Con motivo del artículo acerca de la Nikon SP, (*) al hablar de la superioridad técnica de esta cámara telemétrica durante su periodo de vigencia, anticipaba yo lo avanzado –e incluso singular– que había sido el equipamiento óptico para la serie «S» telemétrica de Nikon.
Bien mirado, ello no debiera extrañarnos, si recordamos que Nikon –en realidad Nippon Kogaku K.K.– comenzó como una empresa de instrumental óptico, con profundas raíces en la industria militar, así como que su primera incursión en el sector de la industria fotográfica para aparatos de 35 mm, fue sirviendo ópticas para «Kwanon», más tarde llamada Canon.
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| © Valentín Sama |
Puedo citar algunos hitos notables, dentro de la serie para las cámaras S:
- Nikkor-N 5 cm f/1.1. Comercializado desde febrero de 1956, se adelantó en 10 años, y algo de luminosidad, al Leica Noctilux-M 50 mm f/1.2. Por su parte, a este Nikkor se le había adelantado –en 1953- el Zunow 50 mm f/1.1 en su primera versión. (1) Canon, respondería al desafío en 1961 con su Canon 50 mm f/0.95. (2). Adicionalmente y tal como veremos en otro momento, se dan ciertas historias de intriga entre la marina de guerra japonesa, Nippon Kogaku y Zunow.
- W-Nikkor 3,5 cm f/1.8. Comercializado en septiembre de 1956, fue uno de los angulares más luminosos de esa década. Se anticipó, siendo más luminoso, al Leica Summicron 35 mm f/2 (1958) y al Leica Summilux 35 mm f/1.4 (1961), que ciertamente era más luminoso.
- Nikkor-P 8,5 cm f/2. Comercializado nada menos que en marzo de 1948, si bien era superado en luminosidad por el Summarex 85 mm f/1.5 (1943) de Leitz, tal como veremos en otro momento, la gran calidad óptica de este tele corto luminoso japonés pivotó la historia del comercio fotográfico en EEUU, y por tanto en el resto del mundo.
- Micro-Nikkor 5 cm f/3.5. Presentado en octubre de 1956, un años tras los primeros objetivos macro, los «Macro-Kilar» de Kilfitt (3) fue la primera óptica de la famosa saga de objetivos macro para las SLR de Nikon.
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| W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/8-11. Película Eastman Double X 5222. Toma a mano alzada. © Valentín Sama |
Pero hoy, a pesar de lo anterior, voy a comenzar hablando de un objetivo Nikkor para la serie «S» muy distinto, que –vista su composición óptica– puede resultar inquietante para los menos versados en óptica para creación de imagen, e intrigante para los más versados.
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| W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/8. Película Ilford FP-4 © Valentín Sama |
Se trata del W-Nikkor. C 2,5 cm f/4, que fue comercializado en noviembre de 1953, un año antes que el modelo de cámara Nikon S2 y por tanto cuatro antes que el modelo SP que recientemente he probado. Se mantuvo como la óptica más angular para la serie Nikon S hasta la presentación del Nikkor-Q 21 mm f4 en junio de 1959. Por parte de Leitz, aunque tuvo ópticas Hekor de 28 mm a f/6.3 desde 1935 y Summaron 28 mm a f/5.6 desde 1955, no tuvo nada más corto de esa focal durante la vigencia del W-Nikkor.C 2,5 cm f/4.
Por su parte, Leitz se adelantó en un año al 21 mm f/4 de Nikon. Nada de extrañar ya que el Nikkor-Q 21 mm f4 era –todo hay que decirlo– «de fuerte inspiración» en el primer Super-Angulon 21 mm f/4 de Leitz. Se supone que Zeiss dispuso de unos prototipos de un Topogon 25 mm f/4 para Contax, e incluso que, hacia 1950, llegó a comercializar unas 200 unidades del mismo, ya que hay algunas muy raras muestras en manos de coleccionistas. (4)
Vamos a echar un vistazo al esquema óptico de ese W-Nikkor.C 2,5 cm f/4:
¡Demonios, un angular que ha de cubrir el formato Barnack de 24 x 36 mm, con tan sólo cuatro lentes, y de tan fortísima curvatura y de tan escaso diámetro, de algo menos de 10 mm las exteriores 7,5 mm las interiores! «Esa cosa»... ¿puede ser buena?
Pero, examinemos un aspecto relevante: sin embargo es total y absolutamente simétrico, con el diafragma justamente en el centro... Esto es: representa todo lo contrario a lo que significa una óptica retrofoco, abajo...
El concepto del objetivo retrofoco es teóricamente sencillo: el empleo de una lente frontal –o grupo de ellas, normalmente dos o tres hoy en día– de carácter negativo o divergente, por delante de un grupo de lentes de efecto positivo o convergente; el principio óptico es que la citada lente frontal negativa genera una imagen virtual próxima del sujeto, que después es transferida al elemento sensible –película o sensor electrónico– por medio del grupo posterior de carácter positivo.
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| Principio óptico de un objetivo retrofoco Creative Commons |
Ello nos permite desplazar los planos nodales para alcanzar lo deseado, que es una óptica cuya distancia al plano de la película/sensor –esto es, distancia de registro– es mayor que la que correspondería a esa óptica según su focal, caso de no ser retrofoco.
Esa mayor distancia nos «da juego» para usar –por delante del elemento sensible– espejos basculantes para visión réflex y quizá prismas u otros artilugios ópticos o mecanoópticos (Technicolor). En la práctica, es como si colocásemos una lente negativa, divergente, por delante de un objetivo convencional simétrico o casi simétrico. El diseño retrofoco introduce indefectiblemente distorsión, que –hoy en día– se corrige vía firmware.
Pues bien: el W-Nikkor.C 2,5 cm f/4, no sólo es bueno, sino excelente, destacando especialmente en algunos de los rasgos más importantes que –a mi juicio– podemos pedir a un angular: absolutamente mínimo nivel de distorsión y máxima planeidad de campo.
Y como demostración de que –a veces– las mejoras cosas son las más sencillas y ya están inventadas, puedo comentar que el diseño del W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 tiene su origen nada menos que en una fórmula patentada el 5 de noviembre de 1900 (5), incorporando una mejora, originada en 1933, que lo lleva íntegramente a su diseño actual.
Hablamos, respectivamente, del Goerz Hypergon y del Zeiss Topogon.
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| Creative Commons |
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| Creative Commons |
Orígenes
El Hypergon, un diseño de Emil von Höehg para Goerz, tal como puede observarse, está compuesto por dos meniscos «positivos» de fuerte curvatura, idénticos, distribuidos de forma simétrica en torno al diafragma. En esa configuración, el Hypergon podía cubrir ángulos de hasta 135º, con aberturas de entre f/32 y f/90. Disponible en distintas focales, ofrecía una muy generosa cobertura de formato, si bien con un importante viñeteo (6). Versiones alternativas posteriores, con 100º de cobertura, ofrecían un menor grado de viñeteo. En la fórmula del Hypergon se utilizaban ya los vidrios de alto índice de refracción disponibles en el momento.
Muy pocos años después de la introducción del Hypergon el sonido de las marchas de guerra era claramente audible, y la necesidad de realizar cartografías precisas mediante fotografía aérea, una necesidad acuciante. Ahí, la baja distorsión y la alta planeidad de campo ofrecida por la creación de Emil von Höehg (7) serían de gran ayuda, de no ser por la luminosidad reducida y una pobre corrección de la aberración esférica y la cromática longitudinal.
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| Nikon SP con W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 y su parasol y visor dedicados. ¿Dispuestos a pelear por el conjunto? © Valentín |
La mayor parte de los investigadores en el campo de la óptica se pusieron a trabajar, día y noche, y un primer gran avance fue el Topogon de Zeiss –atención al nombre de connotaciones topográficas– una evolución del Hypergon.
Sin romper el esquema simétrico –fundamental para alcanzar el bajo nivel de distorsión– en el Topogon se añadían dos elementos convexos. Así, ofreciendo un ángulo de cobertura del entorno de los 100º, se podían alcanzar ya luminosidades del rango de f/6.3.
Puesto que ya sabemos que Nippon Kogaku estaba fuertemente involucrada en esfuerzos de guerra, no es de extrañar que estuviesen trabajando también el concepto Topogon. Así, una vez acabada la segunda guerra mundial, estaban bien ubicados en «la parrilla de salida» para producir una «versión civil» de un buen objetivo granangular. Y ahí entra la historía del desarrollo del W-Nikkor.C 2,5 cm f/4. Un diseño Topogon.
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| W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 junto al parasol específico. © Valentín Sama |
Cálculo y producción
El W-Nikkor. C 2,5 cm f/4 es un diseño de Mr. Hideo Azuma, creador también –entre otros– del W-Nikkor 3,5 cm f/1.8 citado más arriba. Ese diseño, y sobre todo la producción del W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 puso a prueba las capacidades del equipo de trabajo de Nippon Kogaku hasta límites nunca anteriormente contemplados.
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| Sección de cálculo matemático de Nikon hacia 1952 ¿Vivirá todavía alguna de las más jóvenes? © Nikon Corp. |
Arriba: hasta el año 1957 Nikon empleaba aproximadamente cuatro «escuadras» –40 mujeres matemáticas– para llevar a cabo –a mano– las prolijas operaciones matemáticas necesarias para calcular y diseñar las lentes adecuadas para corregir las aberraciones.
Estaban distribuidas en parejas, realizando cada uno de los miembros de esa pareja el mismo cálculo.
Ello permitía detectar a tiempo cualquier error antes de pasar su resultado a la pareja ubicada detrás de ellas, que tomaría sus datos como punto de partida para el cálculo siguiente.
Su objetivo radicaba en realizar cada cálculo para todas las aberraciones –para una sóla superficie– en menos de 5 minutos.
Ya a partir de 1957 se comenzó a usar un ordenador por relés que realizaba la misma tarea, sólo 10 veces más rápido que «Las 40 Matemáticas de Nikon». (8)
La mayor parte de esas dificultades provenían, no ya sólo del cálculo, sino, en este caso particular, de reducir a la escala de la cobertura del formato Barnack (24 x 36 mm) de las cámaras de la serie S de Nikon, de objetivos que –originalmente– estaban calculados para placas fotográficas de entre 5x7" (aprox. 13x18 cm) y 24x28" (aprox. 60x70 cm). Y ya en esas configuraciones anteriores las lentes eran muy pequeñas.
Un dato clave: reducirla escala en un factor de 10, reduce las tolerancias admisibles en un factor igual o superior.
Para hacernos una idea: si el Ø de esas lentes convexas era de aproximadamente 7,5 mm sí que sabemos que su grosor era concretamente de tan sólo 4,5 décimas de milímetro, y ello con unos radios de curvatura casi hemisféricos. Ahora, imagínate tallar y pulir esas lentes. Con la maquinaría disponible en 1953.
De hecho, tal como comenta el ingeniero Haruo Sato, de Nikon, se dieron problemas casi insalvables en la limpieza y montaje final de esas minúsculas y delicadas lentes:
- Si se usaba aire comprimido, volaban por todo el taller, y si se fijaban para evitarlo, se fracturaban bajo la tensión mecánica.
- Utilizar alcohol, se descartó igualmente: el diferencial de temperaturas con la evaporación también provocaba tensiones y fracturas.
- Finalmente, se desarrolló, según puede saberse, un sistema único, «basado en plumas de ave». (9)
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| © Joao Estevao Andrade de Freitas. Dominio público |
- El revestimiento de lentes de fuerte curvatura, daba –y sigue dando hoy– importantes problemas en la deposición, sobre todo en la cara interna.
- Las fuertes curvaturas de las lentes, ese bajo espesor y el escaso diámetro, hacían el montaje igualmente muy delicado, sobre todo el centrado, con una tolerancia máxima de 60 segundos.
Calidad de imagen
¿Es el W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 un objetivo perfecto? No, en absoluto, pero sus prestaciones son notables, ya que –según sus creadores– esta óptica es capaz de corregir las «cinco aberraciones de Seidel».
Quedaría algo de aberración de coma, así como trazas de ls aberraciones axial y cromática. Pero permanecen los aspectos clave: muy baja distorsión y curvatura de campo, y por otra parte, con una apertura máxima a f/4, si bien no es muy luminoso, tampoco es un marmolillo.
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W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/8-11. Película Eastman Double-X 5222. Encuadre a mano alzada. © Valentín Sama |
En mis pruebas, he constatado –en cuanto a nitidez– un buen rendimiento en el centro para esa plena apertura de f/4, con una caída aceptable para las esquinas, una notable mejora general para f/5.6 y un rendimiento óptimo y notable para f/8. Puede ser que para f/11 exista algo de mejora –así lo afirma Haruo Sato– pero yo no lo percibo. Como es natural, para f/16 y f/22 la difracción hace su aparición y baja el rendimiento, pero no de forma exagerada.
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| W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/22. Se cerró a f/22 para la máxima profundidad de campo. Se acusa algún efecto propio de la difracción, pero no es catastrófico. Película Ilford FP-4 © Valentín Sama |
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| W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/5.6. Película Ilford FP-4 © Valentín Sama |
El grado de viñeteo lo percibo como más que aceptable y por supuesto, ahí está esa baja distorsión, fruto de la pureza del diseño óptico. (**) La transmisión de luz es muy elevada, debido al escaso número de lentes y de tratarse de una óptica revestida, tal como indica la «C» de «coated» de su nombre.
Objetivo W-Nikkor.C 2,5 cm f/4, características físicas y manejo
Estamos ante un objetivo realmente atrevido, no ya en sus características ópticas, que ya hemos visto, sino también, o quizá especialmente, en lo que concierne a sus partes mecánicas y mandos de control.
Acoplado sobre una cámara Nikon S, solo sobresale de la misma... ¡14,14 mm! y ello con un Ø de 55,72 mm, al tiempo que hacia dentro de la cámara oscur se extiende 19,74 mm (la distancia de brida o «flange distance» es de 34,85 mm).
El peso es de 136,5 gramos, al que podemos añadir los 15 gramos del parasol y los 39 gramos del visor específico.
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| © Valentín Sama |
Debido a esas muy reducidas dimensiones, el W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 no incorpora aro de enfoque en sí, y sin embargo acopla su enfoque con el telémetro de la cámara, desde la que controlamos el enfoque mediante la ya conocida rueda dentada. El bloque óptico se desplaza por dentro del barrilete.
Para el mejor funcionamiento, recomiendo encarecidamente acoplar cámara y objetivo con los ajustes respectivos a «infinito». Respecto al objetivo, ello podemos hacerlo girando el bloque óptico por detrás previamente a su montaje...ya que no hay aro de enfoque. Este objetivo angular utiliza, por cierto, la bayoneta externa, no la interna.
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| ¿Qué tal un poco de neorrealismo? Disparo rápido, «desde la cintura», con foco y exposición por estimación. W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/5.6 Película Eastman Double-X 5222 © Valentín Sama |
Bueno... ya lo tenemos acoplado. ¿Y el manejo? ¡Ah, el manejo!
En realidad, en lo que respecta a indicaciones, no nos falta de nada a pesar de las dimensiones: tecla para el control del valor de abertura de diafragma (de f/4 a f/22), escala de distancias de enfoque (en piés) incluyendo marca para infrarrojo y, finalmente, escala de profundidad de campo.
Todo metido en el cono invertido del barrilete.
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| ¡Al lío! El diafragma ajustado a f/8, y el punto de enfoque a algo más de 12 pies (unos 5 metros). La profundidad de campo, de unos 5 pies (1,5 m) hasta «más allá» de infinito. (sic) © Valentín Sama |
A pesar del aspecto apabullante de las escalas, el manejo no es tan complicado: metiendo el dedo, mediante una tecla moletada, que incorpora el punto blanco de referencia, podemos ajusta el valor de abertura del diafragma (10). Para enfocar, bien lo hacemos a través del telémetro acoplado, bien «jugamos» con se ajuste de distancia sobre la escala de profundidad de campo, que sí... sólo incorpora indicaciones de f/4 a f/8. Suficientes, dada la focal y para no hacer aún más confusas las escalas.
La letra «C», en rojo, nos indicaba que el objetivo era con revestimientos antirreflejos, o «Coated». Puesto que para esa época todos los objetivos Nikkor ya eran revestidos hace tiempo, se trataba de un argumento comercial más que de cualquier otra cosa.
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| En plan «Chargesheimer Köln 5 Uhr 30», pero en Madrid. W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/8-5.6. Película Ilford FP-4. El «flare» está más que bien controlado. © Valentín Sama |
En cuanto al visor, no se puede obviar que resulta muy curioso: en su ventana anterior, muestra un recorte «en acerico» que el objetivo, por su parte, no produce en absoluto. Por otro lado, cuesta ver el campo completo sin desplazar el ojo de un lado a otro.
Sinceramente, dado el precio que tiene debido a su valor como rareza de coleccionismo, resulta mucho más práctico usar un visor de Voigtländer o de Carl Zeiss, que los hay para la focal de 25 mm. Siempre que dispongamos de uno, claro está.
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| W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 con parasol y visor originales, montado sobre una Nikon SP © Valentín Sama |
W-Nikkor.C 2,5 cm f/4: conclusiones
Usar esta óptica supone un placer múltiple. Por un lado por el manejo tan «analógico» que supone en lo que se refiere a ajustes de valor de abertura de diafragma, etc. Y por otro, el «sentir» que se está fotografiando con un esquema óptico muy puro, muy simple, muy delicado de producir, con su origen en una fórmula del año 1.900.
Que además de eso produzca unos resultados de muy alta calidad, especialmente en los apartados de baja distorsión y alta resolución, sin recurrir a tramposas y ocultas correcciones por firmware, es un tributo a los pioneros de la óptica y las «40 Matemáticas de Nikon», así como a los talleres semiartesanales de producción, imbuídos de «bushido».
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| W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/11. Encuadre a mano alzada. Película Eastman Double X 5222. © Valentín Sama |
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| W-Nikkor.C 2,5 cm f/4 a f/11. Película Ilford FP-4 © Valentín Sama |
W-Nikkor.C 2,5 cm f/4: disponibilidad
Se trata de una óptica «rara» de la que se produjeron probablemente no más de 2.500 ejemplares. Para conseguir el objetivo, tendrás que enfrentarte –y vencer– a un Samurai
Si es con el parasol original, tendrás que hacerlo con tres.
Y si se trata de conseguirlo con parasol, tapas delantera y trasera, y visor original con su alveolo y estuche, tendrás que hacerlo al menos con media docena, de esos guerreros. Si además, el conjunto incluye la pequeña fundita en forma de sobre para el parasol, no tendrás que pelear: ¡eres el Shogun! ¡Estás advertido!
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| Kusakabe Kimbei. Copia al albumen coloreada a mano. Circa 1.860. Dominio público. |
Nota: este artículo va cariñosamente dedicado a Pedro Saura, que –desde siempre– ha tenido en alta consideración los objetivos angulares no retrofoco.
Por razones técnicas los eventuales comentarios no deben exceder en extensión las 500/600 palabras. Todos los comentarios están sujetos a moderación.
(1) La primera versión del Zunow 50 mm f/1.1 –la llamada «ping-pong ball» por la fuerte curvatura de su elemento posterior– siendo espectacular, tenía más «carisma» que rendimiento, y en 1959 hubo de ser reemplazado por la versión II, de mayores prestaciones. Un dato curioso es que, dado que la firma ofreció a los poseedores de la primera versión actualizar su objetivo a la segunda... ¡se encuentran ahora poquísimos originales, y constituyen un pequeño tesoro! Los primeros se caracterizan por la enorme curvatura de su elemento posterior.
(4) En contra de lo que pudiera pensarse, el W-Nikkor. C 2,5 cm f/4 no es –muy probablemente– una copia del Topogon 25 mm f/4 para Contax. Por un lado por una cuestión de tiempo, según fechas de lanzamiento, y por otra, porque al ser la fórmula base tan conocida, Nippon Kogaku ya había realizado ópticas de este tipo para reconocimiento aéreo durante la segunda guerra mundial. Hasta los soviéticos andaban «cacharreando» con sus propias versiones de Topogon: Orion, Russar, etc.
(5) US Pat 706,650
(6) Es célebre la primera versión, dotada de un molinillo de viento frontal, abatible, que se hacía girar mediante una pera de aire durante parte de la exposición, para compensar el viñeteo.
(7) Creador, también, de los famosos «Dagor»
(8) Leitz, en su factoría de Midland (Canadá) comenzó a utilizar un ordenador «Elliot 402F» hacia 1957. Como es de imaginar, a diferencia de Nikon, al no encontrarse bajo una férrea ocupación militar, ese ordenador debía ser más avanzado que el de relés de la firma japonesa. Los ordenadores de relés se derivaban de los sistemas utilizados para la conmutación automática en centralitas telefónicas.
(9) Como óptico con experiencia en tallado y pulido de lentes, me hubiese gustado conocer ese «invento»...
(10) Ocho palas pueden parecer relativamente pocas comparadas con las 12 del Nikkor-S 5 cm f/1.4, pero hubo poderosas razones para optar por esa solución. Una de ellas es que –por necesidades constructivas– esas palas son extremadamente delgadas e incrementar su número comprometería la fiabilidad del mecanismo. Otra, sería que con esos parámetros de focal y apertura máxima, el «bokeh» no representa una prioridad.
(**) «No Virginia»: la distorsión no varía según el diafragmado. Pero sí puede hacerlo con la distancia, sobre todo con los sistemas asimétricos.
Fuentes:
- Propias
- Revista «Camera & Darkroom», junio de 1992
- Nikon Rangefinder Camera (Robert Rotoloni) ISBN 9-781874707073
- The Nikon Handbook (Peter Braczko) ISBN 9-780863433832
- Nikon Corp.
- Applied Photographic Optics. (Sidney F. Ray) ISBN 0-240-51359-9

























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