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Nikkor-P.C 8,5 cm f/2: de la guerra de Corea al éxito en Occidente de la marca Nikon, pasando por Ehrenreich (EPOI)

La particular historia de este tele corto luminoso, el Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 no arranca exactamente en marzo de 1948 –en el momento de su introducción junto con la Nikon I, la primera «Nikon»– sino en mayo de 1950, no mucho después. En un momento en el que los equipos Nikon eran absolutamente desconocidos para los fotógrafos occidentales profesionales, que usaban preferentemente equipos Leitz y Zeiss. De hecho, a la sazón, el material fotográfico japonés, era considerado –por lo general– como «copias» de calidad más que dudosa.

Un muy compacto –y extremadamente denso– «puñao» de calidad óptica. © Valentín Sama

David Douglas Duncan, afamado fotógrafo, (1) se encontraba en Japón, trabajando para la revista Life con un encargo cuyo objeto consistía en documentar las Bellas Artes tradicionales japonesas. Tal como suele ser costumbre en estos casos, le habían asignado a un jóven «asistente-guía» local, el fotógrafo Jun Miki.

Una tarde de las primeras jornadas de ese encargo, Jun Miki portaba una Leica, con el Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 en la correspondiente montura de rosca y le propuso a David D. Duncan hacerle una toma, un retrato, sobre la marcha. Éste, accedió pero reticente, pues la tarde había caído y la luz era pobre. Jun Miki le comentó a ese muy poco convencido David D. Duncan que el objetivo era un «japanese Zoner» (sic). esto es: un «Zeiss Sonnar japonés.»
 
Resulta conveniente recordar, en este punto, que Nikon, consciente en aquellos primeros años de que la implantación de sus cámaras de la serie «S» fuera de Japón era prácticamente nula, ofrecía parte de sus entonces nuevas ópticas tanto en montura de bayoneta para cámaras Nikon S como en rosca Leica LTM39. De hecho, algunas también en montura Contax (2) e incluso Exakta. 

Sombras y dudas hasta que, al día siguiente, Jun Miki apareció con una copia 20x25 cm de la toma... David D. Duncan quedó impresionado con la calidad de la imagen, y rogó de inmediato a Jun Miki que concertase en lo posible una visita a la fábrica de Nippon Kogaku KK (Nikon).

David Douglas Duncan por Jun Miki; mayo de 1950. Nikkor-P.C 8,5 cm f/2. Dominio público. (3)

Con lo que más tarde demostraría ser un acierto histórico, les recibió al día siguiente, en la planta de Ohi, Mr. Masao Nagaoka, nada menos que el propio Presidente de la Compañía.

Allí, David D. Duncan junto con Jun Miki, y Horace Bristol, también reputado fotógrafo (Life, Fortune, Time, Sunset, NGS) pudo comparar in situ el rendimiento de los objetivos Leica que llevaba consigo frente a los distintos disponibles a la sazón de Nikon, y ello de forma muy sencilla, ya que Nikon utilizaba el sistema de proyección: se acoplaba el objetivo bajo prueba en el proyector y se proyectaba el «target» sobre una pared-pantalla. Este sistema permite explorar a varios observadores a la vez con todo detalle centro, campo medio, esquinas...

© Nikon Corp.


Leica emplea también –entre otros– el sistema de Proyección. © Leica

El experimento arrojó el resultado de que los objetivos Nikkor superaban en calidad de imagen a los que portaba David D. Duncan, lo mejor de la tecnología y el  mercado alemán por esas fechas.
«Maravillosos objetivos japoneses», murmuró David... y, tras una semana de pruebas de campo, adquirió un conjunto de ellos para su Leica (4).

David D. Duncan, con su Leica IIIC, Nikkor.Q 135 mm y visor auxiliar. Dominio público.

Dos días después, el 25 de junio de 1950, estalla la guerra de Corea, y David D. Duncan parte para cubrirla con sus nuevas ópticas Nikkor. (arriba)
Tras ver los primeros resultados publicados, todos los reporteros que pasan por Tokyo para cubrir la guerra de Corea adquieren ópticas o equipos completos Nikon, y entre ellos Carl Mydans y Hank Walker. (5)
En el duro invierno de Corea, a -30ºC, las cámaras telemétricas Nikon de la serie S aguantaron cuando el resto de equipos, en ocasiones, fallaban.

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2, montado sobre una Nikon SP: un conjunto de 1.062 gramos de precisión mecanoóptica japonesa. © Valentín Sama

Pero... ¿cómo era ese objetivo Nikkor-P.C 8,5 cm f/2?

Pues, como tantos objetivos «luminosos» de su época, con focales de entre 50 y 105 mm, un derivado del diseño «Sonnar» (6) originario de una fórmula del Dr. Ludwig Bertele, del año 1929. Siendo, de hecho, más aproximado en configuración al Ernostar, del mismo investigador.

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2. © Nikon Corp


Sonnar 85 mm f/2 de Bertele. Wikimedia Commons

Diferentes vidrios y curvaturas ligeramente distintas, pero básicamente el mismo esquema: un interesante 5 elementos en tres grupos (5/3). Los Nikkor-P 10,5 cm f/2.5, y  Nikkor-Q 135 mm f/3.5 también eran derivados del diseño Sonnar, y por supuesto, los Nikkor-H 5 cm f/2 y los Nikkor-S 5 cm f/1.4, pero con esquemas 6/3 y 7/3 respectivamente. Bien mirado el esquema óptico, no es muy de extrañar –con toda esa masa de vidrio– la «densidad» de este objetivo: ver tabla de parámetros más abajo.
Prácticamente todo fabricante de la época tenía «su Sonnar» incluyendo los soviéticos, con su «KMZ Jupiter-9», un 8,5 cm f/2, disponible desde 1951.

Podemos hacernos una idea de lo compacto del Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 comparándolo con el ya de por sí pequeño Nikkor-S 5 cm f/1.4. © Valentín Sama

Nikkor-S 5 cm f/1.4. © Valentín Sama

El objetivo Nikkor-P.C 8,5cm f/2 estuvo disponible –manteniendo su diseño óptico– hasta al menos el año 1964, desde su comercialización en marzo de 1948, siendo una de las cinco ópticas introducidas junto con la Nikon I, la primera cámara de Nikon. (7)
Con 16 años «de carrera» estuvo disponible en muchas versiones de acabado y monturas: para Nikon-S, Contax, y Leica LTM 39, estimándose una producción total de unas 23.000 unidades; una de las razones, pero no la única, que hicieron a este objetivo uno de los más populares de la serie Nikon S.

Según Robert Rotoloni, esta unidad en «plata», correspondería –por numeración y características– a la versión tercera, una de las más comunes, introducida en 1953.

© Valentín Sama

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2: características principales:
  • Lentes/grupos: 5/3 (esféricas)
  • Revestido: sí, «C»; revestimientos simples
  • Valores de abertura de diafragma: f/2 a f/32; con «clics»
  • Número de palas: 10; abertura muy circular
  • Focal: 8,5 cm
  • Ángulo de toma: 28,5º
  • Distancia mínima de enfoque: aprox. 90 cm
  • Ø máximo: 55,87 mm
  • Largo: 55,75 mm
  • Ø para filtro: 48 mm
  • Peso: 447,5 gramos
  • Montura: bayoneta exterior
  • Acabados: «plata», común; «negro», menos común

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2, versión «plata»: mecánica y manejo

En esta unidad Nº 294980, marcada en piés, disponemos de indicaciones para 50, 30, 20, 15, 12, 10, 9, 8 7, 6, 5, 4 y 3,5 pies, además de «infinito», naturalmente. También disponemos de una referencia para corrección de infrarrojo, «R».
Por su parte, la escala de profundidad de campo, ofrece indicaciones para f/2, f/4, f/8, f/11, f/16, f/22 y f/32.

© Valentín Sama

A notar que todos los grabados son extremadamente finos y ello, unido al alto brillo del barrilete no favorece una fácil lectura de los ajustes.
Otro tanto puede decirse de los propios para las aberturas de diafragma, que –aún dotados de «clics»– son del espaciado «antiguo».

Un cierto laberinto de marcas, no especialmente bien legibles. Aquí, enfocado a 30 pies, observad la indicación «R» para el infrarrojo, y los «recursos» para «encajar» las indicaciones de profundidad de campo para f/11 y f/4... © Valentín Sama

El aro destinado a esos ajustes es muy fino y próximo al de enfoque, y realizar un cambio de ajuste del valor de abertura propicia fácilmente un desajuste de la distancia de enfoque.
Eso sí: el enfoque, unos 70 años después de salir de fábrica, es suave y preciso sin holgura alguna.
La rosca para filtros de Ø 48 mm no es hoy en día precisamente la más popular, así que una buena opción es adquirir un anillo adaptador y escalarla a Ø 49 mm donde encontraremos más alternativas. (8)

Por todo ello, en una escala del uno al diez, en ergonomía probablemente le daría a este objetivo no más de un cuatro...

Sobre esa «C» en rojo en el nombre de este Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 y otros objetivos para la serie «S» de Nikon: en realidad, esa letra indica «Coated», esto es, que los objetivos incorporan revestimientos antirreflejos. Puesto que para esa época todos los objetivos Nikkor ya eran revestidos hace tiempo, se trataba de un argumento comercial más que de cualquier otra cosa, siguiendo la pauta «V» de «Vergütet» («mejorado» = revestido) de las ópticas de Carl Zeiss.

En el visor, el recuadro para 8,5 cm nos ofrece una buena capacidad de encuadre merced al aumento 1:1 o «tamaño natural». Respecto al uso de parasoles, mejor el original... si dispusiésemos del mismo, pero en lo que respecta a otras opciones, mejor asumir que pronto se «nos meterán» un poco en el encuadre del visor. Truco: el anillo adaptador de Ø 48 mm a Ø 49 mm hace de un discreto parasol...

Con un antiguo y práctico –sólo hasta cierto punto– parasol Olympus, originalmente para un OM-Zuiko (9). Todos los parasoles deben ser cilíndricos, ya que el aro frontal gira con la operación de enfoque... Esta «solución» tiene la pega de que ocluye la marca de referencia para el ajuste de la abertura de diafragma. © Valentín Sama

Fotografiando con el Nikkor-P.C 8,5 cm f/2, versión «plata»

En la mano, aunque este conjunto supera ligeramente el kilogramo, lo corto del barrilete de la óptica y el hecho de que el propio cuerpo le supere ligeramente en peso, hace que el conjunto resulte bastante equilibrado. La propia masa del equipo hace que el disparo, ya suave de por sí, quede aún más amortiguado.
A continuación, muestro algunas de las tomas realizadas. Por cierto: ya que disponemos de un objetivo que «abre» a f/2... tendremos que probarlo, ¿no es así?

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 a f/2. Kodak Double-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 a f/2. Kodak Double-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 a f/2. Kodak Tri-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

Si en la imagen de la fuente «by Christo» ya podemos ver que la óptica «apunta maneras», el rendimiento de la segunda toma –realizada a la distancia mínima de enfoque– me parece sorprendente; por un lado por la nitidez de las partes enfocadas, y por otro, por el a mi juicio atractivo bokeh, que se certifica en la tercera toma.

Puedo avanzar que la precisión del marco de encuadre para esta focal de 85 mm es muy elevada. Por supuesto, tal como es tradición en este tipo de visor telemétrico, el encuadre final de la toma incluye algo más de escena de lo mostrado por el marco... pero no podemos confiarnos en exceso, so riesgo de cerrar demasiado la toma final.

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 a f/8. Kodak Double-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

La perspectiva que nos brinda la focal de 85 mm es... adorable. Con buena luz, a una abertura de f/8 y a distancias medias/largas... ¿qué objetivo da mal rendimiento?


Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 a f/5.6. Kodak Double-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

Arriba: un teleobjetivo simple, sin lentes flotantes, y con tecnología de hace más de 70 años, no debería responder muy bien en las distancias cortas, y sin embargo esta joyita de Nikon, lo hace: atención a las texturas de la pierna de la escultura de mi buen amigo Baco.

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 a f/4. Kodak Tri-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

A continuación, vamos a pasarnos a un entorno más «industrial», con el inconfundible aroma de «aceite de máquina»... a juego con la herramienta mecánica que representa la Nikon SP junto con el Nikkor 8,5 cm f/2... y comenzamos, cómo no, ¡a f/2!

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 a f/2. Kodak Double-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 a f/8-5,6. Kodak Double-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

Con el foco colocado sobre el generador central, de nuevo podemos disfrutar de la elegante perspectiva que brinda la focal de 85 mm sobre el formato Barnack.

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2  f/16-11. Kodak Double-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2  f/5,6-4. Kodak Double-X. Revelador D-96 1:1 © Valentín Sama

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2, versión «plata»: rendimiento

A su plena apertura de f/2 el Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 ofrece ya un contraste alto y una resolución notable. En ese aspecto, el reducido número de superficies vidrio-aire, se deja notar.
Ambos parámetros mejoran para f/2.8 y f/4, pero el rendimiento a f/2 es tan bueno que el incremento no es espectacular. El punto más equilibrado se alcanza para f/5.6, ya que un cierto viñeteo inicial comienza a estar muy bien controlado ya desde f/4.

Sobre el bokeh, podría haber «división de opiniones»: los más críticos dicen que la aberración esférica residual provoca «círculos» fuera de foco en forma de «ojo de gato» o «balón de rugby», pero, por mi parte, a mis pruebas me remito. El bokeh de esta pequeña y potente «píldora mecanoópica» de los años cincuenta del siglo pasado, no me resulta desagradable en absoluto.
Poca distorsión y «flare» contenido «ponen la guinda».

Nikkor-P.C 8,5 cm f/2: conclusiones

Comprobando lo que podían hacer un puñado de ingenieros con unos ábacos de madera y si acaso unas reglas de cálculo, con esquemas de tan solo cinco lentes –esféricas– y revestimientos simples, uno no deja de asombrarse de lo que se podía conseguir, sin duda apoyados por torneros, pulidores de lentes y montadores que empeñaban su honor en... «hacerlo mejor». (10) Y lo conseguían. Y eran capaces de «embutír» un 85 mm f/2 en un barrilete de menos de 56 mm de largo.

Ahora,  con lentes aesféricas, vidrios con propiedades que ni siquiera podían imaginar, soñar, aquellos creadores,  se emplean hasta 11 elementos para tratar de ofrecer una calidad de imagen que satisfaga el apetito de esos sensores de más de 60 Mpx., que permitirán tamaños de ampliación... que rara vez empleará el 90% de los usuarios.

Es un placer emplear el Nikkor-P.C 8,5 cm f/2 sobre una Nikon SP, como es... natural. Bastante menos «amigable» es la ergonomía que se deriva del diseño «Contax» de la montura, en lo que respecta a manejo del aro de ajustes de abertura de diafragma y frontal giratorio.
Pero una opción de compra interesante para esta óptica sería adquirirla en montura Leica LTM 39, en la cual resultaría mucho más versátil: mediante adaptador, podría usarse sobre las Leica de la serie M –fílmicas y digitales– y también sobre las «despejadas» de montura «L».

Jun Miki: bastante más que un «asistente»

Jun Miki (1919-1992) tiene una obra extensa y bastantes «cosas que contar»; veamos con detalle una foto:

1 de mayo de 1952: «Blood May Day Incident» Dominio público

En esta fotografía, aparece Jun Miki, con sendas cámaras telemétricas de la serie Nikon S y sus visores auxiliares. En la parte superior de la furgoneta... ¿a quién tenemos? Pues... ¡nada menos que a Margaret Bourke-White trabajando para la revista Life...

Es con ocasión de la celebración del 1 de mayo tras la guerra. Con unos 300.000 manifestantes, pronto el ambiente se calentó y además de chocar con la policía con resultado de muertos y heridos, parte de los manifestantes, al conocido grito de «Yankees go Home» atacaron a la furgoneta de prensa, impactando sobre ella primero un cartel rígido y luego unos adoquines (ver ventanilla).
Margaret, muy bregada en temas de guerra, aguantó el tipo y siguió fotografiando con sus tres cámaras, y –siguiendo su ejemplo– así lo hizo Jun Miki, poniendo un poco de «chapa por medio», pero no sin mantener, bien trajeado, una aplomada elegancia...

Portada de un libro sobre la obra de Jun Miki 

 
David D. Duncan, fotografiado por Jun Miki (mediante una Rolleiflex) pocos días antes de partir para cubrir la Guerra de Corea con sus cámaras Leica IIIc y ópticas Nikkor. El visor auxiliar, muy probablemente para un Nikkor-Q 135 mm f/3.5, parece un Nikon «Variframe» (quizá fabricado por TEWE), con corrección de paralaje. Dominio público.

En la guerra de Corea !950-1953), muchos fotógrafos usaban la emulsión Kodak Super-XX (ASA 200), ya que la Kodak Tri-X no se introdujo hasta 1954, y la Eastman Double.X 5222 -la versión mejorada de la Super-XX– hasta 1959. © Kodak 

Joseph Ehrenreich y EPOI

Joseph Ehrenreich (**) operaba desde 1931 –junto con su hermano– (*hasta 1954) el establecimiento de productos fotográficos «Penn Camera Store», en la West 32d Street de Nueva York, la más grande de la ciudad y estratégicamente ubicada a pocos pasos de la «Penn Station» lo que multiplicaba el número de clientes potenciales, al «extender el mostrador» a los viajeros de fuera de la ciudad.

Tras el éxito de las ópticas Nikkor, avaladas por su empleo en el campo de combate en Corea, y con la publicación de obra de los fotógrafos tales como David D. Duncan, Margaret Bourke-White, Horace Bristol, etc., esos objetivos habían recibido un espaldarazo adicional al publicar el medio Nw York Times un artículo de Jacob Deschin específico hablando de la alta calidad de esos –hasta la fecha– desconocidos en USA equipos fotográficos.

Joseph Ehrenreich debía ser muy privado en lo que respecta a su imagen personal, ya que ésta es la única fotografía suya que se puede localizar con facilidad hoy en día . Dominio público

El «olfato comercial» de Joe Ehrenreich pronto entró en acción, y para 1954, tan solo 1 año después de firmarse el armisticio de la Guerra de Corea, ya había creado la empresa «EPOI» (Ehrenreich Photo-Optical Industries) y se había hecho con la importación exclusiva para toda USA de los productos Nikon, creando la primera delegación de la marca fuera de Japón, y con ello, de alguna manera, abriendo a todo el mundo la marca Nikon (***)

Ehrenreich visitaba la sede de Nikon en Japón varias veces al año, y su capacidad de influencia era tal que, en la firma se seguían sus recomendaciones hasta el extremo de que –por ejemplo– tenemos el caso de la Nikon S4: tras la SP, y la S3, posterior a ese modelo cumbre SP, la S4 seguía la línea «por abajo», y se hubiese importado también en USA... salvo por un «pequeño» factor: Ehrenreich se negó a comercializarla. Y en Nikon... se tuvieron que aguantar.

¿Por qué no la quería el bueno de Joseph?  Muy sencillo, veamos. La S3 era un alternativa más económica (60 dólares de entonces menos) a la SP; sin el selector de marcos de encuadre, ofreciendo los fijos para 35 mm, 85 mm, 50 mm y 135 mm. Lógicamente también se eliminó el segundo visor para 28 mm y 35 mm de la SP. Era un buen modelo también como segunda cámara para los usuarios de la SP. Y... ¿qué pasó con la S4 «baneada» por Ehrenreich? Pues que en Nikon «mondaron» un poco más la S3: le quitaron el autodisparador y el marco para la focal de 35 mm, además de la puesta a cero automática del cuentafotos.

¡Incoming! © Valentín Sama

Para Ehrenreich, que en tres meses esperaba el primer envío de la Nikon F, no resultaba conveniente en absoluto hacer «stock» de un modelo inferior, pues consideraba que estaba cubierto con la SP y la S3. Y en Nikon «se comieron con patatas las 5.898 unidades producidas». Se vendieron algunas en el mercado interior y en los «Post Exchange» («PX») de las bases americanas, y quizá, pero no seguro, en Hispanoamérica. Éso era un «influencer» y no lo de ahora...
Tras el fallecimiento de Joseph Ehrenreich, en 1973, sus herederos vendieron EPOI a Nikon, que pasaría a ser Nikon USA.
Su viuda, Amelia, desde 1976, creó una beca para jóvenes estudiantes, de la que se beneficiaron al menos 200 alumnos.

© Valentín Sama

Por razones técnicas los eventuales comentarios no deben exceder en extensión las 500/600 palabras. Todos los comentarios están sujetos a moderación.

Nota: por razones de «relato» y estéticas, el color rojo de la letra «C» sobre el objetivo se ha saturado ligeramente en las imágenes. ¡No esperéis ese mismo rojo en «vuestra» unidad de Nikkor-P.C 8,5 cm f/2!

(2) Aunque las bayonetas Contax y Nikon S son aparentemente «compatibles» la distancia de brida o «flange distance» no es la misma, por lo que el enfoque telemétrico no sería preciso. Así, las ópticas Nikkor destinadas a las Contax se distinguen por una discreta «C» sobre el barrilete (no sobre el aro frontal). ¡Un detalle a comprobar!
(3) La imagen disponible no es de muy alta resolución, pero ignoro si Jun Miki colocó el punto de foco preferente en el vello del brazo de David. D. Duncan, o es una impresión mía. Tomada muy probablemente a f/2.
(4) Curiosamente, en ese «kit» no figuraba un Nikkor-P.C 8,5 cm f/2, focal que se le antojaba un poco «corta» a Duncan para sus tareas, y optó por un 135 mm f/4 y otras focales estándar y cortas, entre ellas el Nikkor-S 5 cm f/1.5.
(5) Tanto Mydan como Walker se hicieron acreedores al importante premio «US Camera Prize» por sus trabajos en Corea.
(6) El nombre «Sonnar» venía del alemán «Sonne» o Sol, y sugería «luminosidad».
(7) Estas ópticas serían:
  • W-Nikkor 3,5 cm f/3.5
  • Nikkor-Q 5 cm f/3.5
  • Nikkor-H 5 cm f/2
  • Nikkor-P 8,5 cm f/2
  • Nikkor-Q 13,5 cm f/4
(8) Los que dispongan de ópticas Olympus de la serie clásica OM, muy probablemente cuenten con filtros de ese popular diámetro.
(9) Compatible con los OM 50 mm f/1.8, OM 50 mm f/1.4, y OM 35 mm f/2.8
(10) No me olvido de las 40 matemáticas que hacían los cálculos a lápiz y a mano.

(**) Joseph Ehrenreich era Licenciado en Económicas por la Universidad de Nueva York
(***)  También distribuyó marcas tales como Bronica, Durst, Fujica, Mamiya, Metz y Merz)

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