Cuando miramos una escena con el fin de convertirla en fotografía, la herramienta utilizada se convierte en algo que se interpone entre nosotros y lo que vemos. Es, en primer lugar, una barrera física: un objeto que media entre el ojo y la realidad fotografiada. Y lo que atrapa esa herramienta no es lo que el ojo ve, pues transforma una acción orgánica en un acto mecánico. © Fernando Puche Cuando miramos una escena con el fin de convertirla en fotografía, la herramienta utilizada se convierte en algo que condiciona nuestra mirada. Es, además, una barrera psicológica: un objeto que nos empuja a considerar el entorno como una realidad fotografiable. No existe la mirada pura, pues fotografiar algo significa mirarlo con un fin. Y ese fin condiciona la manera de enfrentarnos a lo que vemos. Fernando Puche Por razones técnicas los eventuales comentarios no deben exceder en extensión las 500/600 palabras. Todos los comentarios están sujetos a moderación. Fernando Puche lleva casi cuarenta año...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004