Dedicarse a la fotografía supone repetir ciertos gestos miles de veces durante una serie de años (a veces son unos pocos y otras ocupan gran parte de nuestra biografía). Igual que hacen las personas que se dedican al tenis o a la escalada. Descubrir, mirar, componer, situar el trípode, medir la luz, abrir el obturador… Hay algunas acciones más y las ocasiones en que las realizamos a lo largo del tiempo son imposibles de contar. Dedicarse a la fotografía no consiste en hacer fotos muy buenas o incluso aceptables. Más bien al contrario, es decir, realizar miles de fotos del montón para sacar un puñado de imágenes excepcionales. Nada distinto de lo que hacen los nadadores, las personas creativas o los científicos. Formular una hipótesis, realizar el experimento, analizar los resultados y sacar conclusiones. O bien entrenar como un loco, preparar las pruebas, competir, ver los tiempos y tomar decisiones. Y en ambos casos la etapa final es la misma: volver a empezar. Con otra hipótesis, con...
Un espacio de Valentín Sama, sobre Fotografía. Desde 2004