre haces las fotos que quieres, sino las fotos que puedes. Al fin y al cabo, la creatividad es una mezcla de imaginación y de circunstancias, de memoria y de influencias, de posibilidades y de fortuna, de arrojo y de limitaciones. Pero, bueno, que me l...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004